miércoles, 13 de junio de 2012

LAS MILITANCIAS NO TRADICIONALES

La importancia de intervenir la calle, nuevas plataformas de comunicación y la vuelta del esténcil político.
Por Jimena Arnolfi      
  
"Estaría en condiciones de hacer la revolución pero no encuentro el link”, escribió esta cronista en su Twitter mientras leía un artículo sobre cibermilitancia. Allí se expone que para acompañar un proyecto político ya no hace falta acercarse a una unidad básica, comité u oficina de partido. Bueno: la mayoría de los políticos recluta escritores fantasmas para sostener sus cuentas de Twitter y Facebook entendiendo que el rebote que pueden generar unos inconsistentes 140 caracteres supera unos minutos televisivos en algunos sectores de la sociedad. ¿Pero cibermilitancia? ¿Se puede decir que la nueva militancia es la cibermilitancia? No. Lo que sí manifiesta cierto signo epocal es la emergencia de experiencias de militancia que surgen desde espacios no tradicionales.

El aerosol y la triple doble ve. El kirchnerismo encarna un revival del aerosol estenciloso. De manera que el aerosol no fue reemplazado por la web. Primero fue el Nestornauta en las esquinas como emblema de una nueva estética K. Sobrevuelan algunas preguntas. ¿La cibermilitancia permitió que el kirchnerismo llegue a las clases medias urbanas? No. Fue la militancia clasemediera urbana ya kirchnerista la que inventó y desarrolló la cibermilitancia de la que hablan los medios hegemónicos. En un principio fue la peronósfera, también conocida como Peronautas, una red de blogs de distinta índole que terminó encolumnándose bajo el paraguas nac&pop acaso más inclusivo que lo político-partidario. Sin la emergencia de esta comunicación alternativa explotada por ciudadanos informados, militantes y comprometidos, el fenómeno 6, 7, 8 no hubiera tenido ni la mitad de la repercusión que logró.
“Yo tenía el blog desde 2005, pero fue en la época de la 125 que mutó hacia lo político. Por la misma época florecieron mil blogs articulados alrededor de la necesidad de expresar un sentimiento incómodo frente al tratamiento de los medios. El círculo terminó identificando a los medios hegemónicos como los generadores de la opinión pública”, cuenta Matías Castañeda, periodista, panelista de Duro de domar, uno de los pioneros en la incursión del blog político con el Quetepasaclarin.com (ver subnota). Corría el año 2008, tiempo de desolación y voto “no positivo”, cuando ya se había dado una serie de encuentros entre blogueros que defendían en mayor o menor medida el proceso cristinista. Después explotaron redes sociales como Facebook y Twitter, y se pasó de pantalla, como bien dice Castañeda.

Vienen bajando las multitudes inquietas. Pero entonces está la calle. Para el sábado 23 de julio, día anterior a las elecciones, los Trabajadores Artistas por la Música en Acción (http://tramamusica.org) y el Movimiento de Espacios de Cultura y Arte en la Ciudad de Buenos Aires (www.movimientomeca.com.ar) están invitando a los artistas y trabajadores de todas las áreas, para intervenir el espacio público y despertar así la conciencia sobre la política cultural en la Ciudad de Buenos Aires. Habrá seis puntos de encuentro: Parque Patricios, Parque Rivadavia, Plaza Almagro, Parque Lezama, Barrancas de Belgrano y Plaza Flores. El manifiesto dice: “Resignifiquemos la canción de protesta en canción de propuesta. Arte es todo lo que moviliza y agita. Arte es acción”.
Florencia Minici es militante de Usina, una agrupación de jóvenes de la ciudad que nace con la experiencia de las asambleas de 2001 y las agrupaciones estudiantiles independientes de la llamada “resistencia al neoliberalismo”. “Estuvimos en Proyecto Sur, pero nos fuimos por diferencias con la caracterización que hace esa fuerza de este gobierno. Ahora somos independientes, aunque consideramos que es necesario acompañar este proceso en la Argentina”, dice Minici, quien también forma parte del Meca. Este compromiso hace que tanto Usina como otros jóvenes y organizaciones llamen a “bancar a Filmus en el ballottage” desde espacios que no vienen tradicionalmente de la militancia, como los centros culturales. Es decir, lo cultural que es político y se manifiesta en la calle.
“Mi militancia pasa por lo socio-cultural. El Meca es posible porque dejamos de ser sólo centros culturales aislados y pasamos a organizarnos para pelear por nuestros reclamos constituyendo un movimiento. Es una nueva forma de militancia propia de esta época, donde se produjeron interesantes avances en términos de organización popular, desde demandas específicas y movimientos sociales como ser la militancia alrededor de la ley de medios o el matrimonio igualitario”, dice Minici.

El correlato estético. “Es saludable que un proceso social que pretende instrumentar cambios perdurables esté acompañado de un conjunto de valores estéticos éticos que lo representen”, dice Lalo Recanatini, periodista, director de Kranear (ver subnota), revista que, como dicen sus hacedores, busca constantemente el realce del contenido con un tratamiento cuasi obsesivo de lo latinoamericano. “Los rostros de Néstor y Cristina, sus abrazos bajo la lluvia de papelitos, sus frases, obra y legado, hoy corren como lava de un volcán, impresos en banderas, paredes y redes sociales”, dice el editor responsable de la publicación, Mariano Abrevaya Dios. “Más que líderes de la política nacional, parecen estrellas de rock o futboleras”, remata Mariano. Ambos llevan más de una década de militancia en diversos espacios políticos, como la territorial, sindical o docente. “También de la militancia en la gestión pública, ya que nunca antes nos había pasado, a los que andamos entre los veinte y los cuarenta, que el Estado nacional irrumpa con políticas públicas de inclusión social y distribución de la riqueza. Tenemos que llenar de militantes el Estado, cuadros no sólo técnicos, sino también, convencidos”, dice Dios, quien empezó su militancia a mediados de los años ’90 en H.I.J.O.S y actualmente hace la prensa de AJUS, el frente de Abogados por la Justicia Social de La Cámpora.

Activismo 2.0. En la red bastan casos como los de Militancia Kreativa, experiencia que surge el año pasado generando entre otras la Marcha 2.0, la primera marcha virtual, cobertura mediática expresionista del pasado 24 de marzo. En su manifiesto declaran: “La militancia Kreativa busca intervenir y reinterpretar los signos del movimiento en el cual se siente representada, del que retoma sus banderas tradicionales y recientes para llevarlas a la victoria, mediante estrategias novedosas. Todo espacio, toda expresión artística y creativa está disponible para ser intervenida, para convertirla en una herramienta política, una herramienta de militancia, de la militancia Kreativa”. “En la militancia clásica hay una estética que podría ser un peronismo más fútbol y rocanrol. Pero como el kirchnerismo es más complejo que eso, hay también una adherente madre de tres hijos que escucha Alberto Cortez y un estudiante de ciencias de la comunicación de morral cruzado. No me atrevo con lo de la estética K”, dice Matías Castañeda.
De la militancia no tradicional surgen estrategias novedosas de comunicación, que van desde animaciones, juegos online hasta la confección de remeras con estampados que gritan diversas consignas políticas. Es el caso de una de las ilustraciones de esta nota (“Yo sobreviví al menemismo…” y los ases con el Nestornauta y la cara de la Presidenta vía @MiliKreativa).
Otros casos notables de comunicación política e intervención son el Yoloboto.com.ar y el Volvealaempresa.blogspot.com, los mismos que imprimieron un volumen de calcomanías amarillas con la consigna “Macri volvé a la empresa”. De manera que gran parte de la campaña en la vía pública fue intervenida por ciudadanos que encargaron sus calcos para rockear carteles, tachos de basura y las macetas amarillas instaladas por el Gobierno de la Ciudad en medio de la Avenida Cabildo.
Otra página recomendada en este sentido es la oportuna 100razonesparanovotaramacri.com, un ejercicio tal vez militante, tal vez digno de ciudadano responsable, comprometido, político. Toda plataforma sirve para el contradiscurso. “El desafío tal vez sea dejar de hablarnos entre los convencidos y salir de una manera creativa y original a los que no les interesa zambullirse en una lectura compleja de la realidad”, suma Castañeda.
Acaso el desafío de las nuevas militancias sea el de equilibrar los embelesamientos del activismo 2.0 con la participación real en vivo y en directo. “Tal vez algún día se puedan realizar piquetes virtuales y ocupaciones de servidores, pero por ahora sigue siendo necesario contar los votos de papel, servir la merienda, hacer una asamblea o entregar un volante in situ”, dice Recanatini.
Pero no, la revolución no se ve en Cuevana ni se baja en Taringa. Y la manifestación tiene que darse más en la calle que en tu muro de Facebook. Fuera de la matrix. –Me gusta–.

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