sábado, 22 de enero de 2011

"VIOLAR LA FÉ ES PEOR QUE VIOLAR UNA HIJA"


Sacerdotes católicos de Mendoza repudiaron ayer las declaraciones de su colega de Malargüe, Jorge Gómez, quien dijo que violar la fe es “peor que la violación de una hija”. El cura hizo esa afirmación después de haber interrumpido la actuación de un grupo coral que hacía una interpretación satírica sobre la Iglesia. El Obispado de San Rafael declinó pronunciarse formalmente sobre las declaraciones de Gómez, dado que el obispo Eduardo Taussig se encuentra en el Vaticano, pero el vocero episcopal, José Antonio Alvarez, consideró que el incidente del sábado pasado, cuando el cura censuró el show en que se ironizaba sobre el celibato, “no tiene verdadera trascendencia”. En tanto, Gómez ratificó ayer su expresión y manifestó que ambas circunstancias son “aberraciones para Dios”.

Alvarez dijo que Gómez “reaccionó ante un insulto y es humano que una persona reaccione. Yo quisiera saber qué hubiera pasado si se insultaba a los homosexuales, los judíos o bien a los islámicos, el padre defendió sus creencias”. El martes, al defender su reacción durante el show artístico, en la Fiesta Nacional del Chivo, el sacerdote Gómez dijo que “la violación de la fe es diez mil veces peor que la violación de una hija”. Esa frase provocó la reacción en Mendoza de los sacerdotes Rubén Laporte y Vicente Reale, quienes rechazaron las declaraciones de Gómez y reclamaron una reacción oficial del Obispado.

Laporte, párroco de la iglesia Virgen Peregrina del barrio La Gloria, de Godoy Cruz, con gran prédica en la zona, señaló en una carta abierta que la irrupción del sacerdote Gómez en un escenario era un “exabrupto poco feliz” y destacó que cuando escuchó su reflexión sobre la violación de la fe le “dieron ganas de llorar”.

“Espero que así como el vocero del Obispado salió a defenderlo, cosa que respeto, también lo haya llamado para preguntarle por qué dijo lo que dijo y de paso nos vendría bien a todos como Iglesia que se pidan disculpas públicamente de lo dicho por radio”, acotó.

El sacerdote Vicente Reale, quien apoyó el matrimonio entre personas del mismo sexo, sostuvo que era “una locura absoluta comparar la censura con la pederastia. Ningún católico puede quedarse callado ante esto”, dijo. “Lamentablemente hay este tipo de pensamiento en la Iglesia. Hay modos y modos de defenderse, sobre todo tratándose de la Iglesia que predica el perdón, el diálogo y la comprensión, no la manera guerrera, Jesús actuó de otro modo”, añadió. Reale dijo sentirse “profundamente herido” en su sentimiento como católico y cuestionó también la postura del vocero del Arzobispado mendocino, de no pronunciarse sobre el tema.

Respecto del incidente en la Fiesta del Chivo, dijo que le resultaba “lamentable, dislocado, paranoico e injusto” y reconoció que si bien “la letra de la canción parece un poco injuriosa con la fe de los cristianos, no me parece que sea la manera de zanjar el diferendo”.

“Si hay una injuria, el sacerdote tiene todos los medios para entablar una querella o la actitud de me quedo callado y perdono. Pero esta actitud de saltar arriba del escenario e interrumpir la actuación es descabellada”, consideró Reale.

El sacerdote Jorge Gómez interrumpió un recital del grupo Lutherieces, que hacía una parodia de Les Luthiers llamada Educación Sexual Moderna, donde se habla –en solfa– sobre un supuesto monje capuchino al que le cuesta acatar el celibato.

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