viernes, 7 de octubre de 2011

LA GARGANTA PODEROSA: CULTURA VILLERA Y REIVINDICACIÓN POPULAR



La revista se gestó en las asambleas de los barrios más humildes y marcó una ruptura con la comunicación tradicional. Una herramienta para dar batalla a los estereotipos de las villas construidos por los grandes medios.


Por Victoria Linari.


Son tiempos de nuevas voces, nuevos espacios de comunicación, nuevos discursos. La sanción de la ley audiovisual fue un puntapié para aquellos que desde hace años venían peleando por un lugar en el concentrado mapa de medios argentino. Sin embargo, hay quienes no necesitaron de la aprobación de una norma para hacer oír su voz. Contra todos los pronósticos y valiéndose de la autogestión y el trabajo colectivo, la articulación de asambleas villeras que conforman La Poderosa –constituida por vecinos de la Villa 21-24, 31 bis, Zavaleta, Fátima, Rodrigo Bueno y otras ranchadas de la ciudad, en colaboración con barrios de Córdoba y Tucumán– decidieron hacer frente a la construcción estereotipada sobre las villas fomentada por los grandes medios de comunicación, que promueven el miedo, la discriminación y la xenofobia. Para eso crearon la revista La Garganta Poderosa, una publicación mensual enteramente producida y distribuida por vecinos de las villas, elegidos en asambleas barriales.La Poderosa –cuyo nombre remite a la moto con la que el Che Guevara y Alberto Granados recorrieron Latinoamérica– trabaja desde 2004 con un fuerte arraigo de base, sin sustento en ningún partido político ni financiamiento. La revista tampoco acepta publicidad comercial y sólo publica avisos de algunos comercios de vecinos. “Estamos orgullosos de que no haya publicidad comercial en La Garganta. No es que no la conseguimos, no la queremos. Eso nos garantiza que cada una de las letras que escribimos sea por decisión nuestra y no de un anunciante, lo que es una manera también de reivindicar la verdad”, cuenta uno de los referentes de La Poderosa, que prefiere no ser citado con nombre propio. Esa es otra de las consignas fundamentales: el anonimato, basado en la premisa de que nadie saque chapa personal con un trabajo que es colectivo. Los únicos que firman con nombre propio sus notas son los redactores de la revista, quienes fueron elegidos por las asambleas barriales. “Si nos hubiéramos parado desde una posición personal, posiblemente ahora seríamos mucho más conocidos, tendríamos más rédito y seguramente más financiamiento. Pero hubiéramos desechado lo que nos trajo hasta acá, que es una plataforma donde nos sentimos seguros y donde creemos que podemos seguir construyendo colectivamente”, aseguran.–¿Es difícil sostener el anonimato en un proyecto como éste?–Sentimos que el anonimato es una condición de nuestro trabajo, y que es una condición justa. Venimos de una coyuntura muy difícil: en los ’70 nos corrieron de la cancha con topadoras que aplastaban nuestras villas, que secuestraban, mataban o encerraban a muchos compañeros villeros. En la década del ’90, nos sa­cudieron desde otro lugar, nos desmoralizaron, nos volvieron a prometer cosas que nunca sucedieron. Por eso, cuando hoy viene alguien a prometer algo en la villa y después no cumple, no es alguien que no suma, es alguien que resta, que vuelve a intentar cagar a los que cagaron toda la vida. Teníamos que recomponer esta situación sobre una base que nos ofreciera garantías de que nadie se iba a llevar, a título personal, algo que es del colectivo. Y de eso se trata este proyecto: todos somos voluntarios en esta militancia, todos somos anónimos y creemos en la autodeterminación de los pueblos.–¿Cómo surgió la idea de hacer una revista?–Necesitábamos modificar la imagen satanizada sobre las villas que estaban generando los grandes medios de comunicación. Había que buscar un canal mediante el cual pudiéramos hacer una revista que nos representara, que nos gustara y que nos diera ganas de leer, pero que también tuviera llegada a quienes nunca habían pisado una villa y quizás nunca la vayan a pisar. Hubo “un muso inspirador” en todo esto que fue Facundo Pastor. Con sus informes de ciencia ficción, con los que buscaba venderse como un periodista de guerra, nos hizo tomar conciencia de a qué nivel podía llegar el descaro y la impunidad de los medios. Hace más o menos dos años, hizo un informe sobre la villa Zavaleta en el que utilizaba imágenes de ficción y la presentaba como un desa­fío a la muerte. Ahí nos dimos cuenta de que no podíamos seguir esperando que nuestro lugar, nuestro espacio o nuestra voz fueran las migajas que nos daban los mismos que nos negaban la voz y nos prendían fuego. Había que construir algo que fuera nuestro, y que fuera de calidad, en buen papel, bien escrito.–Para las tapas eligen personajes populares como Tévez, Riquelme, Charly García, Francella o la Mona Jiménez. ¿Por qué?–Son figuras reconocidas en las distintas capas de la sociedad. Decidimos jugar con la complicidad y con el guiño de estos personajes que creen en la reivindicación de la cultura villera, para ir abriendo un espacio donde podamos contar otras historias, como por ejemplo que no entran las ambulancias a nuestros barrios, o que muchos vivimos sin luz o sin gas. Tanto esas cuestiones metidas debajo de la alfombra, como los grandes talentos y las grandes historias que tienen para contar nuestras villas, y que quizás no les parecen atractivas a los medios hegemónicos, tenían que tener un lugar. Para eso nos están ayudando estos personajes que hoy están instalados en el show, en el negocio o en los medios, pero que no se olvidan de dónde vienen. O, aún viniendo de otro lado, están de acuerdo en que la cosa sea un poco más justa.–¿Y cómo logran que estas figuras, que muchas veces no dan notas en otros medios, se sumen y colaboren con ustedes?–Primero, porque es justo. Tuvimos un respaldo incondicional de todos ellos y logramos todas las tapas que quisimos tener. No encontramos ningún tipo de resistencia de su parte para hablar de estos temas. Lo que creemos es que difícilmente un periodista deportivo mandado por un medio hegemónico vaya a preguntarle a Tévez por Hebe de Bonafini. Antes que personajes, todos ellos son personas, que tienen las mismas preocupaciones y la misma sensibilidad que nosotros, conocen más o menos la misma historia que noso­tros, y en el momento en que nos encontramos personalmente se dan cuenta de que no todos en la villa somos delincuentes. Y les parece justo que se sepa la verdad.–¿Qué sienten que cambió a partir de la salida de la revista?–Logramos la exposición, logramos que se empezara a hablar de nuestras villas desde otro lugar. Que Hebe hable de nuestra revista es un orgullo, pero también lo es que los medios hegemónicos estén obligados a hablar de La Garganta. Porque para Clarín hubiera sido mejor no reproducir la nota de Tévez, pero no podían. La nota obligaba a ser mencionada. Por otro lado, es muy duro este crecimiento para la organización porque implica mayores responsabilidades, una vorágine de trabajo mucho mayor, lidiar con intereses, pequeñas mezquindades, nuestros propios egos. Todo eso hay que ir articulándolo porque queremos seguir siendo un colectivo que construya desde sus propios errores. Y no nos tenemos que olvidar de que la causa es la reivindicación y el desarrollo de nuestras villas. La revista no es el fin último sino una herramienta para el desarrollo de los barrios. Es nuestra manera de empezar a expresar cuáles son las problemáticas y las virtudes que el resto de la sociedad está omitiendo o está aplastando.–Y es un modo también de lograr otro lugar en la sociedad.–Los que vivimos en una villa estamos bastante acostumbrados a que siempre nos digan todo lo que no vamos a poder hacer: no vamos a poder entrar a un boliche porque vivimos en una villa, no vamos a poder conseguir a un trabajo porque vivimos en una villa, no vamos a poder estudiar en la universidad porque vivimos en una villa. Hay muchas cosas que desde chicos nos intentan naturalizar como espacios inaccesibles, y la realidad es que nos dimos cuenta de que peleando colectivamente sí podemos. Podemos un montón de cosas. Y de hecho, pudimos hacer nuestra propia revista.
• EL APOYO A LAS MADRES. “Nadie se atreva a tocar a mi vieja”De no ser por el fútbol, estaría muerto o en cana.” Ése fue el título de la entrevista que brindó Carlos Tévez a La Garganta Poderosa en su edición de julio. La tapa de la revista lo mostraba posando con un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, en claro apoyo a Hebe de Bonafini y a la asociación, tras el caso Schoklender. La nota fue reproducida por diversos medios, muchos de los cuales decidieron reemplazar la foto original por otra imagen del futbolista. “Estamos acostumbrados a ese tipo de cosas porque históricamente padecimos la manipulación de los grandes medios a las villas. De hecho, La Garganta nace de la indignación, la bronca, la impotencia y la necesidad de construir algo en contra de ese mensaje hegemónico que siempre se encarga de contar lo malo que hay en las villas y se las ingenia para no contar lo bueno. Nos copian y usan la tijera que más les conviene para presentar sólo una parte de lo que hacemos”, cuentan los responsables de la publicación.Ayelén Toledo y Paola Vallejos son dos de las redactoras de la revista que en esa misma edición entrevistaron a Hebe. “La madre de todos sigue luchando por sus ideales, con la garganta siempre preparada para gritar ante cualquier injusticia”, escribieron. La ronda de los jueves en Plaza de Mayo fue el lugar elegido para entregarle a la titular de Madres la última tapa de la revista enmarcada, y con el grito de fondo de una multitud poderosa que cantaba: “Madres de la Plaza, la villa las abraza”. “Queríamos hacer un número en respaldo a las Madres –cuentan–. Habíamos pensado poner a Hebe en la tapa, gritando, sonriendo, mostrando la garganta, algo característico de las tapas de nuestra revista. Pero cuando fuimos a hacerle la entrevista, nos encontramos con un obstáculo: Hebe no posa para las fotos. Fue ahí cuando se nos ocurrió elegir a algún personaje que representara al pueblo, que estuviera legitimado socialmente y que respaldara a las Madres en nombre de todos nosotros. Sentimos que Carlitos Tévez es 100 por ciento villero y que podía simbolizar lo que nosotros queríamos decir. Y fue él mismo quien nos dijo que las Madres tienen unos ovarios increíbles y que todos en las villas debemos ayudarlas.”

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