domingo, 16 de octubre de 2011

A 30 AÑOS DEL GENOCIDIO, LOS VERDUGOS DE CAMBOYA SE ENFRENTAN A LA JUSTICIA



Son 4 líderes del régimen de los Khmers Rouges, que en los ‘70 mató a un cuarto de la población.


Son cuatro ancianos sentados frente al estrado de un tribunal internacional. No escuchan bien lo que le preguntan y piden que se lo repitan. A cada rato la audiencia se debe interrumpir porque necesitan que un asistente los acompañe hasta el baño. A pesar de esa imagen frágil que muestran ahora, los cuatro están acusados de haber dirigido el régimen de los brutales Khmers Rouges (Jemeres Rojos) , que asesinaron a un cuarto de la población de Camboya (es decir a 1.700.000 personas), bajo el liderazgo de Pol Pot, a mitad de la década del 70.
El esperado proceso para los más importantes responsables de genocidio que están vivos se abrió oficialmente ayer en Phnom Penh, la capital de ese país, y es impulsado por las Naciones Unidas. Ellos son Nuon Chea, conocido como “Hermano Número Dos”, la mano derecha de Pol Pot; el ex ministro de Relaciones Exteriores, Ieng Sary; el presidente de “Kampuchea (Camboya) Democrática”, Khieu Samphan y la ex ministra de Asuntos Sociales, Ieng Thirith. Todos deberán responder por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad , durante un largo proceso que llevará años .
Los cuatro tienen ahora entre 79 y 85 años y estaban visiblemente fatigados en el lugar destinado para los acusados. No quieren saber nada de los delitos que les imputan, a pesar de que muchos de ellos reconocieron en otras épocas su destacada participación en los Khmers Rouges y en la ejecución de crímenes contra “el enemigo interno”.
El brutal régimen, que duró desde abril de 1975 a enero de 1979, quería crear un Estado comunista agrario y para ello desplazó obligatoriamente al campo a los habitantes de las ciudades. Sin embargo, dos años después de llegar al poder, el régimen se hizo cada vez más paranoico y comenzó a sospechar que miles de personas eran traidores. La mayoría de los sospechosos fueron trasladados a campos de “reeducación” y fueron torturados hasta la muerte .
“No estoy contento con esta audiencia”, declaró ayer Nuon Chea, con anteojos de sol, antes de retirarse a su celda a seguir la jornada por TV. Los otros tres se quedaron con sus abogados escuchando una interminable lista de asesinatos que se le imputan.
“¿Si tienen aspecto de asesinos que cometieron crímenes de lesa humanidad? Sin duda”, dice la abogada Theary Seng, 39, cuyos padres fueron asesinados por el régimen. “La edad no me importa. Cuando veo a los acusados sólo veo crímenes ante mis ojos. Veo la sangre pegada a ellos y no a amables abuelitos. Son asesinos a sangre fría”, señala.
“Sin clemencia”, pide también Imbun Shheoun, de 53 años, profesor de una escuela en la ciudad de Battambang. “Deben pagar por sus crímenes”, afirma este hombre que perdió a 15 miembros de su familia. “Quiero mirarlos una vez a la cara porque yo estoy aquí”, cuenta Cheak Bbon, de 71 años, un agricultor que en los tiempos del régimen tuvo que realizar trabajos forzados. Toda la familia de su hermano fue exterminada , todos muertos de hambre. “Deben confesar sus crímenes y pedir perdón”, dice con voz firme a los periodistas que cubren el inicio del juicio.
Ieng Sary, también apodado “Hermano Número Tres”, ya no tiene la imagen de aquel temible ministro de Exteriores del régimen. Se mueve despacio y lleva su camisa abierta dejando ver una faja que lleva abajo. Ieng Sary ya fue condenado a muerte en ausencia, en un proceso bajo la ocupación vietnamita y posteriormente indultado por el rey. “Un segundo proceso en su contra es ilegal”, argumentó ayer su abogado. Esa petición no fue convalidada por los jueces.
Khieu Samphan, de 79 años, el ex jefe de Estado, sentado tras la mampara a prueba de balas en el tribunal, volvía la vista una y otra vez hacia los más de 500 espectadores del proceso y gesticulaba para entenderse con su abogado. “Mi defendido colaborará totalmente con el tribunal, también quiere saber quién mató a todas esas personas”, dijo su abogado en medio de las quejas de las familias de las víctimas.
“No ha habido nunca un caso tan importante y complejo desde los procesos de Nuremberg ”, declaró hace unos días el fiscal internacional Andrew Cayley, en referencia a los juicios contra los jerarcas nazis después de la Segunda Guerra Mundial.
Los primeros testimonios de los acusados, detenidos en 2007, recién empezarían en agosto. Los observadores y unos 4.000 demandantes temen sobre todo que algunos de los acusados no vivan lo suficiente como para oír el veredicto.

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