jueves, 6 de junio de 2013

"CRISTINA CONVIRTIO EN LEYES MUCHAS DE LAS COSAS QUE EVA DESEABA"

Entrevista a Araceli Bellotta, autora de Eva y Cristina. La razón de sus vidas. En diálogo con Tiempo Argentino, la periodista, escritora e historiadora se refirió a su nuevo libro, el primero que hace una lectura historiográfica de las dos mujeres más populares de la política argentina surgidas del peronismo.
 
Por Ivana Romero
 
Cuando a Araceli Bellotta le propusieron escribir Eva y Cristina. La razón de sus vidas, (Javier Vergara Editor), hubo un momento de perplejidad frente al peso de esos nombres. Al fin encontró el hilo de Ariadna. "Empecé a preguntarme qué sucedía con un proyecto de país cuando una generación tomaba la posta de la otra, a pesar de las diferencias de años, de contexto histórico y de realidad política."
Con esta hipótesis, Bellotta construyó un libro que enfrenta, tensa y traza paralelos (sí, todo eso) entre Eva Perón y Cristina Fernández de Kirchner, las dos mujeres que no sólo transformaron la historia reciente sino también, el modo de percibir y vivenciar lo político. Para eso, la autora se valió de su oficio como periodista y de sus conocimientos sobre historia: dirige el Museo Enrique Udaondo en Luján y es vicepresidenta primera del Instituto Manuel Dorrego, por ejemplo, y además, publicó varios libros; entre ellos, Las mujeres de Perón (2005) y Eva Perón, abanderada de los humildes (2008). 
"En principio, fui construyendo paralelismos retomando el apotegma feminista que afirma que lo personal es político. Así que por un lado, indagué la infancia y juventud de Eva y Cristina, el amor y su vida de casadas. Por otro, el modo en que irrumpieron en la vida pública, su trabajo político y finalmente, el vínculo entre el poder y la muerte que, de distinta manera, atraviesa a las dos", explica.

–¿Y cómo resolviste el cruce entre peronismo y perspectiva de género?
–Yo soy peronista y feminista. Esa mirada atraviesa el libro, claro. Y también, la continuidad histórica entre lo que Eva sembró pero no pudo lograr y lo que Cristina logró, asumiendo el legado de Eva, cuando los tiempos históricos fueron propicios. Al inicio del libro uso dos frases introductorias. Una de Eva, que pronunció el 17 de octubre de 1951: “Yo sé que ustedes levantarán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria.” Y la de Cristina durante su asunción en 2007, cuando dice que quizás Eva hubiese merecido el cargo más que ella y también se refiere a las Madres de Plaza de Mayo situándose entre esos dos referentes. En ese diálogo entre etapas distintas queda claro que sigue habiendo un mismo proyecto de país donde estas mujeres tuvieron y tienen mucho que ver.
–El 12 de octubre de 1943 la revista Sintonía, contás, convocó a varias actrices de Radio Belgrano para que hablasen de América. Y Eva se pronuncia sobre el rol de las mujeres para mantener en alto la dignidad americana tras la guerra. El inicio es toda una declaración de principios: "La conciencia continental nos marca a las mujeres un deber que cumplir en esta hora."
–Sí, escribió eso un año antes de encontrarse con Perón, cuando ya era presidenta de la Asociación Radial Argentina, que había ayudado a fundar. Era una de las estrellas del momento y sin embargo, sobre fines de la Segunda Guerra Mundial y con el mundo en pedazos, ella decidió referirse al papel que las mujeres deberían desempeñar en América para enfrentar un orden nuevo. Al encontrar ese documento se me vino a la memoria un discurso de Lula Da Silva cuando ya no era presidente de Brasil. Dijo que Dilma Rousseff y Cristina iban a marcar la historia e iban a llegar más lejos que él y Néstor. Y que hasta hacía pocos años a nadie se le hubiese ocurrido que los dos países más importantes de América del Sur fueran a estar presididos por mujeres, que además eran militantes y conocían muy bien el pueblo que gobernaban. De algún modo, eso completa lo que Eva había escrito muchos años antes.
–¿Qué rol tuvo Eva, entonces, al momento de abrir camino para que las mujeres tuvieran una participación política activa?
–Ella abrió el camino a la política para las mujeres. Pero hubo muchas otras detrás. Por ejemplo, el voto femenino es una larga historia de luchas que se inician en el siglo XX, con activistas como Julieta Lanteri, Alicia Moreau o Elvira Rawson, entre otras, que hicieron un gran aporte pero nunca lograron trascender a la masa popular. ¿Por qué? Porque en muchos casos pertenecían a partidos que las acompañaban pero que no les daba protagonismo. Ahora bien, el peronismo vino a incluir a los excluidos. ¿Quiénes eran? Los trabajadores, los chicos, los viejos. Y las mujeres. Al pasar a ser parte de un proyecto de país, todos esos grupos luchan por sus derechos y, en consecuencia, por los de todos. Así el voto femenino, que se sancionó en 1946, adquirió una dimensión de reivindicación masiva. Y de hecho Eva estaba en el lugar justo, en el momento adecuado; irrumpe en la vida pública organizando a las mujeres a través del partido peronista femenino o como delegadas censistas a lo largo del país.
–¿Cuáles son las características de la construcción política en el caso de Cristina?
–Ella fue paso a paso. Conoció a Néstor en La Plata en 1974. Cuando empieza el tema de la Triple A, ellos se repliegan y se casan. Se van a Río Gallegos a pasar las fiestas a finales del '75 y caen presos. Ella le dijo a Néstor varias veces que se fueran del país. Néstor decía que no, que la idea era volver a La Plata, recibirse de abogado –ella finalmente se recibió en 1979– e ir al sur a hacer dinero. "Porque quiero ser gobernador", dijo Néstor. Y Cristina pensó que estaba loco. Pero volvieron al sur a trabajar. A veces se los cuestiona por eso: "Ay, fueron a hacer plata." Y qué bueno que fue así. Ellos no llegaron a la política para hacerse de dinero sino que decidieron tener dinero para armar un proyecto político. Y siempre trabajaron juntos, en roles complementarios. Por ejemplo, cuando él llegó a la intendencia, Cristina encabezó la lista de diputados provinciales. Después Néstor llegó a gobernador. Y entonces ella fue candidata a senadora nacional. Desde ahí Cristina abre el espectro para que el proyecto se extienda y ese es un elemento que hay que tener en cuenta para ver los factores que determinaron que Néstor llegara a la Presidencia. Es decir, ella abrió el camino y él fue ocupando los espacios. Pero a diferencia de Eva, que decía que no quería cargos públicos, ella siempre eligió la vía institucional.
–Pero en el caso de Eva, indicás que no había demasiadas condiciones para que asumiera cargos políticos.
–Sí, un ejemplo claro fue su renunciamiento a la vicepresidencia en 1951 por presión de las Fuerzas Armadas. Pero las Fuerzas Armadas eran el mascarón de proa del verdadero poder, que era el económico. En el caso de Cristina, cuando va a ser candidata a la presidencia por primera vez en 2007, Héctor Magnetto fue a ver a Néstor para decirle que su mujer no podía ser presidenta. Ahora las Fuerzas Armadas y la Iglesia no pueden operar como mascarón de proa de nadie porque después de la dictadura del '76 quedaron muy mal parados. Así que el poder económico se escuda detrás de los medios de comunicación. Me refiero al poder económico internacional, que nunca deja de operar a favor de sus intereses.
–¿O sea que Eva no renunció a la vicepresidencia por su enfermedad?
–Perón le pidió a Eva que no asumiera por presión de grupos externos. Pero él no sabía que Eva estaba tan enferma. El ginecólogo Jorge Albertelli tiene un libro escrito sobre los últimos días de su paciente. Ahí dice que él mismo fue quien le anunció a Perón que Eva tenía cáncer, el 22 de septiembre de 1951. Esto ocurrió un mes después del Cabildo Abierto, donde ella había renunciado ante el pueblo a su candidatura. Además, Perón elige a Juan Quijano como vicepresidente, que estaba tan viejo y enfermo que se murió antes de asumir. Es decir, no fue la enfermedad lo que impidió a Eva ser vicepresidenta. Sin ella, Perón perdió, como él mismo dijo, no sólo a su esposa sino también a su amiga y consejera.
–Cristina dijo lo mismo cuando falleció Néstor.
–Sí. Lo de él era esperable porque venía teniendo problemas de salud, pero no tanto. Hay un dato que funciona a modo de espejo. Eva enfrenta su propia muerte luego de actuar apenas siete años en la vida política. Pero deja una marca increíble. En el caso de Cristina, quien muere es Néstor, que también actuó siete años en la vida política nacional (porque hasta que llegó acá la mayoría no lo conocía) y también dejó una huella. Ella se quedó tan sola como Perón en su momento. Aun así, aceptó el desafío de ser reelecta y logró eso con el mayor porcentaje de votos después de la reelección de Perón en 1973; es decir, el 54% de los votos ella, y más del 63%, él. Hay un detalle que puede parecer mínimo pero que habla de su fortaleza y del modo en que ciertos gestos de Eva y Cristina se parecen. Cuando Eva renuncia, tras el discurso apoya su cabeza sobre Perón y lo palmea, como si quisiera consolarlo. También Cristina hizo algo parecido todas esas horas que estuvo en el velatorio de su marido. La gente se acercaba y era ella quien los palmeaba, quien les daba fuerzas.
–¿Considerás que Cristina ha sido capaz de imprimirle a la gestión un sello propio?
–Sí. Ella pudo realizar acciones de gobierno que en la época de Néstor hubiesen sido impensadas, como la nacionalización de YPF. Y además, convirtió en leyes muchas de las cosas que Eva deseaba. «
Fuente: Tiempo Argentino

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