martes, 26 de enero de 2010

LA OLA DE INSEGURIDAD DE LA SALUD


El SAME ya había anunciado hace unos tres meses que no ingresaría a las villas por falta de seguridad. En una escuela de la Villa 21-24, una nena fue socorrida por los maestros. Ctera y los curas villeros reclaman contra la segregación y proponen un plan.

Por Nacho Levy


Una camilla improvisada con un tablón, un auto particular devenido en ambulancia y un cuerpo docente obligado a relegar su labor educativa para abocarse a salvar una vida impidieron que desembocara en tragedia el cuadro de asma severo, con apneas respiratorias, que sufrió una nena de séptimo grado en la Escuela 12 de la Villa 21-24. El premeditado distanciamiento del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) de los barrios más postergados de la ciudad había sido anunciado hace tres meses por su propio titular, Alberto Crescenti, quien había afirmado que, “por las condiciones de inseguridad”, las ambulancias no podían entrar en algunas villas. La constatación quedó en carne viva el martes último, cuando la nena de 12 años debió ser atendida por sus maestros, en el Polo Educativo de Barracas, Iriarte y Montesquieu, donde diariamente funcionan un jardín maternal, una escuela primaria y un Centro de Formación Profesional, indemnes ante una emergencia.


“Llamamos cinco veces al SAME, y nos dijeron que no iban a venir porque no estaba garantizada su seguridad. Entonces una docente le practicó primeros auxilios a la alumna para poder reanimarla, mientras otros maestros fueron hasta Osvaldo Cruz y Luna en busca de los médicos de la salita número 8, que se negaron a ir hasta la escuela”, expresó Alejandro Demichelis, vocero de UTE-Ctera. Finalmente, dos médicos de la salita 35 se acercaron hasta el Polo Educativo, con dos estetoscopios y una cámara aireadora, pero entonces la chica repitió el cuadro de asma con apneas y se resolvió trasladarla, con una camilla de madera improvisada por los docentes, que también consiguieron un auto para que pudiera ser atendida en el Hospital Penna, donde se estabilizó.


De acuerdo con las normas del reglamento escolar, los docentes deberían haber aguardado la llegada del SAME, pero esa opción fue abortada con el aval del Distrito Escolar Quinto, luego de la sentencia inapelable de uno de los médicos que asistió a la escuela: “Si no se traslada, no sobrevive”.


A partir del traumático episodio, UTE-Ctera intensificará el tenor de su reclamo por la regularización del sistema de salud en complemento al sistema educativo, en toda la ciudad. “No entendemos que haya ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda –manifestó Demichelis–. Por eso, hace tres meses, cuando el SAME avisó que se negaría a entrar a las villas, nosotros lo denunciamos con Narodowski. Pero esta situación ya es una barbaridad. ¿Qué hubiera pasado si los docentes esperaban al SAME como dice el reglamento? La educación llega a las villas a partir de los maestros, y del mismo modo tiene que llegar la salud.”


El miércoles 12, tras la tensión en la escuela, el gremio docente intentó gestionar telefónicamente un encuentro con el ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, “para plantearle, ante la gravedad de la situación, que el gobierno de la ciudad es el único responsable de garantizar el sistema de salud para todos los vecinos y, más aún, para los chicos que van a una escuela, donde los docentes son los responsables de la integridad física de todos”. El diálogo no se llevó a cabo todavía, pero ahora, formalmente, a través de Alejandra Bonato, de la Comisión Directiva de UTE, todos los docentes de la escuela presentarán una nota firmada, pidiendo una reunión inmediata con Narodowski y con el ministro de Salud de la ciudad, Jorge Lemus. “Esta situación expone nuevamente a muchos docentes frente a la angustia y el estrés provocados por un tema extracurricular y extrapedagógico.”


“Este episodio refleja la situación general de esta comunidad –afirmó el padre José Di Paola, conocido como Padre Pepe–. La idea que nosotros ya hemos planteado es que haya una ambulancia en el centro de salud, especialmente para el barrio, con choferes que sean vecinos, para evitar los temores y la discriminación. Y sería absolutamente justificado porque aquí vive una inmensa población.” Frente a la estigmatización mediática del barrio y el consecutivo anuncio del SAME, el Padre Pepe considera que la iniciativa de capacitar y emplear ambulancieros del barrio “es muy piola, porque si bien podríamos decir que deben proveer de asistencia médica a los vecinos porque es obligación, la realidad es que después eso no se cumple, por ciertos temores, o cierta discriminación, y entonces hay que implementar una idea que realmente se pueda concretar”.

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