viernes, 7 de octubre de 2011

GRAVEDAD CERO



El Parkour nació a partir de un entrenamiento militar. Problemas con la ley, golpes y sponsors.


Por Leandro Filozof


Empezaron practicando donde podían. En la Facultad de Derecho, en Ciudad Universitaria o en algunos parques. Corriendo, saltando en las estructuras que encontraban –paredes, escaleras, barandas y elevaciones– y dando vueltas por el aire. La gente los miraba raro: “Al principio veían que nos colgábamos y se preguntaban ‘¿Qué hacen estos locos?, se van a matar’. No entendían que hay toda una preparación. La policía te veía y pensaba que te estabas trepando a robar algo”, explica Pablo Sisto, de 24 años. “Cuando empecé, me llevaban preso –cuenta Josue Di Stefano, que empezó a practicar a los 17 años, en el 2005, y ahora es instructor–. Era difícil con el tema de la policía y la seguridad privada. Ahora es un poco más conocido y si bien no nos dejan practicar en la calle, nos tratan de otra manera.”La historia del parkour –una disciplina que implica desplazarse de un punto a otro evitando obstáculos con acrobacias y movimientos fluidos– se remonta a Francia a fines de los ’80. Un muchacho de 15 años, David Belle, había aprendido de su padre, militar y bombero, una disciplina de entrenamiento del ejército que se enseña para superar los obstáculos naturales del camino utilizando solamente el cuerpo. David decidió utilizar esa técnica y adaptarla a las calles de la ciudad de Lisses, dando, accidentalmente, origen al parkour. A partir de videos y documentales, el deporte fue llegando a la Argentina: “Arranqué con unos amigos después de ver el documental de los Yamakasi (N. de R.: un grupo de parkour francés). Todo chico tiene esas inquietudes de mono, de trepar, saltar, y al principio a mis viejos no les gustaba una goma. Empecé entrenando taekwondo a los seis años pero esta es otra cara del deporte, no hay competencia o a lo sumo es contra uno mismo”, explica Josue. Todos los que los practican confiesan haber tenido sus golpes, esguinces y otras lesiones. Pero siguieron practicando: “Cuando te deja de doler, te levantás y seguís –afirma Sisto–. A mí me gusta esto y acerqué a todo el que pude. No todos decidieron practicarlo, pero a todos les encantó”.Desde el 2005, el deporte fue creciendo en la Argentina. Puma contrató a una empresa, The One Worlwide, que propaga la disciplina: “Hay muchos chicos que hacían gimnasia deportiva o artística y empezaron a acercarse –dice Diego Vera, su presidente–. Hoy la Argentina está entre los cuatro mejores países del mundo y vamos a organizar el mundial de parkour en noviembre. Por eso ahora estamos haciendo la selección en Buenos Aires y vamos también a ir a Rosario, Córdoba, Tucumán, Salta y varios lugares más”. La selección en Capital se realizó en Tecnópolis, en el primer espacio creado para entrenar. Fue organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Unidad Ejecutora del Bicentenario y se encuentra detrás de la pista de skate en Tecnópolis, que estará abierta hasta el 27 de noviembre próximos.

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