martes, 21 de septiembre de 2010

AGUDIZAR EL INGENIO


Con oficinas en Buenos Aires y Estados Unidos, el empresario argentino Carlos Molinari fabrica casas económicas para los haitianos. En la Argentina, proyecta barrios privados y condominios-hoteles.


Por Graciela Moreno

Aunque no sabe ni hablar inglés, se las ingenió para convencer al gobierno de Estados Unidos de que hacer una casa en un contenedor es una idea brillante para ayudar a la recuperación de los haitianos. ¿Quién es el audaz que se animó a esto? El argentino Carlos Molinari, presidente de Real Estate Investment Sociedad Fiduciaria, una empresa administradora de proyectos inmobiliarios. Un empresario que desde 1999 pasa la mitad de sus días entre la soleada ciudad de Miami y el barrio porteño de Belgrano.

Con casi 39 años de experiencia en el sector de los bienes raices, Molinari comenzó con una inmobiliaria en La Plata, después poco a poco incursionó en el desarrollo de viviendas sociales allá por 1984. Dejó su sello tanto en Buenos Aires como en Entre Ríos, Chaco, Santiago del Estero, San Luis, Neuquén y Chubut, entre otras provincias. También construyó viviendas en barrios privados y hasta cascos de estancia. Hasta que decidió partir a Estados Unidos y creó ADG Group Holding LLC.

“Cuando llegó la debacle se me ocurrió una salida, construir casas, porque la construcción es la madre de la industria. Mientras haya un inquilino siempre habrá un potencial comprador. Finalmente, en enero de este año firmé un acuerdo para construir 5.000 viviendas para trabajadores que residen en Miami. El proyecto fue aprobado por Adolfo Carrión, director de asuntos urbanos de la Casa Blanca, y por Tomás Regalado, alcalde de Miami”, señala Molinari desde su nueva oficina, con vista a la avenida Libertador. Recién inaugurada, todavía falta ultimar algunos detalles, pero nada lo detiene.

Este plan de viviendas sociales cuenta con un subsidio estatal, que hace que las cuotas ronden entre los 800 y 900 dólares mensuales. “Con esto buscan reactivar el empleo en Miami y alrededores. Por el deterioro crediticio, no era fácil calificar para un crédito. De ahí surge la idea de que los interesados alquilen una casa durante dos años y si cumplen todo al pie de la letra, acceden al sistema automáticamente”, señala.

Para muestra, el empresario argentino cuenta que se trata de viviendas de tres ambientes y 82 metros cuadrados, y que su valor cotiza a 120 mil dólares. La financiación es a 30 años y la cuota promedia los 500 dólares por mes, más el pago de un seguro.

Pero la idea más novedosa es el reciclado de contenedores. “Los revestimos con durlock y utilizamos un recubrimiento especial para convertirlos en térmicos. Es una forma económica de eliminar los ladrillos. Para bajar gastos, incorporamos pantallas solares que permiten la generación de electricidad en forma individual, se cargan a batería y pueden durar hasta seis días. Esta energía permite contar con hasta tres extractores, dos ventiladores, un refrigerador y hasta un plasma”, aclara.

Con ese prototipo ya listo, Molinari fue por más: presentó un plan para construir el nuevo edificio comunal, un programa de viviendas y el desarrollo de escuelas en Puerto Príncipe. “Estimamos proveer 10.000 soluciones, entre aulas escolares y viviendas, pero todavía hay una carencia de transporte y servicios”, relata.

Estas novedosas casas aprovechan los contenedores abandonados que quedan en el puerto en desuso. Con cinco contenedores es posible hacer una casa, con un promedio de 32 metros cuadrados. Están equipadas con una cama matrimonial, cuatro cuchetas y se estima que podrían llegar a albergar a 6 personas. Y cuando se realiza la entrega, la vivienda también va equipada con ropa de cama, utensilios y hasta ventanas de alto impacto. El baño es químico, contiene un depósito especial que se retira cada 90 días convertido en abono.

“La construcción de estas casas se hace parte en forma sustentable y está financiada con fondos del gobierno federal. Cada casa cuesta en promedio 30.000 dólares y miden 3 por 12 metros. Una vivienda en las mismas condiciones fabricada en ladrillos puede costar en Estados Unidos hasta tres veces más”, remarca.

Pero el constructor no sólo apuesta en suelo norteamericano. En la Argentina tiene varios emprendimientos en ejecución: en Hudson Park, está desarrollando una urbanización especial que cuenta hasta con centro comercial propio en 68 hectáreas ubicadas en La Plata; un condo-hotel en Pilar, bautizado “Ucalán”, que contará con un centro de exposiciones; además de un barrio cerrado en Pilar, “La aldea del Pilar”, y otro llamado “Finca Peralta Ramos” en Mar del Plata, entre otros.

El sueño de Molinari es generar viviendas económicas para la clase media, pero por los costos elevados de la tierra está ultimando los detalles para presentar un proyecto en el sur.

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