martes, 30 de noviembre de 2010

SUBAN EL VOLUMEN


El festival de cierre de la Conferencia de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias fue el broche de oro de un riquísimo intercambio de ideas y experiencias, en el que quedó claro que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual argentina se convirtió en un modelo a seguir en todo el mundo.El encuentro celebrado en La Plata cerró con un tour de representantes internacionales por radios comunitarias y un festival en el ex centro clandestino de detención Mansión Seré. El balance de una experiencia que busca abrir caminos en la comunicación.


Por Facundo Gari

Durante toda la semana pasada, el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha fue escenario de la décima conferencia y asamblea de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc), en la que hacedores de más de quinientos proyectos comunicacionales de unos ciento veinte países realizaron un balance de la operatividad de la red, debatieron sentidos asociados a la comunicación popular y eligieron a la chilena María Pía Matta para suceder al inglés Steve Buckley al frente de este conglomerado que nuclea a más de mil quinientas emisoras. Tras esos maratónicos cinco días de paneles participativos y exposiciones de Amy Goodman, Frank LaRue, Horacio Verbitsky, Damián Loreti y Armand Mattelart, entre otros, el sábado fue el momento de una celebración más distendida, pero no menos comprometida: un tour desde La Plata hacia antenas metropolitanas y bonaerenses realizado por 250 eternautas de variados puntos del globo y el Festival Amarc 10 en el predio recreativo Mansión Seré, ex centro clandestino de detención y tortura ubicado en el municipio de Morón. Allí, sobre el escenario –desde donde Actitud María Marta, Pampa Yakuza, La Chilinga, Shambala y los uruguayos de Don Nadie acompañaron con música la huida del sol–, Nora Cortiñas entregó al capítulo haitiano de Amarc el sexto Premio Solidaridad Internacional, distinción “para honrar a radios comunitarias cuya libertad de expresión se encuentra amenazada”, explicó Buckley.


Con su calidez característica, la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora transmitió su “emoción” porque un “país tan castigado no solamente por la naturaleza (en referencia al terremoto del 12 de enero pasado en Puerto Príncipe, que se cobró más de 150 mil vidas) sino por la indiferencia del mundo de los ricos” sea honrado con este galardón, que incluye 5 mil dólares como contribución. “Antes de la tragedia, fuimos a Haití con Adolfo Pérez Esquivel y ya era el Estado más pobre del continente”, prosiguió. Según un relevo del Fondo Monetario Internacional, en 2009 la economía de esa nación de las Antillas tenía una renta per cápita de 772 dólares anuales. En ese sentido, Matta consignó: “En los grandes medios del mundo, el terremoto de Haití fue la gran noticia. Sin embargo, escondían que es uno de los países más pobres del hemisferio y que, antes de esta catástrofe, a muchas transnacionales les importaba muy poco”. Además de los miembros de la Asociación de Animación y Comunicación Social (SAKS) y la Red de Radios Comunitarias de Haití, la terna de nominados estuvo compuesta por Radio Victoria, de El Salvador, que “recibió más de treinta amenazas de muerte debido a su información sobre las protestas en torno a la compañía minera de oro”; radios comunitarias de Honduras, por su resistencia frente al golpe de Estado que depuso al presidente constitucional Manuel Zelaya; y Radio Tierra y Libertad, de México, cuyo director, Héctor Camero, “fue condenado a dos años de prisión en un acto claro de represión política a una radio abocada a los movimientos sociales”.



Caravana de miradas



Los ojos ávidos de cincuenta miembros de radios comunitarias que salen la mañana del sábado desde La Plata hacia Plaza de Mayo es un primer índice de procedencia: no son “de acá”. Alemanes, estadounidenses, peruanos, palestinos, moldavos, jordanos, uruguayos, españoles, tailandeses, brasileños y mozambiqueños, participantes de las jornadas realizadas desde el lunes en el Dardo Rocha, se relajan ahora en las butacas del ómnibus de composición más heterogénea –al que Página/12 accede–, mientras los coordinadores apuntan datos históricos en trilingüe (español, inglés y portugués) para los turistas circunstanciales, que a través de la ventanilla fotografían la Bombonera y filman las filas de ricoteros que aguardan la combi que los llevará a Tandil para el recital del Indio. Fueron cinco los micros que partieron desde Ciudad de Buenos Aires hacia sendas estaciones radiales de la Amarc vernácula: FM En Tránsito (Castelar), Radio Ahijuna (Quilmes), FM La Tribu (Almagro), FM Fribuay (Ramos Mejía) y FM Sur (Parque Patricios).


Alejandro Wassilef es uno de los fundadores de la Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Social (de la que se desprende FM En Tránsito, además de la publicación Guarnin! y otros proyectos en diversos soportes) y miembro de Amarc. “Después del menemato se desactivó muchísimo la militancia y la construcción en red, y recién hacia principios de 2000 se comenzaron a recuperar”, cuenta. En sintonía con lo expresado por buena parte de los participantes del encuentro, que enfatizaron que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual argentina sirve como paradigma en las luchas por reglamentaciones en América latina y el Caribe (no es casual que la Argentina haya sido anfitriona de esta décima edición), el comunicador rescata el rol estratégico de los medios comunitarios en el camino hacia la democratización de las voces. “Desde 1987 hubo muchísimo laburo de creación de teoría y aproximaciones a legisladores. Fueron 20 años exigiendo, colaborando y creando para tener una ley. Las razones por las cuales no sucedió hay que buscarlas en el poder de los medios concentrados. Afortunadamente hubo un gobierno que fue sensible y tomó la decisión de enfrentar a los poderes que serían afectados, lo que les permitió a las radios recuperar sus documentos y hacerlos orgánicos en los veintiún puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática”, reseña. Como aspecto particular del que las comitivas extranjeras tomaron nota, además subraya “la generación de espacios de consulta desde las estructuras nacionales” tanto en la gestión “de Néstor Kirchner como en la de Cristina Fernández”.



Tres caminos



En términos de legislación radiofónica, la charla con algunos de los profesionales de la radio del micro que se dirige a FM En Tránsito aporta tres vertientes formales que se corresponden con culturas territoriales proxémicas. La primera, acaso la más conservadora, es la de los países europeos que temen la intervención del Estado para regular la libertad de expresión y la pauta publicitaria. La segunda es la de los países latinoamericanos, donde hay mucho optimismo –como se señaló– por la ley de medios argentina y hay menos preocupación por la intervención del Estado y más por el financiamiento. La tercera es la de los países de Oriente, donde la reglamentación de una norma que regule la actividad con miramientos democráticos es aún una utopía. Es que “son naciones donde la policía cae y te allana los equipos, sin explicaciones”, zanja Wassilef.


El ejemplo extremo de este último caso es el del palestino Fadi Abu Saada, creador de PNN Palestine News Network (www.pnn.ps) cuando Israel ocupó seis ciudades, entre ellas Belén. “Viví dos años en Jordania y allí creé la primera página de Internet árabe del mundo. Entonces pensé que era tiempo de hacer algo para mi país. Cuando regresé, había muchas radios que no tenían la posibilidad de producir noticias por la mala situación financiera y el conflicto. La mayoría de las noticias provenía de la CNN árabe o de Al Jazeera, en cuyas agendas Palestina no aparecía. Así que decidí construir mi fuente de noticias desde una habitación en Belén. Para mi programa llamaba a unos amigos que eran como reporteros; me daban las noticias y yo las ponía al aire”, reseña en diálogo con este diario. Pero lo más curioso es la forma que encontró para evadir los allanamientos en una ciudad en permanente estado de sitio: durante catorce días trasladó los equipos a su casa y cambió de frecuencia para cada emisión. ¿Cómo hacían los oyentes para encontrarlo en el dial? El locutor armó una red de mensajitos de texto que comenzaba en su celular y se desperdigaba por toda la ciudad. “Había que luchar por contarle a la gente lo que estaba ocurriendo en tan crítica situación”, convence. Más tarde, la Radio Abierta montada en la Mansión Seré y conducida por Pablo Ovín y Claudia Villamayor recordará a los uruguayos que durante la dictadura militar oriental montaban y desmontaban sus antenas diariamente.



Zona de intercambio



El almuerzo es antes del recorrido por la radio comunitaria de Castelar. Los moldavos piden cerveza mientras Jerome, un joven norteamericano descendiente de las comunidades aborígenes de Seattle, saca su cámara y comienza a fotografiar todo cuanto ve. “Es para hacer un documento fotográfico de mi experiencia en la Argentina”, le cuenta al cronista, que inmediatamente nota la abundancia de escotes en las instantáneas. “Es que las mujeres argentinas son muy hermosas”, sonríe Jerome. Fadi ofrece unos cigarrillos alemanes y en seguida atiza que en Palestina fuma tabaco de un narguile con agua y limón. El grupo de españoles hace preguntas a los meseros de La Cucha y pasa mentalmente pesos a euros. Un paraguayo intenta que alguno de los jordanos se tome un tereré. “Nos encontramos con gente de todas partes del mundo que camina en la misma dirección. Hay momentos de charlas teóricas, políticas, de encuentros y preguntas, y también de yeites cotidianos. Todo enriquece”, justifica Wassilef.


Allí, la española Lucía Ruiz, representante de la Red de Mujeres de Amarc Europa y miembro de RVK Radio Vallekas (www.radiovallekas.org), cuenta que su estación “se financia simplemente con las personas que quieren hacer radio, que pagan una cuota mensual de 40 euros”. Radio Vallekas tiene 25 años y –como la mayoría de los entrevistados alega de sus medios– no posee licencia. Si bien hace dos años brindaba trabajo a unas doce personas, debido a la crisis financiera en Europa tuvo que bajar momentáneamente las persianas. No obstante, según afirma, en España el máximo temor de los proyectos comunitarios es la intervención del Estado. “El gobierno socialista ha promovido recientemente una nueva ley audiovisual porque se tenía que actualizar. Entonces se hizo lobby para que se incluyera la existencia de otros medios, pero en vez de nombrar a las ‘radios comunitarias’ habla de ‘radios ciudadanas de proximidad’. Ahora exigimos al gobierno que, como en la Argentina, se pueda dividir una tercera parte del dial para los medios comunitarios, porque el reglamento que se está desarrollando ahora está limitando la cobertura para que seamos radios que se escuchen muy cerquita y sin posibilidades de de-sarrollo”, se explaya. Además, la comunicadora traza un panorama de su ciudad de origen: “En Madrid son más o menos trece radios comunitarias y además existe una Red de Radios Libres y Comunitarias. Son pobres y nadie entiende cómo funcionan porque no tienen publicidad”. Por eso destaca la importancia del afianzamiento de Amarc, pues fundamentalmente es “un poderoso lobby para hacer un seguimiento a las legislaciones de todos los países”. “Las radios comunitarias tienen un papel muy importante para promover procesos más democráticos, participativos, construir otro tipo de medios que no estén sometidos por el Estado ni por particulares”, cierra. Y de fondo anuncian que es el momento de la visita a FM En Tránsito.



Amor en el éter



Desde que el cronista sube al micro en Plaza de Mayo y saluda al peruano Manuel Marín, director general de Radio La Salle Rimarina Kusunchis (http://www.lasalleurubamba.edu.pe/), éste aprovechará cada cruce para manguear con simpatía un ejemplar de la edición del sábado de Página/12, por el artículo escrito por el colega Facundo García sobre las conclusiones del encuentro en La Plata. Cuando logra su cometido, ya en la Mansión Seré, a cambio otorga un llavero de cuero con la inscripción “Perú”, y junto a Dante Sánchez Santos, director ejecutivo y conductor del noticiero de la radio, aportan su experiencia en Cuzco, donde funciona el Instituto de Formación Superior La Salle, “de educación tecnológica y pedagógica”. “El instituto tiene 52 años y la radio, 11. Tiene cobertura en AM y FM en simultáneo, con una sola programación, de tal manera que es un reto tener que llegar tanto a la población urbana como a la rural”, arranca Sánchez Santos; y respecto del sentido comunitario de su experiencia en Valle Sagrado, cerca de Machu Picchu, añade: “Hemos ganado sobre todo la confianza, el cariño y la credibilidad. La gente viene a Radio La Salle como a su casa. Los campesinos de los Andes peruanos tocan la puerta y entran”. En contraposición a las radios comerciales, que “tienen un formato más musical”, esta expresión popular aborda “temas de género, noticias, niñez y ecología”. “Pasamos música, pero la elegimos con cuidado. En el Perú está la música vernácula, el huayno, que de acuerdo con el contexto social de crisis, le canta al desamor. Hay una canción que dice: ‘Quítame la vida, córtame las venas. Ya no quiero vivir, ya no quiero sufrir’. Tratamos de no difundir ese tipo de contenido, porque queremos llevar mensajes de paz, amor y vida, de hermandad.”


Tanta es la “intimidad” que La Salle logra con sus oyentes que “el ordenamiento que le imprime la comunidad trasciende la comunicación unidireccional”. “A veces utilizan la radio para dar mandados. Llaman por teléfono y piden: ‘Tienen que llevar los caballos a tal lugar para bajar a tal gente’. O una comunidad a dos, tres horas tiene un aniversario popular. Entonces viene y hace su audición de cantos y recitados una o dos horas”, ejemplifica Marín. Y mientras alrededor de 2 mil personas van y vienen por el predio, Sánchez Santos cierra con una síntesis que podría haber salido de la boca de casi cualquiera de los visitantes a Amarc 10: “En Perú hay un canal de deportes que se llama CMD y su lema es ‘Lo hacemos por deporte’. Nosotros lo hacemos por amor”.


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