miércoles, 9 de febrero de 2011

EL ARTE, UN TRABAJO COMPARTIDO QUE PROMUEVE LA LIBERTAD, CONTIENE Y CURA


Por Lic. Horacio Bonafina


Centro Cultural en el Hospital Borda.Desde escultura, pintura y magia, hasta una murga, una banda de rock y un grupo de luthiers. Una propuesta terapéutica que llevan adelante profesionales que creen en el quehacer comunitario y defienden el hospital público.


Que Buenos Aires es un punto de referencia cultural en América Latina no es ninguna novedad, y que en esta ciudad abundan los centros culturales, tampoco. Los hay de todo tipo y en cada barrio, pero a varios debe sorprenderles que exista uno como el que voy a contarles. Este centro cultural funciona en el conocidísimo Hospital Municipal José T. Borda, en el sur de la ciudad, en el barrio de Barracas. Este hospital forma parte del imaginario popular, y es una referencia ineludible cuando popularmente se habla de locos y locura. “¡Un lugar de cultura en un hospital psiquiátrico!” exclamarán algunos, asombrados, a quienes el dato les parecerá una novedad; pero lo cierto es que esto no tiene nada de raro. ¿Se pregunta por qué? los motivos son sencillos:
Aunque el Centro Cultural Borda funciona oficialmente desde el 15 de septiembre de 2009, hace más de 25 años que un grupo de profesionales de este hospital, encabezado por el doctor Daniel Camarero, director del Centro, y la licenciada Graciela Booth, usan el arte como una forma de trabajo terapéutico. Trabajar con el arte implica una concepción distinta de la cura, donde el saber no es unidireccional (de profesional a paciente), sino que implica un trabajo compartido. Esta forma de trabajo abre la perspectiva, da más lugar al otro, lo hace partícipe. Por eso no resultará llamativo que para la existencia de este lugar, los mismos pacientes hayan colaborado con los arreglos, en la parte de instalaciones eléctricas, en la infraestructura, en la pintura. Ya desde el inicio el trabajo fue entre todos, compartido tanto por pacientes como por profesionales, en un franco sentido comunitario. Los profesionales participantes del centro cultural se definen como defensores del hospital público, del trabajo interdisciplinario, comunitario y fomentan la idea de elección, por fuera del condicionamiento y la obligatoriedad que suelen imponer las instituciones. Esas son las bases de su trabajo.
En este centro cultural se realizan distintas actividades, tanto con pacientes internos como externos, diagnosticados en su mayoría como psicóticos. Hay talleres de escultura, pintura, teatro, tango, guitarra y canto, taller de magia, “grupo de arte” (donde se trabaja la expresión corporal y la danza), de ritmo, de expresión plástica, de poesía y dibujo, de juegos reglados y creativos. Hay muchísimos, incluso llegó a formarse una murga y un grupo de rock y hasta hay un grupo de “Luthiers del Borda” que trabajan allí mismo.
El Centro es un lugar desde el cual se busca fomentar un lazo distinto, ya que forma una comunidad, un espacio de continencia, donde los roles están modificados en función de la creatividad y la humanización. El objetivo es el intercambio abierto, romper con los prejuicios, sostener las individualidades a partir del trabajo en grupo, así como también fortalecer a los pacientes, ejerciendo siempre la tolerancia. Así, el Centro Cultural abre la perspectiva a un plano que valora el existir por sobre el producir, la diversión como un valor en sí mismo, el arte como dador de sentido, como disparador. En el arte no hay discriminación, el arte invita, anima. Con esta visión trabajan aquí los profesionales.
Las actividades y los talleres que se desarrollan no son llevadas adelante sólo por profesionales de la salud: podemos nombrar el caso de Pedro, un paciente que colabora como maestro mayor de obra; o el caso de Eduardo, paciente externo que colabora filmando videos para el blog del Centro .
Para hacer crecer el espacio, se empezó a traer a gen te por fuera de la psicología o la psiquiatría, y así sumaron su aporte. Por ejemplo, se realizó un “taller de la risa”, y luego se transformó en un taller para trabajar la voz, con profesionales en este campo. Esto es, en sí mismo, otra forma de trabajar, ya que modifica a los propios profesionales, que tienen que interactuar con músicos, dibujantes y gente de otras disciplinas. La propia circulación del arte y de los mismos artistas modificó la dinámica, acentuó el trato abierto con los pacientes, produciendo un efecto importante; ya que a través de los grupos de trabajo se combaten los llamados síntomas negativos de la psicosis (caracterizada en el imaginario social por las alucionaciones y los delirios), como son la apatía, el embotamiento afectivo y el retraimiento social, para nombrar sólo algunos. Síntomas sobre los cuales es crucial trabajar para poder lograr un mejoramiento efectivo y sostenido del paciente, para que pueda integrarse a nivel social y, de a poco, ayudarlo a salir adelante.
El Centro Cultural Borda funciona como conector y ayuda a establecer vínculos entre las distintas áreas del hospital y el afuera. Por ejemplo, trabaja con la huerta del hospital, a cargo de la licenciada Araceli Sangronis, lugar donde se busca que los participantes aprendan sobre cultivo, y donde, al igual que en el Centro Cultural, tampoco hay un régimen de obligatoriedad con las tareas. La huerta empezó funcionando con el servicio 14-22 del licenciado Roberto Capielo, conocido actualmente como Servicio Esperanza, donde asistían pacientes adictos y ahora concurren también otros pacientes, incluso externos.
Institucionalmente, el centro cultural está conectado con la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. De esta manera, los alumnos de la Práctica Profesional “Hospital de día y problemáticas clínicas contemporáneas”, coordinada por los licenciados Osvaldo Delgado y Norma Fantini, pueden tomar contacto con las actividades que se desarrollan en este espacio de cultura y también aprender, de la mano de las licenciadas Graciela Booth y Emiliana Scaglione, cómo trabajan los agentes de salud que aquí se desempeñan.
En lo que respecta a proyectos, la idea de Daniel Camarero y su equipo es siempre crecer y sumar actividades. Actualmente se busca llevar adelante un taller de cine y se está realizando una obra de arte plástico-comunitaria. Además el equipo tiene mucho interés en organizar salidas y paseos a museos.
El centro cultural trae al paciente “la buena noticia”, la expresión del artista, lo nuevo, el saber, el compartir; de esta forma sintetiza el doctor Camarero el trabajo que se realiza. “La buena noticia” es una expresión que implica dos cosas fundamentales: novedades y cambios. Introducir novedades y con ellas lograr cambios, modificaciones, que se alcanzan con el arte. Y en verdad es una excelente noticia, tanto para la salud mental como para el arte, que exista un espacio como el Centro Cultural Borda. <

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