jueves, 29 de abril de 2010

"SONIA BRAGUETTI ESTARÍA ENAMORADA DE CRISTINA, AL BORDE DEL LESBIANISMO, QUISIERA SER SU AMIGA"


Por Julia Mengolini


Está grabando Folkloreando y Otras Yerbas y acaba de escribir Cero humanos, un libro con reflexiones y monólogos de animales, quienes, según Horacio Fontova “nos llevan mucha ventaja en este mundo”, básicamente, por no atribuirse “el sistema animal de vida”. Tal vez por este amor por los bichos, sigue al Perro Santillán (cuack) en el Movimiento Social y Cultural Tupaj Katari de Jujuy, o tal vez, porque en el fondo sigue apostando a la humanidad. El Negro es uno de esos tipos que habría que clonar para poder llevar a todos los asados, como quien lleva un vino. Con él está asegurado el buen clima, la carcajada y una buena conversación.


- ¿Cómo definirías tu humor?-

El humor es algo necesario, yo siempre digo que el humor es un fenómeno vasodilatador en contraposición de todo lo vasoconstrictor que nos brinda este delicioso sistema en que vivimos. O sea, que es como me dijo un gaucho alguna vez: “Si no te reís, te morís”. Y el tipo de humor fue cambiando a medida que fui creciendo.


- ¿Fue evolucionando?
- No, se fue haciendo cada vez más agrio y más reactivo.


- ¿Y eso tiene que ver con una visión sobre el mundo?
- No, porque el mundo fue cambiando para la mierda y encima ahora mi humor se fue mezclando con algo que me fue creciendo, que es una creciente antropofobia, estoy muy enojado con el genero humano y como verás (el Negro Fontova tiene cinco gatos dando vueltas) amo a los bichos. Me parece que los animales nos llevan una gran ventaja en todo este asunto de vivir sobre la tierra: por empezar nacen sin nombres, los perros ladran igual en Bolivia que en Alemania y no tienen la soberbia de atribuirse el sistema “animal de vida”. Y me parece que los hombres se están mandando muchas cagadas.


- ¿Hay algo en la condición humana que nos hace hacer cagadas?
- Es el sistema que nos hemos impuesto y que nos han impuesto para vivir, el sistema capitalista occidental. El otro día estaba leyendo -me encanta hurguetear en esas páginas tremendas como Cabildo- que criticaban a los Mayas y a todos esos que hacían sacrificios, después lo ligué con algo que estaba leyendo de un chabón que admiro que es (Jean) Baudrillard. El tipo decía que antes esos sacrificios significaban poder agradecer algo a la naturaleza o a quien sea. Se condenó tanto que nos quedamos sin eso, o sea, que el sistema nos va empachando, ni siquiera le damos las gracias a nadie de todo esto. Yo soy muy asiduo al noroeste argentino y ahí de repente vos estas chupando una birra y tiran un chorrito para la Pachamama, pero a grandes rasgos los que vivimos la vida citadina estamos completamente empachados de nosotros mismos.


- ¿Hay una diferencia en el humor de acuerdo a las geografías o hay algo permanente en todos los lugares del planeta?

Yo creo que tipos de humor hay miles: humores de países, provincias, hasta humores individuales, hay cosas que le causan gracia nada más que a uno solo. Es bastante difícil hablar del humor porque ni siquiera el humor esta catalogado como algo serio, no existe la historia o la teoría del humor. A lo mejor en Palermo Hollywood te puedan vender pelotudeces como Finas terapias del humor con virtudes de sabidurías orientales, pero la historia del humor en sí mismo no existe. El humor está en la historia, de algo se habrán cagado de risa hasta los sumerios.


- ¿No te gustaría escribir esa historia?
- Hice un ciclo para Café Cultura y mi charla se basaba en el sistema y el humor, y más o menos hablaba de eso.


- ¿Cuál era la tesis principal?
- El humor como necesidad, fíjate que los animales no necesitan del humor, otra de las cosas por las cuales nos llevan ventaja. Existe la alegría de los bichos pero el humor es un proceso absolutamente intelectual, el humor es estar fuera del orden de las cosas, yo pienso que cuando algo nos causa gracia en el sistema neuronal se debe armar un quilombo, como un “piedra libre”, por eso me parece que la gente que no tiene humor, está pre muerta.


- ¿Por qué necesitamos del humor?
- Para paliar tanta mierda, tanto sufrimiento, desde siempre. Yo me crié en el colegio Lasalle, ya uno de los errores de partida de los curas es que al pasaje por esta tierra lo llaman “el valle de lagrimas”, o sea, que ya empezamos como el culo, ya para la historia de la Iglesia Católica vivir es una mierda, a tal punto es así que hay que sentir culpa, remordimiento, las pelotas, no sirve para nada.


- En Semana Santa te habrás hecho unos asaditos…
- La historia de la Iglesia Católica es tremenda, comenzando por las Cruzadas que no eran tan heroicas si no más bien genocidios espantosos. Es muy fabulesca toda la teoría católica. Jesús debe haber existido pero que estos señores ataviados con oropeles y dueños del Banco Ambrosiano se erijan en representantes de este tipo… Yo pienso que si Jesús volviera vomita sobre sus capelinas.


-Alguna vez te definiste como un anarco. ¿Cómo es ser anarco oficialista? ¿O es que ahora ser oficialista es de lo más anarco que puede haber?
- Yo soy oficialista pero creo que las cosas no son blanco o negro. En este momento lo menos peor es el oficialismo, pero con una gran diferencia, porque lo peor de lo peor es todo lo demás que es realmente una mierda insoportable. Desde siempre fui anarquista pero basado en el verdadero anarquismo, el anarquismo de (Piotr) Kropotkin, de (Mijaíl) Bakunin, de (Severino) Di Giovanni. El inicio del anarquismo era una cuestión bastante utópica, fueron como los primeros hippones que hubo, era una cuestión de vivir sin gobierno, de cooperativismo. Tienen un lema los anarcos de la primera hora que me encanta: “El anarquista colabora pero no obedece”. O sea, en este momento me gusta colaborar con todas las cuestiones urgentes del oficialismo y me gustaría tener tiempo para criticar muchas cosas que por tanta pelotudez no se pueden profundizar como son por ejemplo la cuestión de la soja, de las minas, que son cosas muy grossas, y no hay tiempo de ocuparse.


- Vos decís que bancas en oposición a lo que es toda la otra mierda. ¿Hay algo que de verdad te entusiasme intrínsecamente del oficialismo?
- Lo que entusiasma por empezar es que es gente muy cojonuda, a Cristina la voté y me parece una tipa admirable a nivel rendimiento, no sé cómo hace, qué croqueta tiene, se banca lo que sea, me parece una tipa de lo más admirable y por eso le tienen tanto odio, porque le tienen miedo.


- ¿Qué opina Sonia Braguetti de Cristina?
- Sonia Braguetti debe estar enamorada al borde del lesbianismo, quisiera ser su amiga, pintarle las uñas, hacerle masajes, pasarle aloe vera por la espalda.


- ¿Sentís que hay como una proscripción del kirchnerismo? ¿Levantaste odios por bancar explícitamente al Gobierno? Sabés que no vas a volver a trabajar en canal 13, ¿no?
- ¿Odios hacia mí? Me imagino que sí, todavía nunca me enfrente con nadie que me puteara ni nada, pero veo que mucha gente me mira mal. Vos viste que encima ahora hay toda una especie de alergia al oficialismo, que si vos apoyas aunque sea un centímetro de todo esto, ya sos un montonero, un sanguinario terrorista, etcétera, pero bueno, esa es la tibia historia de la clase media -como huevo de rengo, de un lado para el otro- odian y después mataron al que amaban y después vuelven a amar al que mataron, es toda una cosa incomprensible. Estoy seguro de que si los echan a los Kirchner, van a ir todos a la Plaza para que no los echen, la clase media nuestra es muy pelotuda pobre.


- ¿Y por qué pensás que es así?
- Los de arriba no tienen ningún problema desde siempre, los de abajo están jugados desde siempre y los que están en el medio son los que están para el cachetazo siempre, son los que consumen la tele. La gente está aterrorizada. La inseguridad es una cosa inherente al ser humano, yo no vi nunca ninguna variación, pero ocurre un crimen y te lo pasan 15 veces, entonces la gente computa que hubo 15 crímenes. Si nos tienen aterrorizados es mucho mejor manejarnos, la gente triste es más fácil.


- ¿Cómo pensás que vos te saliste de la matriz? ¿De eso que la tele te dice que tenés que pensar?
- Por haberme criado en el Lasalle, de ahí salen Fontovas y Grondonas, ahí me di cuenta que me querían educar de una forma perversa, entonces dije “hay que disimular” y trate de estudiar lo más bien. Sabía que esta gente que no quería a nadie, solamente a ese ser imaginario, barbudo y contranatura. Después tuve que hacer la colimba y conocí a sus eternos socios. Ahí me di cuenta de que era cada vez peor y entonces dije “prepárate para vivir, Negro”. A partir de los 20 años empecé a desconfiar de todo. Pero por ejemplo, confío en este Gobierno, más que nada por todo lo que se hace por castigar a los que hicieron cagadas.


- ¿Qué aprendiste en la colimba?
- Como manejarme en un ambiente hostil. Te ordenaban cosas bastante denigrantes como arrastrarte entre cardos, o ir a limpiar todo el playón bajo el rayo del sol con 35 grados. Si te resistías un poco, la actitud de los tipos era peor, entonces dije “acá les voy a hacer más de lo que me pidan”. Pedían en general cosas pelotudas como carrera march y entonces yo salía como el Correcaminos y me tenían que parar “bueno, bueno, ¡basta, pare!”. Hasta logré hacer una revista adentro del cuartel y un día pasó algo tremendo: no había desayuno y nos llevaron hacia una de las compañías donde se veían muchas ambulancias, le sacaban medio litro de sangre a todo el regimiento que éramos como 2 mil y nunca nadie dio una explicación. Yo escribo en detalle todo lo que había pasado, cuento que nos vamos de licencia y que cuando volvemos el tejado del cuartel estaba “pintado de un rojo perfecto, diría de un rojo sangre”. ¡Nos habían sacado sangre y sin decirnos para qué! Los tipos nunca me quisieron. Encima tuve la desgracia de escuchar una noche cómo festejaban la muerte del Che Guevara en el Casino de Oficiales, mientras todos los soldados dormíamos.


- ¿Había camaradería entre los soldados?
- Era análogo al afuera, estaban los ortivas, los buchones, de todo… Estaba el grupo de amigos también. El día de la jura de la bandera había que responder “Sí, juro”, y se hacían ensayos solamente para decir eso. Me acuerdo que con Félix, con quien todavía somos amigos, el 20 de enero, en medio de toda la mala onda dijimos “¡Sí, Culo!”. O sea, todavía me falta jurar la bandera.


- Vos peronista no sos, ¿no?
- No, pero el peronismo me parece que es el movimiento fundamental, nunca fui peronista porque qué sé yo… desde que nos echaron de la Plaza y desde que estuvo un tipo como López Rega, por ejemplo -que me toco el huevo izquierdo si lo menciono-, me parece repugnante.


- Te sentís más montonero capaz.

- Sí, algo así, pero el peronismo es el movimiento por antonomasia argentino, no hay otra cosa.


- ¿En qué andabas en los 70’s? ¿Eras un hippie?
- Si, todavía sigo siéndolo.


- ¿No te dio por militar?
- Siempre fui desconfiado, en el 76, cuando hacíamos la revista El Expreso Imaginario, que comenzó al mismo tiempo que la dictadura militar y tratábamos de brindar información alternativa que estos pelotudos no entendían, veía que amigos militantes se estaban jugando por algo en lo que yo no creía demasiado, y fíjate vos que después saltó la papa y estaban manejados por algunos traidores también. Creo que voy a seguir siendo anarco, voy a colaborar y no voy a obedecer a nadie, porque ser traicionado me parece lo peor y en este momento hay tantos Judas por ahí…


- ¿Qué le dirías a Cleto si te lo cruzaras?
- Me parece que es un tarado, un tarado muy peligroso, prefiero a los peligrosos jugados, prefiero por ejemplo a Aldo Rico, con él me enfrentaría y le diría “Hijo de puta, con sumo respeto, volvamos a como eran las dignas, antiguas guerras, batámonos a duelo, me saco el sombrero: el que gana sigue vivo”. Me dan mucho más miedo estos inseguros tontos que no sé para qué lado van a disparar.


- ¿Cómo te imaginas el país de Cleto?
- Una mierda, como no podría manejar la cosa lo llamaría a Gran Hermano; al de Orwell, no al de Tinelli.


- ¿Hay alguna cosa que digas “En esto soy un campeón”?
- En el humor, tengo la virtud de poder cagarme de risa hasta de lo más siniestro, eso no significa que sea un pelotudo que me estoy riendo todo el tiempo porque sufro mucho, pero mi paliativo es ese, me gusta cagarme de risa, enfrentarme a las cosas malas con una risotada. Si me vienen a agredir me parece mucho más potente una risa para desconcertar a un agresor que una actitud de defensa, me encanta ser un caradura, en eso no me gana nadie.


-¿A qué le decís Ni a palos?
-A ser un traidor, creo que es lo peor de todos los errores que puede cometer un ser humano. Ni a palos seria un traidor, me tendrían que matar.

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