lunes, 24 de junio de 2013

AUSENTE CON AVISO

El flagelo de los niños soldados en Rosario, Santa Fe. La naturalización del trabajo adolescente en venta de drogas llevó a que una niña admitiera en el colegio su participación en un “búnker”. Los reclamos docentes. La falta de respuesta estatal.
 
Por Tomás Eliaschev
 
Rosario da que hablar. No por su próspera costanera donde florecen emprendimientos inmobiliarios sino por la irrupción de adolescentes y hasta niños en el negocio de la venta de drogas ilegales. En la provincia de Santa Fe, donde el mismísimo ex jefe de la policía, Hugo Tognoli, está sospechado de proteger narcos y proxenetas, una noticia sumó zozobra: una chica menor de edad, alumna del turno noche de una escuela secundaria, pidió permiso para retirarse antes del horario de finalización de las clases para ir a trabajar, según adujo, a “un búnker de ventas de drogas”. 

La joven dio ese argumento cuando las autoridades escolares le pidieron un certificado para avalar por qué tenía que retirarse todos los días antes de que finalizara el horario escolar. Alarmados por la situación, elevaron una nota al Ministerio de Educación donde plantearon que “se tome conciencia de los riesgos que implican los dichos de la alumna, para su situación personal y el entorno donde se encuentra, tanto barrial como escolar. Solicitamos se canalice esta inquietud y se destinen los equipos para trabajar el tema lo antes posible”. Hasta el momento, no hubo respuesta. El caso, que se produjo a principio del ciclo lectivo pero recién ahora tomó estado público, se suma a la preocupación expresada por los docentes por la gran cantidad de chicos que abandonan la escuela a edades cada vez más tempranas a causa de que son empleados por narcotraficantes como “mulitas” o “soldaditos”.

“Hemos sufrido tiroteos en la puerta de los colegios, así como muchas veces nos toca presenciar cómo se venden drogas adentro de las escuelas, sin que el Ministerio de Educación nos preste ningún tipo de asistencia”, denunció Daniel Couselo, secretario general de la seccional Rosario de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé). “Tanto en Rosario como en distintos lugares de la provincia estamos reclamando la implementación de políticas interdisciplinarias acordes a lo que está ocurriendo, donde intervengan la provincia y los municipios”, reclamó Couselo. En diálogo con Veintitrés, el docente señaló que hay “una problemática social muy grande y las respuestas del Estado no son suficientes”. Según detalló, se crearon desde la gobernación “equipos socioeducativos, pero no alcanza, ya que los trabajadores de estos programas están precarizados”.

El dirigente explicó que “exigimos seguridad para poder trabajar, pero esto no tiene nada que ver con la presencia policial, ya que la policía es parte del problema del narcotráfico”. Y citó como ejemplo el triple crimen del Barrio Moreno, donde los narcos asesinaron a tres jóvenes militantes del Frente Popular Darío Santillán el 1 de enero del 2012: “Son los mismos policías los que amenazan de muerte a los familiares de las víctimas”. Para el referente de los docentes, “la policía no ayuda a dar seguridad”, lo que en su opinión se lograría con “que haya calles en los barrios y que no sean guetos, que lleguen ambulancias y colectivos”. Sin embargo, en vastos sectores de esta ciudad que suele mostrarse esplendorosa el progreso está ausente.
 
Fuente: Revista Veintitrés

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