lunes, 15 de noviembre de 2010

"LA TELE ESTÁ EN MANOS DE LOS QUE NOS CAGAN LA VIDA"


Tuqui. De Café Fashion a ídolo infantil, el panelista de Justo a tiempo dispara contra todos: el peronismo, la Iglesia, Tinelli, Fort, sus chicas y el propio medio. Pero se siente cómodo en el programa de juegos.


Por Tomás Eliaschev


Es fácil entrar en confianza con Gabriel Gustavo Pinto, Tuqui. Se mueve con soltura por los estudios de Telefé en San Isidro. Luego de filmar un sketch con Julián Weich para Justo a tiempo, convida mates dulces en su camarín. Y recuerda que hace diez años trabajó en la revista Veintiuno, antecesora directa de Veintitrés: “Escribí tres notas. Una hablaba de cómo la televisión le cambia la cabeza a la gente”.


–¿Y a usted le cambió la cabeza?


–No. Tengo la misma cabeza, pero me pongo otra ropa así les puedo sacar la plata a ellos –dice, y larga una carcajada.


Con el pelo corto y ropas nuevas, se camufla mejor en el mundo televisivo. Pero no pierde su sentido crítico.


Estamos frente a un artista polifacético, un buscavidas que surgió de los márgenes mediáticos y, a fuerza de ironía y creatividad, se insertó en el negocio del show. De personaje característico de la Rock & Pop (cuando era una radio contestataria), pasando por contar chistes verdes en Café Fashion, Tuqui se convirtió en ídolo de los chicos sin bajar sus banderas ni cambiar de estilo de vida: el target de 8 a 12 años, que sigue el programa, repite sus chistes y lo siente como una figura familiar.


–¿Cómo ve a la televisión desde adentro?


–Como un órgano de adoctrinamiento. Si la televisión dice las cosas un buen número de veces, la gente cree que es verdad. La televisión no está en manos de la familia que toma mate y se levanta a las seis de la mañana para ir a laburar. Está en manos de la misma gente que nos caga la vida desde el principio de los tiempos. No nos va a decir lo que nos conviene a nosotros sino lo que les conviene a ellos. La televisión tendría que educar, informar y entretener. No educa, porque no quieren a la gente educada. No informa, porque todos informan parcialmente. Sólo queda el entretenimiento. Por eso no tengo problemas en trabajar en programas como Justo a tiempo.


–¿Qué opina de los programas que hablan sobre los medios?


–Me divierte porque le encuentran un costado gracioso a lo trágico. Es siniestro lo que pasa en la televisión. No puede ser que el animador más popular le esté vendiendo putas a un millonario en cámara. Yo no se si seré de otra época, pero a mí estas chicas todas iguales con los pezones que parecen hechos de plastilina, ya me tienen las bolas llenas. Son todas de plástico, las ves de cerca y ves que están todas operadas, los ojos, la boca, la nariz. A mí me gustan las mujeres biodegradables.


–¿Se sube a la ola de criticar la “tinellización” de la televisión?


–No le pondría un nombre. No nos quieren educados. El peronismo y la Iglesia Católica destrozaron la educación en este país. ¿Qué pretendemos de gente que te dice que no podés ser puto, y que la religión es heterosexual y monoteísta?


–¿Y el peronismo?


–Es la peor lacra que sufrió la política de este país. Lamentablemente, Perón era un tipo de una inteligencia superior pero a mi juicio inferior en lo moral. Creó una especie de imperio político que sólo él podía manejar. Y ahora te das cuenta de que cualquier advenedizo se sube a los hombros de un cadáver ilustre para convocar el aplauso de los ignorantes. Cualquiera gana las elecciones. Para que ganen, hay que destruir la educación. Si comparás esta gente que ahora detenta al poder con Balbín, Perón o Alsogaray te das cuenta de que ya no hay más políticos. Por otro lado, se meten con imperios periodísticos.


–¿Los imperios periodísticos son intocables?


–Es una guerra de millonarios. Y yo sé quién va a salir perdiendo: nosotros. Hace muchos años un compañero de colegio me dijo algo. Le pregunté a quién iba a votar, y me dijo que a Alsogaray. Yo le pregunté si estaba loco y me contestó: “¿Por qué no? Si yo soy millonario, yo defiendo a mi clase, vos tenés que votar a los pobres porque vos sos pobre”.


–¿Y a quién votó?


–No me acuerdo si al Partido Obrero o al MAS. Ahora no voto. Uno tiene que mejorarse a sí mismo para poder mejorar el entorno. No creo que los buenos puedan mejorar el mundo. Pueden hacer que empeore más despacio. Hay una gran cantidad de gente criada con esa moral que para mí es inservible: nos dicen lo que está bien y lo que está mal, y nos inculcan el respeto al patrón aunque no lo merezca. Cuando vas a buscar trabajo, te enfrentás con el tipo que te va a contratar como si él te hiciera un favor a vos. Y en realidad él necesita que vos hagas el trabajo.


–Pero todos necesitamos trabajar…


–Si uno redujera sus necesidades, no tendría la necesidad de bajar la cabeza delante de cualquier hijo de puta. Yo laburo acá porque quiero. Si alguien no me gusta, me voy. No necesito dinero ni propiedades para vivir. No tengo casa, ni a quién cuidar. Si necesito comer, hago un show y como. Mi vida está perfectamente tranquila así. No necesito de toda esta parafernalia que hay alrededor mío. ¿Por qué me voy a pasar la vida juntando cosas que nunca voy a necesitar? Es inmoral. Hay otros que las necesitan. El dinero es un papel que no vale una mierda. Te hacen matar a otro para tener un billete con la cara de Roca… que encima era un hijo de puta

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