jueves, 11 de noviembre de 2010

COMUNICADO DE LA IGLESIA DE LA SANTA CRUZ


Nosotros, los responsables de la Manzana Santa Cruz – Parroquia, Colegio y Casa de Nazaret- Carlos Saracini cp (Párroco), Juan María Rosasco cp (Provincial de la Congregación Pasionista) y Sabina D´Urbano (Apoderada Legal del Colegio) queremos pronunciarnos.


Un artículo publicado el 4 de noviembre pasado en el diario Clarín titulado: “La Iglesia reunió a víctimas de la guerrilla y la represión ilegal” menciona que nuestra Iglesia estaba representada en el encuentro convocado por el grupo llamado “Setenta veces siete”. Aclaramos que no somos parte de ese proyecto y por ende no hemos solicitado ninguna representación en dicho encuentro.


Aprovechamos esta ocasión para decir que los que formamos parte de esta comunidad, nos sentimos herederos de una historia de dolor y de amor. Nuestra parroquia fue refugio de resistencia para quienes, durante la última dictadura, eran perseguidos, abandonados y desamparados. Las Madres de Plaza de Mayo y familiares de desaparecidos encontraron en nuestra comunidad un espacio donde seguir fortaleciendo el reclamo de la Verdad y la Justicia. Desde siempre nos sumamos a ese reclamo porque creímos y creemos que los crímenes cometidos bajo la tutela del Estado no son equiparables con ningún otro accionar. Son considerados delitos de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles. Como tal deben ser juzgados por la Justicia.


Por esta historia de dolor y de amor que atraviesa nuestra sociedad y en particular a esta comunidad, sostenemos con convicción que la voluntad de perdón es un acto que por su naturaleza y esencia es personal y libre, por eso es lo más ajeno al mundo de lo institucional, de lo impersonal, de lo masivo y de lo impuesto. El perdón no puede ser decretado ni impuesto por ningún “colectivo social”.


Creemos objetivamente que la justicia y la verdad demandan una construcción colectiva. La aplicación de sanciones y penas a los victimarios es el único mecanismo de defensa con que una sociedad cuenta para defenderse de conductas y prácticas que destruyen sus posibilidades de convivencia fraterna. También creemos que nuestra subjetividad merece y anhela de la fuerza creativa del Amor para no caer en la venganza ni en la indiferencia.


En fidelidad a esta herencia de dolor y amor, hoy nos seguimos sumando, inspirados por Jesús, a esta larga caravana de varones y mujeres que hacen el esfuerzo de gestar otro mundo posible, desde los Crucificados de Hoy. Confiamos en la fecundidad de este dolor que fortalece nuestro compromiso con la Justicia, la Verdad y el Amor.



Nota de Clarin


La Iglesia reunió a víctimas de la guerrilla y la represión ilegal


04/11/10


Por Sergio Rubín para Clarín


No se quiso hacer publicidad. La convocatoria fue hecha de modo casi personal. Y sin buscar que la respuesta sea numerosa. Pero sí un primer paso. Así, el sábado 23 de octubre, una veintena de familiares de víctimas de la guerrilla y de la represión ilegal se congregaron por primera vez en el recoleto edificio del seminario de Devoto para un retiro espiritual con eje en el perdón como camino hacia la reconciliación. Una propuesta que, según sus impulsores, no debe emparentarse con la búsqueda de la impunidad –de hecho, cada uno de los participantes tiene su posición sobre el papel que debe jugar la Justicia-, sino con el objetivo de un país “sin odios”. La idea venía siendo macerada desde hacía tres años por un grupo de católicos llamado “Setenta veces siete”, nombre que alude a la pregunta de Pedro a Jesús acerca de cuántas veces se debe perdonar. Grupo que integran, entre otros, José María Sacheri –hijo del dirigente católico nacionalista Carlos Sacheri, asesinado en 1974 por el ERP-; Cristina Cacabelos –hermana de una militante de Montoneros muerta en un enfrentamiento y de dos desaparecidos que tenían 16 y 17 años-, y Beatriz Fernández, de la iglesia porteña de la Santa Cruz, donde empezaron a reunirse las Madres de Plaza de Mayo y fueron secuestradas las monjas francesas.


El retiro tuvo un paso previo. Fue un panel sobre la reconciliación que se realizó en la última Feria del Libro. Y del que participaron Arturo Larrabure –hijo del coronel Argentino Larrabure, asesinato en cautiverio por el ERP-; Luis Labraña, ex montonero, y el arzobispo emérito de Resistencia, Carmelo Giaquinta, cercano en su momento al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a quien le ametrallaron su casa en 1976. Giaquinta fue el predicador del retiro espiritual, ocasión en la que dijo no tener dudas de que “si los argentinos nos perdonásemos de corazón, nos desataríamos las ataduras que nos tienen prisioneros del pasado y volveríamos a caminar como Nación”. Los organizadores prometen otro encuentro antes de fin de año.


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