martes, 21 de septiembre de 2010

"LA INFORMALIDAD LABORAL SIGUE SIENDO UN TEMA A RESOLVER"


Entrevista con Enrique Deibe, secretario de Empleo.
Dirige el Programa Jóvenes con más y mejor empleo. Pretende que capital y trabajo se distribuyan los ingresos fifty-fifty y asegura que el empleo público en negro es una herencia del Estado neoliberal.

Una fotografía en la que se ve a Eva Perón rodeada de mineros jujeños decora el despacho de Enrique Deibe. La imagen resume los objetivos que se plantea el secretario de Empleo: volver al fifty-fifty, es decir que entre capital y trabajo se distribuyan los ingresos en mitades iguales. En su oficina del piso 15 de la cartera laboral, el funcionario y militante admite a Veintitrés todo lo que falta por gestionar, pero se entusiasma con lo que considera que son los logros oficialistas. “Se mejoró mucho, aunque hay que seguir trabajando. El proyecto que propone nuestro gobierno busca seguir en el camino del trabajo y la educación. Queremos alcanzar el pleno empleo. Para esto, necesitamos condiciones para que los jóvenes tengan igualdad de oportunidades en el mercado laboral”, señala.

–¿Qué medidas plantearon ante el desempleo que todavía aqueja a la juventud?
–Desde el 2008 encaramos una política muy progresiva y sistemática para atender esa problemática. Y también para aquellos más vulnerables: los que no terminaron la escuela y que están sin trabajar. La Presidenta de la Nación y el Ministerio de Trabajo le ordenaron a la Secretaría de Empleo desarrollar una política activa para el empleo de los jóvenes que están entre los 18 y los 24 años. Así nació el Programa “Jóvenes con más y mejor trabajo”.

–¿Qué resultados obtuvieron?
–A dos años su implementación, más de cien mil jóvenes pasaron por talleres, actividades de formación, capacitación y prácticas en empresas. El resultado es excelente. El 20 por ciento de estos jóvenes se insertó en el empleo formal. Y nuestra meta principal es sumar doscientos mil jóvenes en el 2011. O sea que estaríamos llegando a los trescientos mil, que es la mitad de los que están en situación de vulnerabilidad social. Queremos que los jóvenes interactúen y encuentren un ámbito de participación en los talleres donde se les da herramientas para la búsqueda de empleo y la inserción laboral. Los formamos en el conocimiento de las leyes laborales, los derechos de los trabajadores, la higiene y seguridad en el trabajo. Y hacemos una alfabetización digital con una introducción a la informática. Son herramientas que mejoran su empleabilidad, incentivan a que terminen la escuela y puedan encarar un proyecto ocupacional de calidad.

–Por lo general, los jóvenes están más expuestos a la precariedad laboral ¿Cómo combaten esta situación?
–Claramente es un gran problema, porque los jóvenes no sólo tienen dificultades para conseguir el primer empleo sino que además es difícil que logren permanencia, estar en blanco y en regla. Justamente, nuestro programa mejora las capacidades y las posibilidades de los jóvenes, procurando que los empleos a los que se puedan acercar sean de calidad. Pero esta es una cuestión que no es exclusiva de los jóvenes, si bien la tasa de empleo no registrado descendió notablemente del 2003, ya que había un 53 por ciento de trabajo no registrado y hoy estamos en el orden del 34 por ciento. Con políticas activas, estamos combatiendo el trabajo no registrado. Se mejoró sustancialmente, pero sin duda la informalidad laboral sigue siendo uno de los temas a resolver de mayor importancia.

–¿Cuáles son los mecanismos sobre los que se apoyan para mejorar la calidad del empleo?
–La mayor cantidad de inspecciones para aumentar la registración laboral y con más formación profesional. Eso es lo que venimos haciendo. Llevamos ya un millón de trabajadores capacitados en la industria metalúrgica, en construcción y en software. Hay que seguir combatiendo el desempleo y mejorando las capacidades de los trabajadores desocupados adultos y jóvenes para que logren insertarse en empleos de calidad. La capacitación es una herramienta fundamental a la cual el Ministerio de Trabajo ha asignado muchos recursos en estos años y va a seguir profundizando y mejorando en los próximos.

–¿Y cómo explica que algunas dependencias estatales contraten personal en negro?
–Eso viene del Estado neoliberal que utilizó modelos de contratación que se alejan de lo que debe ser. Hemos emprendido una reversión de esa situación. En particular, en el ministerio se avanzó en la incorporación en planta transitoria de la mayoría de los trabajadores dentro del régimen laboral regular del Estado. La Presidenta lo anunció: todos los trabajadores del Estado deben estar en condiciones óptimas de planta permanente. Es un proceso en el que estamos trabajando. Forma parte del camino que estamos haciendo para lograr Estado fuerte, capaz de regular las relaciones sociales, y sobre todo las laborales. El capital es más fuerte que el trabajo. Y en eso el Estado cumple una función fundamental equilibrando esa relación de fuerzas.

–Usted y el ministro Carlos Tomada sufrieron robos en las últimas semanas. ¿Fueron parte de la sensación de inseguridad?
–Son situaciones que ocurren. No es divertido. Lo importante es seguir creyendo en una Argentina más equitativa para mejorar las condiciones de vida de toda la sociedad. Esto haría que se eliminen las prácticas violentas y delictivas en las que muchas veces se refugian aquellos que no tienen alternativas o que no tienen posibilidades en la sociedad. Estamos convencidos de que se puede seguir avanzando hacia el pleno empleo, construyendo una sociedad más equitativa a través de una distribución más igualitaria de los ingresos.

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