domingo, 31 de julio de 2011

NO PUDIERON, NO PUEDEN, NO PODRÁN



Intentan vincular a Hebe y a Madres con algún ilícito.


Se la tienen jurada desde hace mucho. Ella siempre los puso frente al espejo, les devolvió lo que eran, nunca se calló y, aun peor, se transformó en referente de una generación. A nadie le gusta verse reflejado cuando lo que hay que ver es tanta pobreza de espíritu, tanta maldad, tan poco aprecio por la vida y el bienestar de los semejantes. Por eso los poderosos no la perdonan y se la tienen jurada. Como apasionada que es, Hebe corrió riesgos, y los asumió. Tuvo un sueño y quiso que tanto dolor no fuera en vano. Ella quería que el proyecto de Madres fuera más que la lucha contra la impunidad. Y en ese caminar encontró aliados, de los buenos y de los malos. Este editorial es un intento, apasionado también, por ubicar las cosas en su justo lugar: Sergio Schoklender investigado por la Justicia (el miércoles la Unidad de Información Financiera elevó a la fiscalía el expediente para que se lo investigue por el manejo irregular de fondos de la Asociación Madres de Plaza de Mayo) y las Madres en ese pedestal del que nunca bajarán. Periodistas y políticos de la oposición hacen fila para vincular a Hebe y a Madres con algún tipo de ilícito, no les basta con dejar actuar a la Justicia. Eduardo Duhalde incluso quiso meter una cuña y ponderó a las Madres Línea Fundadora, quienes se apresuraron a despegarse de tamaño salvavidas de plomo. No encontrará Duhalde ni ningún otro oportunista algún dirigente de derechos humanos que se haga eco de semejante operación, más allá de las diferencias que puedan mantener con Hebe de Bonafini. A ellos lo que les interesa es desacreditar de una vez y para siempre a esas mujeres que les devuelven lo peor que son, a quienes nunca pudieron comprar con promesas ni con dinero. Las atacan porque es lo poco que les queda por enlodar. Vincular al gobierno nacional y a las Madres con el ilícito (si es que se cometió) es el único interés que los mueve en este año electoral. Lo intentaron todo, pero meterse con las Madres de Plaza de Mayo es quizá su jugada más arriesgada. No pueden entender que los otrora marginales movimientos de derechos humanos hoy tengan acceso al poder, y subsidios, y que sean invitados a actos oficiales. Y Hebe, mientras tanto, resiste. No contesta porque no responde a las infamias. Pero tal vez tampoco conteste porque el dolor se lo impide. Que no esperen de ella, hoy, un juicio sobre Schoklender, no saldrán de su boca palabras de condena alguna, así la Justicia lo encuentre culpable. Se levantará una vez más y se dispondrá a hacer lo que siempre hizo: luchar. Con sus armas, algunas cuestionables, exageradas, como aquella vez que boicoteó la marcha contra el indulto o cuando festejó el atentado contra las Torres Gemelas. Pero nunca podremos desconfiar de su honestidad y entrega. Allí están la Universidad de las Madres, la Radio AM 530, el proyecto Sueños Compartidos. Esa será su obra, siempre, por más que intenten lastimarla una y otra vez. Ya le hicieron todo el mal que podían hacerle, y no pudieron. Las Madres se levantarán una y otra vez. Porque padecieron y sobrevivieron el horror. Ningún corrupto ni ningún oportunista podrá con ellas.

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