lunes, 29 de noviembre de 2010

UNA GUÍA PARA CONTENER


El “Protocolo único para el examen de víctimas de abuso sexual” busca evitar la repetición de declaraciones e interrogatorios. Será utilizado por los médicos y miembros del Poder Judicial.


Por Emilio Ruchansky


Las víctimas de abuso sexual debían responder las preguntas del médico del hospital primero, las del médico policial luego y por último, si aún tenían ánimo, las del forense. “Por respeto y consideración, intentamos terminar con la revictimización con un protocolo único de examen, también porque queremos evitar que muchas personas no denuncien los abusos”, le dijo ayer a este diario Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fue ella la impulsora de las reuniones entre los implicados en la atención a las víctimas para hacer una puesta común que derivó en un formulario de 12 páginas que aplicará en los hospitales. “Cada uno dejó de lado su vanidad y lograron este consenso, ahora hay que capacitar y sensibilizar a los profesionales”, dijo Argibay.


El lanzamiento del “Protocolo único para el examen de víctimas de abuso sexual” se realizó en el marco del Primer Ateneo Pericial Anual del Cuerpo Médico Forense (CMF), en el Palacio de Tribunales. Fue elaborado por Silvia Palomero, del CMF; Eva Giberti, titular del programa Las Víctimas contra la Violencia; Jorge Brodsky, de la División Medicina Legal de la Policía Federal, y Diana Galimberti, directora del Hospital Alvarez y del programa de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


“Para los profesionales de los hospitales públicos, éste es un tema doloroso y difícil, que genera desinterés, por ejemplo, en los ginecólogos más jóvenes porque no da prestigio ni rédito, como las investigaciones sobre el cáncer”, reconoció Galimberti. Al hospital que dirige, declarado como “sensible al género” en 1996, son derivadas las víctimas de abuso sexual para el tratamiento médico y psicológico. Según contó Galimberti, sólo el 10 por ciento de las violaciones es denunciado ante la Justicia y muchas víctimas, tras acudir a la guardia médica, se niegan a recibir atención psicológica.


La directora del Alvarez señaló la importancia de capacitar a los equipos para acompañar y contener a las víctimas, más allá de que realicen o no la denuncia. En el primer caso se les debe brindar protección; en el segundo, indicó, hacer el puente con el médico legista y los fueros judiciales. “También es necesario ayudar a los integrantes de los equipos médicos, porque quedan muy angustiados ante estos casos”, dijo Galimberti, quien destacó que el protocolo, más allá de implicar una mejora en el sistema médico y en el judicial, “favorece principalmente a la víctima”.


Por su parte, la psicóloga y psicoanalista Eva Giberti destacó el trabajo en conjunto de las cuatro oficinas del servicio público: los médicos, los integrantes de asistencia a la víctima, la policía y los peritos judiciales. “El impulso y la participación de la doctora Argibay en la elaboración del protocolo es un hito”, agregó Giberti, cuyo programa Las Víctimas contra la Violencia actúa bajo la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación. Para la experta, la aplicación de un protocolo común resultará una “atenuación” del padecimiento de las víctimas.


Sobre este padecimiento se explayó ayer Jorge Brodsky, de la Policía Federal. “Primero sufren el abuso sexual o la violación, que como se sabe mayormente las víctimas son mujeres; después pasan por el hospital y cuentan todo. De ahí, si hacen la denuncia, tienen que contar lo mismo en la comisaría, después ante un perito y al final deben repetirlo en el juzgado”, enumeró Brodsky, quien criticó la “anarquía de los procedimientos” y la dispersión que implican. “Es importante que la víctima asista a un solo lugar y ahí vayan todos los técnicos y no al revés”, dijo el funcionario policial.


Brodsky también destacó un concepto mencionado por Giberti: “Uno debe dar siempre por cierta la veracidad de la denuncia ante un caso de abuso sexual, aunque después se demuestre lo contrario”. Y advirtió, sobre el final de su breve intervención, que las fuerzas policiales necesitan además de una preparación técnica. “Precisan una formación humanística cuando intervienen en temas tan delicados como el abuso sexual, que es la suma todos los miedos.”


Entre los panelistas, sólo la perito Silvia Palomero se refirió a lo complicado que fue armar la guía única. “Hace 15 años esta propuesta hubiera sido rechazada porque a nadie le gustaba que le ‘pongan un saco’; después tuvimos protocolos propios y ahora logramos ceder un poco para dar lugar al consenso”, relató. Las reuniones se hicieron en las sedes de los organismos que cada uno representa y también en bares, los sábados. “Hubo muchas peleas, pero teníamos claro que, además de la revictimización, hacer tantos informes era negativo para los jueces y fiscales, porque los informes eran contradictorios. Más no es siempre mejor”, dijo Palomero.


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