domingo, 28 de noviembre de 2010

UNA QUE CANTEMOS TODOS



Una multitud le reclamó al Gobierno porteño que pare de cerrar lugares. Sí a la musica en vivo.


Por: Mariano Del Aguila


Sin banderas políticas (sólo un cartón que decía "Sí a la música en vivo" y un fileteado de una escuela de tango). En vez de un tole tole de bombos machacantes, una cuerda de tambores que marcó el pulso de la manifestación pacífica y sonora, ante la Jefatura de Gobierno porteño. Una importante cantidad de músicos ("cinco veces más que los que vinieron el lunes 20", comentó uno con asistencia perfecta), amigos, trabajadores del ámbito de la cultura, que reclamaron el lunes (y planean volver el 4/10) por la andanada de clausuras de salas para tocar en vivo.

Aunque convocar a las 13 horas podría haber conspirado contra un número mayor de manifestantes, el impacto de copar el centro en hora pico fue contundente. Y no hubo problemas de cartel: Juanito el Cantor, Paula Maffia y Diego Frenkel portaron sus instrumentos junto con músicos bien callejeros como los de Pollerapantalón o El Vagón. También estaban Pablo Dacal, Leandro Viernes y la Babel Orquesta, que puso el clima bien alto, con bajaditas y agite. Todos dijeron presentes con panderetas, flautas dulces, cuatros, guitarrones y una sección de vientos completa.

Mientras la calle quedó colmada (¿mil personas? ¿dos mil?) un ariete de ilustres esperaba en el frente del edificio a que algún funcionario los recibiera: el tanguero Leopoldo Federico, Liliana Vitale, Teresa Parodi y Hebe de Bonafini eran como un scrum pacífico para Diego Boris y Cristian Aldana, los dos músicos que, desde la UMI, presentaron una demanda legal contra el GCBA por no reglamentar la Ley del Músico que ya está sancionada (desde marzo de 2009) y significaría tres millones de pesos para oxigenar la escena golpeada después de Cromañón.

"Las clausuras van contra la música en vivo", alertó Boris, mientras mostraba una foto del cierre del Café Vinilo (en el momento en que el pianista Daniel Schissi daba un concierto): "Si te fijás, la faja de clausura fue pegada sobre el escenario, al pie del piano y no en la puerta".

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