martes, 19 de abril de 2011

HACER HUEVO ES CADA VEZ MÁS AGOTADOR



Por Soledad Lofredo




Jueguitos en celulares que reemplazan horas de lectura, mensajes de texto que suplantan tertulias telefónicas. Qué se hace cuando no se tiene nada que hacer.




Las vacaciones son para dormir!”, asegura Gastón, un pibe de rulos que está a punto de subir a un micro en Retiro. Viaja con su novia a Santa Teresita. Tienen cara de cansados, pero se les nota la esperanza de llegar a “un lugar tranqui” para cumplir su deseo. El pibe labura de 9 a 18 arreglando computadoras en una empresa. La chica de recepcionista en una clínica.Como ellos, hay muchos.También siguen existiendo los pibes que se van en grupo a cualquier destino de la costa, los mal llamados hippies que se van a hacer un viaje casi obligado a las sierras de Córdoba, al Bolsón, o a Bolivia. Están los que se toman las vacaciones como descanso absoluto, los que las aprovechan para salir todas las noches, o los que van a recorrer hasta más no poder muchos lugares. Es el caso de Mariana, quien se preparó todo el año para escalar el Aconcagua. Y va en moto hasta allá.Acá se quedan los que planearon sus vacaciones para más adelante. O los que no pueden irse. Algunos se arrepienten, otros esperan pacientemente a que les llegue el día soñado. La mayoría comparte algo: llega a su casa del trabajo y se tira de lleno en su sillón. El tiempo libre se convierte en una bendición difícil de abandonar. Para el gimnasio, yoga, Pilates o algún cursito, hay tiempo en el horario del almuerzo. La salida del trabajo se transforma en el momento para ir relajándose. Todavía falta subir a algún medio de transporte para llegar al hogar.




Tiempos modernos.






“La organización temporal del trabajo, genera la alternativa tiempo ocupado y tiempo libre”, cuenta Mónica Códega, psicóloga y psicoanalista. “Así es que consideramos que como hay tiempo que entregamos a la esclavitud del trabajo, hay otro tiempo del que somos dueños. Sin embargo, eso no indica que el llamado tiempo libre garantice más placer que el tiempo sometido al trabajo”.“Los tiempos modernos nos obligan a la competencia, a ganar, a ocupar el tiempo en actividades lo más planificadas posibles”, asegura la licenciada Corina Vainstub desde el artículo “Angustia y tiempo libre” de la web latinsalud.com. “Acostumbramos a planear futuros como estrategias para una mejor vida, más adaptada, en las que ese mismo futuro muchas veces define nuestras actividades presentes. Pensar en el futuro, en ocasiones, puede transformarse en una manera ‘disfrazada’ de evadir el presente”.Códega recuerda: “Ya en 1920, Sigmund Freud escribió que la experiencia general indica que si bien existe en el alma una fuerte tendencia al principio del placer, se oponen a ésta otras fuerzas o estados determinados que desvían el resultado. El que haya un más allá del principio del placer, es la razón misma del psicoanálisis. La satisfacción del deseo humano es compleja y esa complejidad es el desarrollo de la vida misma. Los antiguos tenían otra forma de vivir el ocio. No era sinónimo de inactividad o pereza, sino que llamaban otium a la actividad que era fuente de goce y satisfacción de las necesidades. La vida contemporánea ofrece múltiples propuestas colectivas para gozar del tiempo libre, pero no siempre son fuente de goce, ya que la verdadera dimensión del tiempo humano no es la de los relojes, ni la libertad es la de los fines de semana”, finaliza la psicoanalista.




¿Angustia o deseo?






“En la carrera por la producción, nos entrenamos para competir, para calificar, para ganar; cada uno en la porción de territorio en que se mueve, cada uno en relación con su nivel sociocultural”, cuenta Vai0nstub. “Al mismo tiempo en que se desarrolla la cultura del trabajo, en paralelo, y obedeciendo precisamente a las mismas reglas, se va conformando la cultura del tiempo libre. Reglas. Consejos. Qué hacer para ‘aprovechar’ mejor nuestro tiempo libre; cómo producir también en nuestro tiempo libre. ¿No pueden ser pensadas como estrategias para evadir la angustia que impacta en algunos cuando se encuentran con el tiempo sin reglas a su disposición?”, se pregunta la licenciada.




Mucho por hacer.






Algunas escuelas secundarias normales de la Ciudad de Buenos Aires tienen en su currícula la materia Espacio y Tiempo libre. En ese horario, la presentación de proyectos para ayudar a quienes lo necesiten está primero en la lista. Leer cuentos en asilos para ancianos, hacer obras de teatro para los más chicos o simplemente pensar proyectos para hacer en el momento.En la web Ocio y tiempo libre (ocioytiempolibre.com.ar) el objetivo es claro: “Ocio es justamente eso: ‘…las obras que realizamos en los ratos libres que nos deja nuestra actividad principal…’ Una encuesta que realiza la página pregunta: ¿Qué tipo de actividades te gusta realizar en tus tiempos de descanso? Las posibles respuestas son múltiples: creativas, lúdicas, artísticas, bricolaje, aire libre y sol, culturales, modelísticas, náuticas, deportivas. También ofrece talleres y encuentros.En la web ocioytiempolibre.net también ofrecen, pero en esta oportunidad, sólo de modo virtual, consejos para distenderse sin la necesidad de “estar tirado”: recetas para hacer postres, cuentos leer y compartir en familia, y experiencias en lugares turísticos para cuando haya tiempo de tomarse unos días.Lo cierto es que también los tiempos que corren ofrecen más accesorios para garantizarnos que, a veces, no hay nada como la comodidad del hogar. Películas para ver en DVD, juegos de video, revistas, libros, sillones cada vez más confortables. Los espacios personales públicos en la web ocupan mucho tiempo para los más jóvenes. Más de 500 millones de personas están conectadas, por día, a las diversas redes sociales de la web. También los juegos del celular fueron reemplazando horas de lectura no obligatoria, y los mensajes de texto, los llamados telefónicos.Las propuestas son variadas. La intención es asegurar que ese tiempo libre sea productivo. Aun cuando el descanso siga ocupando la importancia de un gran porcentaje de personas.También existen grupos organizados cuyo fin es enseñar a optimizar el tiempo libre, emparentándolo sólo con la comodidad. Para muchos, el tiempo libre es, al igual que el ocio, “una actividad realizada para descansar del trabajo, que debe tener, como toda actividad, un sentido y una identidad, ya que si no tiene sentido es aburrido”.Otros lo emparientan con la llamada “calidad de vida”: “Bienestar, felicidad, satisfacción de la persona que le permite una capacidad de actuación o de funcionar en un momento dado”. Tres son las divisiones de esa calidad: la física –que abarca la necesidad de estar saludable realizando ejercicio–, la psicológica –llevar a cabo actividades espirituales y religiosas– y la social –enfatizar en las relaciones interpersonales y definir roles sociales–.Todos llegan a la conclusión de que el tiempo libre es un momento en donde no existen las reglas ni las obligaciones reales. Cada uno puede sentirse atado a seguir una rutina, o analizar y programar cada minuto medido por el trabajo, o a quedarse tirado en un cómodo sillón para alejarse un poco de las preocupaciones, aunque no sea lo que recomiendan los médicos.

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