lunes, 27 de septiembre de 2010

HUGO LOBO:"SE PERDIÓ EL ROMANTICISMO MUSICAL"


Entrevista al líder de Dancing Mood. Convirtió el ska en una movida popular. Además, prepara un CD con estrellas internacionales.



Por Pedro Irigoyen



La familia de mi vieja es toda de Atlanta, yo me copo mucho con la movida social y cultural de los clubes de barrio, que medio se perdió”, dice Hugo Lobo, líder de Dancing Mood, recostado en el castigado césped que sábado a sábado se estremece cuando los hermanos Soriano están de racha y le regalan algo de magia y goles al pueblo de Villa Crespo. Fue idea de él hacer la nota en la cancha, el club no sólo es parte de su vida, también lo rescató de los vicios que acompañan la noche y de los ataques de pánico que le complicaban la vida. Hoy está fuerte, entrena todos los días con el ex campeón mundial de box, Marcelo Domínguez, mientras prepara otro show deluxe con su big band de ska -son quince músicos- en el Gran Rex junto a Rico Rodríguez y muchos invitados especiales. Además, este artista multigénero que tocó con Skay, Los Cadillacs y Damas Gratis, anuncia un álbum triple plagado de estrellas internacionales para el año que viene, donde por primera vez mostrará un par de temas suyos.


“Más allá de lo futbolístico, el fanatismo y la boludez de la pelea, estos lugares cumplen una función importante para la formación de los pibes”, agrega Hugo, un Maradoniano Ortodoxo. “A Diego lo sacaron de una manera rara, le vienen haciendo la vida imposible hace años. Uno de mis sueños es darle un abrazo para agradecerle por todo. Es un tipo como un montón de gente común, con los valores de un chabón de barrio. Con sus equivocaciones y todo, nunca perdió esos códigos. Me identifico mucho con él”.


Los “códigos” parecen ser algo central para vos, ¿podrías definirlos?


Es todo, cómo manejarte frente a un montón de cosas que te pueden ocurrir, desde la mujer de un amigo hasta tu compañero de trabajo, tus amigos, tu pareja, tus hijos, hay que tener códigos en todo sentido. En la música, códigos es respetar, agradecer y estar con la gente. Me jode el vedettismo, que no se quieran sacar fotos, que le den la espalda a los pibes. No lo voy a entender nunca, eso es de hijo de p ..., ¿te llenás los bolsillos y después te hacés el pelotudo? Salir con tu familia y que te rompan las bolas en todos lados debe ser medio jodido, pero yo flaseho cada vez que alguien me saluda o me grita algo. Uno toca para eso. Por otro lado, si no te quejás cuando te vienen a ver 7 mil personas, ¿por qué lo hacés cuando te vienen a hablar cinco? ¿Cómo es? El precio bajo de las entradas y de los discos, armar shows gratis: eso es tener códigos.


Una orquesta sinfónica haciendo standards de jazz en ritmo de ska, sonaba difícil de masificar ...


Todo fue sorprendente, desde pasar de tocar para diez personas a tocar para cien, eso fue muy importante. Al igual que todo lo que fue pasando con la música instrumental y cómo se fue asimilando. Ver cincuenta personas prestando atención a este estilo fue rarísimo al principio, y muy importante. Una cosa muy deforme y muy grosa. Y después, llegar al Opera, al Luna, siempre de la mano de la independencia, armando la movida uno mismo. Me parece muy importante.


Agreguemos que no es un género muy popular que digamos ...


Sí, pero los artistas que interpretamos eran populares en su momento. Con la orquesta de Duke Ellington o con la de Count Basie, la gente bailaba! Acá se hizo una movida más elitista de fumapipa con anteojos en un pub para cincuenta personas analizando cómo había sonado tal o cual solo. ¡Es música del pueblo, loco! Lo reproducimos con total humildad, salvando las distancias y con respeto a los jazzeros y a la gente que se dedica a esto. Son melodías con mucha magia, por eso se estandarizan y se vuelven medio una melodía de cancha, porque son creadas por genios. Después se hicieron elite.


¿Qué ve un tipo como Rico Rodríguez para participar de su disco y venir a tocar con ustedes?


Por lo que hablábamos antes, una cuestión de códigos. Estos artistas tan grosos y tan reconocidos mundialmente calan cómo viene la mano. El primer registro del ska, antes del reggae, lo grabó Rico. Es una bendición. Un tipo de 76 años que sale solo, se toma un avión y viene sin firmar nada. Es pasión. Acá nadie hace eso, son todos estrellas de dos años. Dancing Mood nunca estuvo hecho como una movida comercial. No soy millonario ni mucho menos, cuando hicimos los 100 Nicetos, me emocionaba ver gente haciendo pogo con una sinfónica y en la calle, el 70 por ciento de los pibes nunca había visto un oboe. Como lo de los clubes, es importante para la gente y para la música.


Tenés bien definidas tus amistades musicales: Los Cadillacs, Pablo Lescano, Mimí Maura, Fidel, …


Son amistades musicales y extramusicales también. Pablo es un pibe de barrio y es una muy buena persona, tenemos una relación muy copada con él y su familia. Con los demás músicos también, Dancing es eso, una juntada de amigos.


¿Cómo quedó la relación con Sergio Colombo desde que se fue para dedicarse al Natty Combo?


En Dancing hay uno solo que está desde que se armó la banda, porque siempre fue gente que estaba en otros proyectos. Sergio quería cantar y tocar más reggae, y yo lo voy a apoyar y le voy a hacer la segunda. Toqué años con él en el Natty.


¿Cómo ves la escena del rock?


Creo que se perdió el romanticismo musical. La plata tapa todo, los músicos arman los temas pensando en SADAIC. Primero piensan en elmonitoreo, en salir en las revistas y sonar en la radio en lugar de pensar en la música en sí. Y no lo digo tanto por las bandas que ya están, sino más por las que se forman. Esperan firmar con una compañía para dar un pequeño saltito que en dos años vuelve al mismo lugar o más abajo. Especulan acerca de cómo les va a ir en vez de pensar qué música van a hacer o si lo van a disfrutar. Se toma todo como un negocio, las bandas se convierten cuando hay un billete en el medio.


¿Te sorprendió el crecimiento del reggae?


No, porque es un género viejísimo. Acá tiene cinco años de masividad, antes no había más de 30 bandas, pero en todo el mundo es un género viejo, implantado. A partir de esto surge mucho oportunista y bandas que no eran de reggae, pero que se vuelcan a hacerlo. Surgen un montón de grupos con medio año de trayectoria. Está bien, hoy está en su mejor momento el reggae, de moda total. Hay muchos pibes del palo que están molestos, pero no tiene nada de malo. Pasó con Los Ramones y el punk, con el rock o con el hardcore, con miles de pibes con medias de fútbol y gorrita… Bueno, ahora es el dread y los colores de Etiopía, que los pibes le dicen de Jamaica. Imaginate que no están tan interiorizado. Salta la ficha de que es una moda cuando todo el mundo habla del reggae y no del ska, que es el padre del género. Dancing Mood es una banda de ska y la nombran como reggae.


La gente está muy acostumbrada la figura del cantante, ¿no pensás que sumar ese integrante sería positivo para la banda?


No, es imposible que Dancing Mood sea una banda con cantante. Me gusta dejar en claro que la banda es instrumental, porque es un arma de doble filo. La gente lo entiende así, y lo acepta.


Lo cierto es que a Hugo no le gustaría que un cantante con carisma le quite el protagonismo a los vientos y al resto de la orquesta. Cuando la nota se va terminando caminamos por el gimnasio del Club, y Hugo va saludando a sus amigos boxitracios. Cada tanto, le toca hacer guantes con su profe, Marcelo Domínguez. “Es un genio, entreno dos horas y media todos los días. El deporte me ayudó mucho con los excesos. La música te desordena, me habían agarrado ataques de pánico, y esto me ayudó un montón. Hace una bocha que no tengo ataques de pánico. Es horrible, pensás que te morís. Con el deporte largué el pucho y todo”, cierra Hugo, y se pierde, contento, por el barrio.



La independencia


Por Diego Lerer



Una banda de ska instrumental no sonaba como una fórmula para el éxito, es claro. Sin embargo, Hugo Lobo y los Dancing Mood lograron, a fuerza de poderosos shows en vivo y arriesgadas combinaciones musicales, convertirse en un fenómeno capaz de llenar escenarios cada vez más grandes. No hay fórmula en ello: es trabajo, inspiración, talento. Y en ello pesa fuerte la independencia. Un gran sello hubiese intentado modificar algo, agregar un cantante, armar carrera. Acá eso no funciona. Ser independiente es, acaso, el gran “mood” de Dancing Mood.


All Stars: el Triple disco que viene




Hugo viajó a Inglaterra en busca de los genios que participarán de su próximo disco triple que saldrá el año que viene. “Estuve grabando a full, había ido el año pasado, y volví éste con Los Cadillacs. Participan catorce artistas de allá, son todos cantantes y músicos internacionales. Van a estar Gaz Mayall de los Troyans, Dennis Bovell, Sandra Cross, Janet Kay, Winston Francis, A. J. Franklin, Georgia Ellis -la hija de Alton Ellis-, Jerry Dammers -creador del mítico sello 2 Tones Records y tecladista de los Specials-, Rico Rodríguez de los Skatallites, Doreen Shaffer, Pauline Black, Carrol Thompson, Clifton “Bigga” Morrison ... ¡Una locura, un All Stars tremendo! Además, voy a poner dos temitas míos. Me tomó diez años y setenta y dos intentos convencerme. Vamos a ver si los termino grabando, pero están en punta. Fijate qué fuerte, es el primero y se lo hice para el Toto Rotblat”.








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