viernes, 28 de junio de 2013

NO HUBO REPRESION. NO HUBO EXCESOS

Opinan: Pedro Benedit, psicólogo social, Guilermo Honig, jefe de servivio en el Borda, Marcelo Vinograd, encargado de los talleres protegidos, Marcelo Frondizi, de la Junta interna de los talleres protegidos, Francisco Nenna, legislador porteño FpV, Jorge Selser, legislador porteño FAP y Alberto Sava, del frente de artistas del Borda.
 
Por  Eduardo Anguita
      
Hay muy pocas cosas que uno pueda recordar de Ricardo Balbín, una de ellas es que dijo que se podía medir la salud de un país por el estado de las cárceles y de los hospitales. Lo que pasó en el Borda hace unos días es de una gravedad tremenda, tenemos que mirarnos y tratar de entendernos, qué pasó, qué venía pasando en el Borda.
Guillermo Honig:
–Yo sabía que estaban reprimiendo porque me llamaron pacientes angustiadas pensando que me había pasado algo. Me llamaron a las ocho de la mañana. Cuando llegué atendí a los pacientes, los contuve porque estaban extremadamente alterados y consternados. No entendían por qué la policía estaba ahí, qué es lo que estaban haciendo, por qué estaban pegando, por qué se peleaban. Los dejé en el servicio tranquilos sabiendo que estaban buscando reprimir, que no fueran al cordón policial, y yo fui a ver qué pasaba porque es mi responsabilidad, son mis pacientes, es mi casa desde hace 26 años, es la casa de los pacientes, es la casa de los vecinos también. Los vecinos participan del hospital, es un hospital abierto a la comunidad, es de los hospitales psiquiátricos más abiertos a la comunidad en el mundo, el 80% de mis pacientes tiene permiso de salida. Los 700-800 pacientes del hospital pueden entrar, salir y convivir en comunidad.

–Marcelo, el domingo posterior, el 28 de abril, te conocí allí, cuando estaba abrumado mirando lo hierros ¿Recordás ese domingo?
Marcelo Vinograd:
–Sí, sí. Lo recuerdo perfectamente. Cuando llegué estaba la destrucción que ambos pudimos observar. Me llamó mucho la atención el tema de los asbestos que en la conferencia del Gobierno de la Ciudad lo habían dado como uno de los principales motivos por el cual se tenía que demoler y no podía funcionar este Taller 19. En toda la Ciudad hay techos, chapas de fibrocemento que contienen asbestos. Y yo te contaba que con ese criterio tendrían que estar las topadoras en todos los edificios gubernamentales porque todos están en las mismas condiciones. Es más, las cañerías de calefacción de las viejas calderas están en condiciones de mayor deterioro y esas hasta el día de hoy se siguen observando en muchos lugares a la vista, sin embargo las topadoras estaban en el Taller 19.

–Pedro, vos sos psicólogo social y trabajás en Talleres Protegidos. Muchísima gente no sabe la diferencia que hay entre la unidad neuropsiquiátrica y los Talleres Protegidos, uno de los cuales, el numero 19, es el que está en conflicto porque es el que está dentro del terreno del Borda que fue elegido por el grupo inmobiliario del PRO para instalar allí la sede central del Gobierno porteño.
Pedro Benedit:
–Nosotros somos una institución de rehabilitación y salud mental cuya misión principal es la socialización de pacientes con problemas psiquiátricos a través de una terapia que está orientada al trabajo productivo, lo que genera un vinculo entre los trabajadores y los pacientes que facilita al paciente la adquisición de hábitos sociales y posibilidades de rehabilitarse y de reinsertarse en la sociedad. Está ubicado dentro de los terrenos del Borda justamente porque es un taller intrahospitalario que permite acceder a este tratamiento a pacientes que por su cuestión judicial o clínica no pueden salir a la calle en este momento.

–Jorge, decías hace pocos días que hay lugares en la Ciudad de Buenos Aires en donde hay tuberculosos, enfermedades que uno cree que están desterradas o que pueden darse en lugares recónditos del territorio argentino.
Jorge Selser:
–La Ciudad tiene numerosas enfermedades y muchas de ellas afectan a los sectores más pobres de la Ciudad, especialmente los que viven en villas, cercanas al Riachuelo; enfermedades que son transmitidas por roedores, como la Leptospirosis. Hay una tasa elevada de prevalencia en pacientes con tuberculosis que tiene que ver con el trabajo esclavo en los talleres clandestinos. Pero tampoco hay en la Ciudad de Buenos Aires una política seria de prevención, de atención primaria, que nosotros le decimos primer nivel de atención, y un nivel de inmunización y de prevención de las enfermedades que son prevalentes en el hombre y la mujer a una determinada edad, que son los tumores o enfermedades cardiocirculatorias, etc., sino que todavía seguimos en la Ciudad de Buenos Aires con un proyecto hospitalocéntrico por el cual el paciente concurre al hospital en función de los síntomas que tiene, y ahí es atendido, en muchos casos bien, yo diría en la mayoría, en otros casos no, porque no hay recursos, pero lamentablemente cuando hay síntomas ya es tarde.

–Tito Nenna, esta no fue la primera represión de Macri, acá hay un plan del PRO que fue pensado y ejecutado, esto no fue un exceso ni solamente un negocio inmobiliario me parece.
Tito Nenna:
–No, esta política llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri reconoce una matriz ideológica que llevó a la creación de la Policía Metropolitana en función de la necesidad de llevar políticas de ajuste, políticas empresariales, políticas que degradan todas las políticas sociales, tanto las de salud como las de educación, las de vivienda, por eso no hubo excesos por parte de la Policía Metropolitana el viernes 26, esto comenzó el 8 de agosto, cuando ingresaron, por la calle Perdriel, violando un portón cerrado, la Policía Metropolitana más los miembros del Ministerio de Desarrollo Urbano para instalar el obrador, para comenzar la obra. Y tanto el el ministro Chaín como el ministro Montenegro, no solamente avalaron el actuar de la Policía Metropolitana, sino que negaron que esto fue represión. Y esto es lo peor de todo, naturalizar la represión y naturalizar una política de achique en las políticas públicas.

–Alberto, me decías que el Frente de artistas del Borda cumple 29 años, casi lo mismo que la democracia.
Alberto Sava:
–Sí, cuando se abre la democracia hay una apertura, hay un proyecto que se llama la desmanicomialización, que es una reforma a nivel psiquiátrico donde se plantea o se cuestiona de alguna manera la existencia de los hospitales llamados manicomios, loqueros o asilos. Y se propone desde el Estado brindar una atención de las personas con sufrimiento mental en los hospitales generales, con servicios de salud mental, y que el Estado garantice la vivienda, el trabajo, la educación y los afectos. Desde el Frente de artistas del Borda repudiamos lo que paso ese viernes. Yo estuve también presente, y creemos y estoy de acuerdo con lo que dicen los compañeros acá, que hay que defender al hospital público, pero creo que también habría que poner sobre la mesa este debate de la existencia de los hospitales psiquiátricos, y cuando digo hospitales psiquiátrico no me refiero sólo a los públicos, me refiero también a los privados que son más siniestros o peor que los públicos.

–Este año el Borda cumple 150, para tratar de entender, ¿logró algo el macrismo con esta encerrona, con esta emboscada?
G. H.:
–Quiero decir algo en relación a los pacientes. La población del Borda es una población de personas que no son peligrosos para la sociedad sino que la sociedad es peligrosa para ellos, por eso están internados. Los pacientes del Borda son altamente vulnerables a traumas. La mayoría son esquizofrénicos y son justamente los que menos capacidad tienen de procesar los avatares traumáticos de la vida. Acá hubo 5 pacientes con traumas físicos severos, hubo un paciente con 25 perdigonadas en el pecho de balas de goma, o sea, todo el cartucho en el pecho. El trauma psíquico que vivieron los pacientes fue tremendo. Después de ese fin de semana vi pacientes durmiendo en la cama a las 11.30 de la mañana, tipos vitales, alegres, que pasaron un estrés terrible y eso fue por la represión que hubo en el hospital, fue por lo traumático, fue por la imprevisión, fue por no tener en cuenta que hay enfermos, es inaudito, debe ser la primera represión en un hospital psiquiátrico que se ve en el mundo.

–¿Qué pasó después con la solidaridad? ¿Cómo se comportó después esta clase media porteña que ya es casi un paradigma del “no me meto”? ¿Qué percepción tienen?
Nono Frondizi:
–Yo creo que cualquier ciudadano democrático, sensible, sea del partido que sea, repudia esta barbarie que es un acto criminal, sobre todo un acto criminal con aquellos que tienen problemas en el alma y que son los más vulnerables. Porque los pacientes sufrieron tres golpes duros: la propia represión, que alcanza al conjunto de los pacientes. Además, ellos vieron que los trabajadores, o sea, los que componen el equipo interdisciplinario de salud, también eran reprimidos a la par de ellos. Y después vieron demoler el Taller Protegido, ese dispositivo ambulatorio, que está en el marco de las Leyes 448 y 955. Creo que todavía no hemos podido evaluar el tremendo dolor que causó la represión. Nos parece que la devolución solidaria fueron los 20.000 ciudadanas y ciudadanos –muchísimos jóvenes– que fueron a la movilización del martes 30, atravesados por el dolor, la perplejidad y seguramente la bronca. Cuando le dije al comisario Giménez que sacara la policía del lugar, me contestó en la cara: “Frondizi, lo que pasa es que tenemos que proteger a la empresa”.

–Es parte de un lenguaje, un discurso que uno piensa que estaba desterrado.
T. N.:
–Esto lo dijo el ministro Chaín, que el jueves 25 a la noche emitió una nota informándole al Ministerio de Justicia que la Policía Metropolitana acompañaría a las empresas a ingresar al Hospital Neuropsiquiátrico Borda para efectuar la demolición del Taller Protegido 19. Hoy no hay una política de Estado en salud, no hay una política de Estado, son derechos sociales indelegables que el Estado debería proteger y no lo hace.
A. S.: –Vos decías, ¿qué dejó esto? A mí me parece que dejó un hecho positivo que sería la sensibilización de la población sobre el tema de la locura, del sufrimiento mental, y también poner en el tapete, en el debate, sobre la mesa, todas estas cuestiones sobre las leyes, la Ley 448 de la Ciudad de Buenos Aires, la 26.657 que votó este gobierno y que todavía no está reglamentada, y habría que preguntarse por qué no está reglamentada, porque uno de los puntos de la ley dice que deben desaparecer los hospitales psiquiátricos privados. Me parece que es un buen momento para poder discutir entre todos, los sindicalistas, los profesionales, los pacientes, la gente que trabaja en el Borda, los artistas, qué hacemos con esta ley, con estos hospitales psiquiátricos, que en algunos casos trabajan bien y en otros casos trabajan muy mal, donde se violentan muchas veces los derechos humanos de los pacientes, por la sobremedicación, la falta de libertad, en algunos hospitales hasta hay electroshock...
G. H.: –Sí, hay que pensar qué hacer con las leyes y cuáles son las leyes que en realidad son ignorantes, románticas, ponen el carro delante del caballo, como esta Ley Nacional. La verdad que yo no estoy para nada de acuerdo con vos Alberto, te quiero mucho pero no estoy de acuerdo. Lo que creo que hay que hacer es apuntar a la atención primaria. Yo voy a dar números, estadísticas: el 1 por ciento de la población mundial en cualquier país, en China, en Estados Unidos, en Noruega, en Argentina, tiene esquizofrenia. Si en Capital y el primer cordón del conurbano hay diez millones de personas, tenemos 100.000 esquizofrénicos.De esos 100 mil esquizofrénicos, el 30% es resistente a tratamiento. Y de esos 100.000, entre el 4 y el 8% es resistente a todo tratamiento. Entonces hay entre 4.000 y 8.000 pacientes esquizofrénicos en Capital Federal y el primer cordón del conurbano sin atención. El Borda tiene mil camas, el Moyano tiene otras mil camas, privadas hay alrededor de 400-600. No hay política nacional de salud mental. No hay política en la Capital de salud mental. Entonces, lo que hay que hacer es atención primaria. Pero el problema de la atención primaria es que el recurso humano es saturable en salud mental. Nosotros trabajamos con la palabra…

–Jorge Selser, querías decir algo…
J. S.:
–Coincidiendo con lo que dice el doctor, creo que el sistema tiene una política de salud, que es la no política justamente. La política de Macri es clara: considera que quienes necesitan el hospital público no son su clientela política. Entonces, a él le interesan otras cosas, el Metrobus, le interesa hacer en la Ciudad el Centro Cívico, le interesan los negocios inmobiliarios alrededor del centro cívico por el aumento del precio de las tierras, compradas por muchos de ellos, le interesa Santa María del Plata, le interesa todo este tipo de cosas, pero no le interesa la salud pública.
N. F.: –Primero, hay una política de la derecha de la reacción y del neoliberalismo de destrucción del hospital público, punto. Hay instrumentos, como la Ley de Talleres Protegidos y la 448 que están aprobadas y reglamentadas, que no se ponen en funcionamiento y que tienden a los dispositivos ambulatorios, es decir, aquellos que permitan la resocialización de los pacientes. Nosotros, como trabajadores hemos propuesto, un hostal de medio camino para adentro del Borda, un lugar de alimentación tipo mesa universitaria como hay en el país para que los pacientes puedan comer bien, planteamos extender los laboratorios, extender los Talleres Protegidos, hay una ley de Talleres Protegidos, hay todo un dispositivo que son los anticuerpos de la institución manicomial, que son la Colifata el Frente de Artistas, la Cooperanza, el Centro Cultural, el Pan del Borda, los talleres protegidos, es decir que hay construida una trama que no plantea una falsa dicotomía engañadora. Ninguno de nosotros quiere que se cierre el hospital. Lo que estamos planteando es un debate profundo acerca de cuáles son los instrumentos de sanación para esos ciudadanos. Y además digo, un paciente es emergente de una familia enferma, es el alcahuete, como me enseño Alfredo Moffat, de una familia enferma. Es decir, que el trabajo y el abordaje tiene que ser desde ese lugar. Éste es el debate, no es otro.
A. S.: –Todos esos grupos que vos nombraste, alternativos, no pertenecemos al Borda, o sea no somos parte del Borda, el Borda no nos reconoce como una organización, no tenemos sueldo, no tenemos elementos, no tenemos recursos, ni la Colifata, ni el Frente de Artistas, ni el Pan del Borda, ni Coperanza, pertenecemos orgánicamente a la institución. O sea que el gobierno de Macri tampoco nunca apoyó este tipo de experiencias, estamos a pesar de la institución.

–Voy a otro costado. Ustedes son trabajadores y estarán preocupados por la situación de lo que pueda hacer Macri en una campaña electoral. Si esto lo va a tomar como un pivote de campaña o va a decir “no, me salió mal, tengo que esperar a después y el 28 de octubre vuelvo con la topadora”. ¿Qué percepción tienen ustedes?
M. V.:
–Lo que me generó mucha impotencia es ver en los medios de comunicación, que nos presentaban este hecho diciéndonos que nos habían construido un taller alternativo, y ustedes saben o por ahí la comunidad no lo sabe, mejor dicho, que el Taller 19 tenía como característico recibir pacientes intrahospitalarios, los que no podían salir del hospital, como bien lo explicó el Nono. En primera medida, este taller que dicen que inauguraron, desde el día que lo inauguraron no está en condiciones de recibir pacientes del hospital porque físicamente no tiene la conexión, es decir, que ese dispositivo cesó desde el momento que cesó el Taller 19 como dispositivo terapéutico dentro del hospital Borda. Ésa es la primera mentira. Y la segunda faceta de esta situación, es que el lugar donde eligieron refaccionar este taller no reúne las condiciones para trabajar con pacientes, porque para nosotros, el trabajo es la herramienta de abordaje, y en ese trabajo la palabra juega un rol fundamental, el ruido que hacen las maquinas, la acústica del lugar no permite trabajar. Entonces es una operación de prensa que nos digan que nos construyeron un taller modelo.

–Propongo un interrogante, más allá de que un eventual juicio político puede servirle a Macri para victimizarse ante la sociedad, ¿estos hechos podrían conformar un punto de inflexión para un cambio de humor en el distrito?
T. N.:
–Yo creo que en principio acá hubo un quiebre, fue un límite para la sociedad lo que ocurrió el viernes 26 de abril, incluso para muchos sectores que también votaron a este gobierno. Lo que nosotros tenemos que hacer es trabajar fuertemente, no solamente en la Legislatura sino también con la sociedad, para poner esto al frente. Pero tampoco un juicio político, porque muchas veces el gobierno de Mauricio Macri, como ocurrió con el tema de las escuchas, de alguna manera obtuvo como un lugar de contención o de escape. Por eso lo que tenemos que hacer es llevar a la Legislatura a los trabajadores, a la ministra de Salud, al jefe de la Policía, y al subjefe de la Policía porque hay contradicciones fundamentales, nosotros cuando estuvimos el viernes ahí y hablamos con el Jefe de la Policía Metropolitana y el Subjefe decían “nosotros tenemos que ir a hablar con Chaín para parar con la represión” y hoy Chaín decía “no, no he hablado con nadie, yo a la Policía Metropolitana no le di órdenes”.

–Pedro, ante una inundación uno dice: “Llevo ropa, llevo leche en polvo”. ¿Qué podemos acercar ahora?
P. B.:
–Creo que lo primero que hay que acercar es una opinión bien clara de lo que pasó en el sentido de una condena pública, porque en definitiva lo que se ha hecho es destruir un edificio donde se atendían pacientes y eso va en detrimento de la salud pública; por lo pronto, eso. Es imperioso que la sociedad tome conciencia de que esto no es un problema de talleres o del Borda personal.
G. H.: –La gente tiene derecho a enfermarse. Así como tiene derecho a enfermarse tiene derecho a que la atiendan. Y tiene derecho a tener un taller en donde ganar habilidades sociales y laborales. Y tiene derecho a tener una cancha de fútbol en donde jugó por primera vez Pichon Rivière con los pacientes con fines terapéuticos. Los pacientes tienen derecho a espacios verdes. ¿Por qué quieren usurpar el espacio verde de los pacientes psiquiátricos del Hospital Borda? ¿Por qué no lo hacen al Centro Cívico en cualquier otro espacio verde del sur de la Ciudad? ¿Por qué no lo hacen en la Penitenciaria de la Avenida Caseros?
J. S.: –Quería agregar que hemos presentado un proyecto para la reconstrucción del Taller 19 y la idea, con el Nono, es además que ése sea el monumento emblemático en defensa a la salud pública.
 
Los audios de las órdenes represivas
Miradas al Sur consultó al ingeniero en telecomunicaciones Ariel Garbarz, que fue perito de oficio en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra, sobre los aspectos técnicos vinculados a las comunicaciones de la Policía Metropolitana durante la represión en el Borda. El experto sostiene que “las comunicaciones policiales de la Policía Metropolitana se graban y se mantienen intactas por 90 días en un equipo similar al del Comando Radioeléctrico de Policía Federal, cuyo software de control no permite que esas comunicaciones se editen o se manipulen”. En cambio, “las copias de audio que pueden obtenerse de esos equipos, sí son editables como ya ocurrió durante la instrucción de la causa por el asesinato de Mariano Ferreira , en la cual 40 minutos de modulaciones policiales fueron eliminados de la copia entregada al juzgado” afirma Garbarz. Después –allanamiento mediante al Comando de Operaciones del Departamento Central de la Federal– fueron recuperadas del grabador central. El sistema de grabaciones policiales posee una memoria interna (registro maestro) que no puede modificarse selectivamente ni desactivarse. Por eso, enfatiza el Ingeniero Garbarz, si el juzgado que investiga la represión policial ordena el secuestro de una copia directa del registro maestro del sistema de grabaciones que posee la policía metropolitana en el Centro Único de Coordinación y Control, podría constatar:

 1) quién fue el real jefe operativo que daba las órdenes directas a los policías que disparaban y golpeaban indiscriminadamente;
2) cuáles fueron todas y cada una de las órdenes específicas moduladas a través del sistema de comunicaciones policiales de la Metropolitana mediante handys y/o celulares utilizados, de cada uno de los jefes policiales , tanto los que estaban presentes en el Borda como los que monitoreaban desde el Centro Único de Coordinación y Control;
3) si hubieron órdenes de suspender algún accionar que supuestamente excediera en violencia la orden superior específica de represión por parte de los responsables del operativo, presentes o no en el lugar de los hechos;
4) el contenido de los audios de las comunicaciones radioeléctricas generales como las del sistema Tetra, cerrado y encriptado, que usan los móviles y agentes de la Metropolitana y en el cual se puede seleccionar a cada Policía para comunicación punto a punto entre él y su superior. El sistema de comunicaciones digitales Tetra ( provisto por Motorola) , que incorporó en la Metropolitana el superintendente Martino, permite hacer llamadas individuales o grupales a los uniformados en tiempo real para control selectivo del accionar policial durante un operativo. Separa y graba en forma no editable cada conversación entre jefes y subordinados para posteriores auditorías internas o investigaciones judiciales.
La contundencia de esta realidad técnica indiscutible debería ser la base de una investigación judicial que establezca con claridad las responsabilidades legales de toda la cadena de mandos de la Metropolitana el día de los hechos y adopte las medidas legales que correspondan en los marcos de la normativa penal.
 
Fuente: Miradas al Sur

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