lunes, 26 de abril de 2010

ENTREVISTA A CABITO


- De pronto estás en todas partes, ¿es el boom de Cabito?
- Se fueron dando de a poco las cosas. En radio ya estoy hace diez años. Pasa mucho con las bandas, de pronto decís “uy, mirá cómo la pegaron con este hit” y resulta que la banda tiene quince años y la vienen remando como locos. Yo también la vengo remando como loco. Yo venía haciendo otras cosas y largué todo para hacer radio.


- Empezaste de productor. ¿Cómo fue el pase al aire?
-Siempre quise estar del otro lado y nunca quise ser productor. Había que bancarse esa etapa. Además en Basta de todo había muchas voces al aire. Fui esperando mi momento. Después fui metiéndome de a poco y la gente compró. Y Matías (Martin) también compró.


- ¿Qué fue lo que compraron?
- La verdad que no sé. Me parece que compraron un poco mi personaje de Basta que es el que dice lo que muchos pensamos y no decimos. El políticamente incorrecto. Matías me llamó para el aire, no para ser productor. Pero hasta que encontramos el lugar y el momento, pasé un año siendo productor, que era un laburo que yo sabía hacer porque soy publicista y si bien arranqué de creativo, terminé haciendo producción audiovisual.


- Cuando largaste todo, ¿arriesgaste mucho?
- Sí pero si querés ganar, tenés que apostar fuerte. Con una apuesta mínima tenés que tener mucha suerte para ganar algo. Hay que dedicarse a las cosas y hacer las cosas con ganas e invertir tiempo.


- ¿No te cansa a veces ser gracioso todo el tiempo?
- No, me sale naturalmente el humor pero a veces lo raro de hacer radio -y no sólo en mi caso, también en el caso de Matías o de Gaby (Schultz)- es que a todos se nos muere alguien, todos nos separamos, a todos nos duele una mina, y por ahí ese día tenés que ser gracioso igual. Eso es lo único que tiene de malo. Pero también, por otro lado, todos los días me despierto a la una, vengo acá a hacer un programa con gente que admiro no sólo profesionalmente, sino como personas. La verdad que para mi es un privilegio trabajar con Matías y con Gaby.


- Esa onda se nota en el aire.
- Sí, además no es que Matías lo convocó a Gaby porque era amigo o me convocó a mí porque era amigo. Creyó en nosotros profesionalmente y la relación se fue dando después de compartir hace muchísimos años un montón de horas juntos.


- ¿Crees que hay una evolución en el programa ligada a la evolución de la amistad?
- La evolución del programa es la naturalidad que tiene. El programa parece que nunca cambia y cambia todo el tiempo. No es que arrancamos una temporada y decimos “ahora en el 2010 hacemos esto y esto”. Vamos haciendo cambios y a vos te parece que siempre es el mismo programa pero porque muta tan lentamente que todo el tiempo es distinto y no lo percibís. Son maneras de hacer las cosas. A nosotros nos sale así.


- Sos uno de los pocos humoristas que estudian y tienen método para hacer humor.
- Yo a pesar de mi cara, y mi fama, y una imagen que construí de mí mismo de chanta, creo en el estudio. Cuando hice publicidad estudié antes y cuando quise dedicarme al humor también. El humor se estudia. Tiene fórmulas, como si quisieras escribir poesía. El humor tiene una formula que es pegue y remate y hay maneras de escribir. Uno puede escribir bien o mal y después está el gusto. Cuando ves un cuadro sabés si es impresionista, cubista o renacentista. Después te fijas si te gusta. El humor se puede hacer bien o mal, después vemos si te gusta o no te gusta. Si yo construyo un chiste mal realizado, no te va a causar gracia y te voy a perder. El humor siempre es verdad y funciona por exageración. Si yo construyo una imagen potente un tu cabeza vos te vas a reír. Si la imagen que yo compongo en tu cabeza es confusa, te pierdo. Ahí está bien o mal hecho un chiste. Después, si es gracioso o no, ese es otro tema. Porque lo que te causa gracia a vos, por ahí, a mi no. Pero en la construcción, un chiste está bien o mal hecho.


- ¿Cuáles son los métodos?
-Yo uso distintos métodos. El mind maping de Seinfeld es uno de los que más utilizo. Pero está el método de Bob Hope y muchos métodos más. Vos elegís el que más cómodo te quede para la escritura. En realidad estas técnicas las podés usar para el humor o las podés usar para cualquier cosa que estés escribiendo.


- ¿En dónde estudiaste?
- Leí mucho y estudié con Alejandro Angelini, que es el mejor profesor de stand up que hay en Buenos Aires.


- No es como en Estados Unidos, pero hay un surgimiento del stand up en Buenos Aires, ¿le ves futuro?
-Claro. En Estados Unidos tienen toda una cultura y la mayoría de los actores que vos conoces pasaron por el stand up. A los que se reciben de actores les recomiendan hacer dos años de stand up. Ahora hay mucha gente haciendo stand up acá. El problema es que meten a todos en la misma bolsa y hay de todo, hay gente con mucho nivel y gente más o menos. Tal vez en un género tan nuevo eso daña un poco. Porque si vas a ver la peor obra pensás que el género es una porquería. Y es que el género todavía no está depurado del todo.


- Hacer stand up implica una exposición bastante encarnizada, ¿cómo la vivís vos?
- La diferencia del stand up con otro género es que si hacés Shakespeare y se te mueren del sueño cinco personas en el público, no te das cuenta. En el stand up, los tenés que mirar, y eso es lo difícil del género. Lo que más cuesta es mirar a la gente. El día que se te ríen todos es la sensación más linda, es como la noche que besaste a la chica que creíste que nunca te iba a dar bola. Y si no se ríen te vas a morir al valle donde mueren las risas. ¡Es terrible! Eso es lo difícil del género. Lo hablamos a veces con Wainraich y nos preguntamos “¿por qué hacemos esto? ¿Por qué lo hacemos?”. Por ahí un día te va genial y otro día te va malísimo con el mismo material. Y vos sos la misma persona. A veces hay factores externos que inciden en el humor de la gente. Los profesores y los maestros todos dicen que todo depende de vos, pero no siempre. No es lo mismo hacerlo un día hermoso de sol que la gente la pasó bárbaro y a la noche fue al teatro, que -yendo a un extremo- hacerlo el 20 de diciembre de 2001.


- Te escuché alguna vez decir que el mundo será de los feos, ¿qué le dirías a mi amigo que no pega una y le echa la culpa al ADN?
-Que tanto en el hombre como en la mujer, la actitud es todo. Marilyn Monroe dijo que la belleza dura cinco minutos, después sos vos.


- Igual a vos te gustan las minas lindas, ¿o me vas a decir que no?
- Sí, pero la he pasado mejor con las minas que a lo mejor no son tan lindas pero tenían mucha actitud. La actitud es todo. Además, lo que a vos te parece lindo, está cargado de una información de lo que está bueno y lo que es feo. Pero en el fondo, somos animales y el instinto es lo que prima. El olor de la piel, el contacto, es eso.


-¿Cuánto hay de personaje y cuánto de verdad en el machismo?
- No me parece que sea machista. Tengo como una actitud pero no es nada. Soy un admirador de la mujer como género. Allan Poe dijo que la mujer es mucho más inteligente que el hombre porque el hombre lo único que quiere es ser el primer amor de una mujer y la mujer lo único que quiere es ser el último amor de la vida de un hombre. Para mí el problema está en pensar que somos iguales. Somos completamente distintos y es lo que está bueno. Ni mejores, ni peores, distintos. Parece un comentario misógino pero en lo más mínimo. Hay cosas que hacen las mujeres -como engendrar un hijo- que un hombre no va a poder sentir ni experimentar de cerca. Y además considero que no estamos en este mundo sino para otra cosa que no sea el amor. Porque el amor es el único sentimiento por el cual vale la pena vivir o morir. No vivís por otra cosa que no sea el amor.


- Ya que estás ejerciendo tu derecho de réplica, ¿cómo es que a veces pareciera que tenés una ideología para la radio y otra para la tele?
- Pero eso es una imagen que se construye por la mirada simplista de la gente. Para que te des una idea, yo jamás voté al oficialismo, jamás voté al peronismo. De hecho milité en el radicalismo cuando era pendejo. Estoy en un programa (6,7,8, Canal 7) donde se tratan temas políticos, en el que la productora tiene una mirada oficialista y mi trabajo es ir a hacer humor. Ahora, cuando considero que algo está bien del oficialismo lo digo y cuando me parece que algo está mal, también lo digo. De hecho, yo estoy a favor de La ley de Medios. Estoy muy a favor que la gente pueda expresarse y decir lo que quiera. A mi no me importa quién haga las cosas, me importa que las cosas estén bien y todos salgamos adelante. Y la verdad es esa, estoy en un programa que tiene una opinión, como todos la tenemos, y está perfecto. Y jamás me dijeron “Cabito no digas tal cosa”. Mi labor en el programa es poner un poco de humor y descomprimir cuando la situación está un poco tensa.


- ¿Se puede decir que tenés un nivel de oficialismo bastante más bajo que la media del programa?
- Sí, claro, pero no significa que tener un nivel de oficialismo más alto esté mal. Están más de acuerdo o más alineados a lo que piensa o hace el gobierno. Yo soy una persona que está ahí y jamás me preguntaron si estaba afiliado o adónde estaba afiliado, ni qué hacía o qué no hacía. En mi casa mi viejo es peronista y mi vieja radical.


-¡¿Por qué te convenció más tu vieja que tu viejo?!
- Porque cuando empecé a dar cuenta de lo que pasaba en el país -a los trece años, más o menos- era Alfonsín versus Luder y Herminio Iglesias. No es que me definió más mi vieja, sino el momento histórico. Para mí las libertades individuales siempre fueron la base de la democracia y me parece que el radicalismo representaba en ese momento mucho mejor mi visión de lo que debería ser un país en democracia, sobre todo después de lo que habíamos pasado.


- ¿Tenés fe en el futuro?
- Sí, siempre. El futuro siempre es incierto, eso es lo que tiene de bueno. Pero la verdad que me gustaría tener un país un poco más justo. Es una vergüenza que se muera la gente de hambre. Duele. Pero todos somos parte de esto, desde la puteada al piquetero, que todos la hacemos. Eso de decir “eh, no respeta el sistema”. ¿Y por qué van a respetar un sistema que a ellos no los respeta, que no les da educación, que no les da de comer, que no les da dignidad?


- ¿Con cuál del panel de 6,7,8 pegaste más onda?
- Con Lucho Galende. Por ahí porque generacionalmente estamos más cerca. Me parece un chico inteligente y con opinión propia. Hay poca gente con opinión propia en los medios. Matías la tiene también. A mi me relaciona mucho la admiración que siento por la gente. Y a Lucho lo admiro mucho.


- ¿A qué le decís Ni a palos?
- A hacer cosas que no me divierten. Cada vez que las cosas me dejan de divertir, las dejo de hacer. Estoy muy hedonista. Una vez a Steven Seagal -que es un tipo que viaja de un país a otro país sólo para ir a una fiesta- le preguntaron qué le pediría a Papá Noel y contestó: “Que esta vida dure para siempre”. Yo quiero lo mismo.

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