lunes, 24 de junio de 2013

SUSTANCIA Y SABOR

Desarrollo alimentario del INTI para casos de emergencia. Galletas elaboradas con maíz, sorgo y arroz, pero que saben a jamón, queso, frutilla o vainilla, cubren los requerimientos nutricionales básicos. 
 
Por Jorge Repiso
 
Imaginemos por un momento vivir una situación límite, de esas que se ven con frecuencia en la televisión. La casa derrumbada tras un terremoto, un incendio o una imparable masa de agua ingresando al hogar hasta quitarnos todo. Después, el aislamiento y la espera de un salvataje que podría extenderse por días o tal vez semanas, y en medio de ese panorama, la falta de comida o la imposibilidad de cocinar. Imaginemos ahora, en esa situación, alimentarnos con galletitas de arroz, sorgo y maíz pero con sabor a jamón, vainilla, queso o frutilla. Un bocado sustancioso y de sabor agradable. Eso fue lo que buscaron los investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) –diferenciándose de las barras especiales para botes salvavidas– al desarrollar este alimento especial para emergencias.
Los científicos del Centro de Industrialización de Cereales y Oleaginosas, dependiente del INTI, saben que en cualquier emergencia surgen los gestos solidarios que incluyen, además de ropa y abrigo, alimentos básicos, como yerba, azúcar, fideos. Pero también saben que los damnificados de esas situaciones pocas veces tienen la posibilidad de elaborar comidas. Por eso hace dos años un equipo liderado por el ingeniero químico con tecnología en alimentos Nicolás Apro comenzó a trabajar en el tema hasta dar con una fórmula ingeniosa y práctica: alimentos sólidos de aspecto y sabor atractivos que pueden combinarse y hasta ser usados en planes nutricionales. “Veníamos trabajando en desarrollos para ser aplicados a planes alimentarios y también un plan para ancianos –explicó Apro–. Después apareció la idea de generar comida para casos de emergencia porque en esas situaciones el suministro comienza a normalizarse recién al tercer día y mientras tanto es necesario alimentar a los damnificados con un alto valor energético. Las barras de los botes salvavidas no nos habían gustado, y si en una situación difícil encima nos dan algo que no nos gusta, no se mastica o no es agradable, no va a dar buenos resultados. Así que buscamos información científica de otras partes del mundo y logramos desarrollar un producto agradable a la vista, con aroma interesante y diversos sabores para usar en las cuatro comidas diarias”.

Las galletitas contienen 380 calorías cada 100 gramos y de un 35 a 45 por ciento de materia grasa, no contiene alergénicos ni grasas trans. El contenido proteico es bajo para prevenir problemas renales y evitar la sed. Se estima que con un consumo diario de 12 galletitas se cubren los requerimientos nutricionales básicos. El desafío, ahora, es alcanzar la producción industrial, para lo cual los investigadores mantuvieron reuniones con gente del Ministerio de Industria, analizando, además, la posibilidad de exportarlo. “La vida útil del alimento es de seis meses. Pensamos que los gobiernos provinciales pueden tener un stock suficiente para atender emergencias. Y en caso de no tenerlas, que ojalá sea así, se puede utilizar en planes alimentarios y escolares”, calculó Apro.

En cuanto a la expectativa de exportación, el investigador se mostró ilusionado: “Es favorable porque encontramos eco, y por el hecho de que se usan productos que abundan en el país, unido al alto valor sensorial de las galletitas. Además, tenemos la posibilidad de contar con más materia prima, ya sean oleaginosas o legumbres, de escaso consumo interno, lo cual hace que el desarrollo sea viable por donde se lo mire”.

Fuente: Revista Veintitrés.


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