lunes, 12 de marzo de 2012

COMO ZOMBIES BUSCANDO UN AFTER


En Tucumán, el IPLA fue creado para luchar contra el alcoholismo: ahora sólo se dedica a recaudar y a hacer razzias.
Por Mariano Del Aguila
Miedo. Esa palabra pegada a la cultura, al rock o a las fiestas, debería ser algo arqueológico. Pero en Tucumán es algo de todas las noches, de todos los fines de semana. Y lo peor es que un organismo del gobierno provincial que debería luchar y prevenir el abuso de alcohol, sólo pone énfasis en recaudar, en reprimir y en crear situaciones de riesgo para los que quieren divertirse. El IPLA (Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo), un organismo creado en 2006 para la prevención del consumo de alcohol ha desviado su objetivo: con la “Ley 4 AM” bajan la persiana a cualquier fiesta que se extienda de pase horario, aún en el ámbito privado. Y lo hacen con mano dura y gran despliegue: El IPLA se mueve en camionetas, policías en moto, cortan las calles. No importa si es una fiesta en una casa de familia o un recital de rock. Si suena música fuerte, entran de prepo. Hay videos en Youtube y denuncias de la gente, que se vienen repitiendo desde hace unos años. Federico Randall, alma pater del grupo The Peronists, volvió a su provincia después de una temporada en Berlín, La Plata y Chile. Decidido a impulsar movidas culturas y fiestas, se encontró con miedo y represión: “Caí en la cuenta de que acá estamos en e año 1520. Supuestamente cuidan al pueblo, pero terminando todo a las 4 AM, cuando no hay transporte público, sólo genera que la gente se quede en la calle, o como zombies buscando afters ilegales”. Justamente, se ha generado un espacio para lo clandestino y arrecian los afters. Después de la última Navidad, en un after llamado El Corte, las cosas se pusieron densas cuando la fiesta tuvo que terminar, empezaron las piñas y un patovica disparó al aire. El círculo es vicioso. Razzias. Clausuras. Equipos de música confiscados. Coimas. “Hacés un cumpleaños, un poco grande y te caen con itakas”. Las costumbres locales tampoco ayuda. “Acá se labura hasta las 9 pm y la gente no puede llegar a las fiestas hasta después de las 12 de la noche”. No importa si es un cumpleaños, con lista de invitados, en una casa. “Nos amenazaron con que nos iban a cagar a piñas si no sacábamos a todos en diez minutos”. Grupos en Facebook y videos en Youtube, son bastante explícitos de los modos del IPLA.“Esto es un ente recaudador, nada más. No hacen nada para combatir el alcoholismo, que es un flagelo terrible. Sólo generan miedo”. El que habla es Luciano Vallejo, un empresario que organizó hace un año el festival Rock del Valle, con Las Pelotas, Fidel Nadal y No Te Va Gustar en el cartel. “La primera noche hubo una tormenta y todo el horario se corrió. Las Pelotas terminaban de tocar a las 4.20. Y ahí me pusieron la franja de clausura”.Aunque ya no son sólo los chicos quienes se quejan, todavía no hay un verdadero repudio de la comunidad. Randall concluye: “La gente se acostumbró, y 4 menos 10 agachan la cabeza, y se van a la casa. Esto es un retroceso cultural. Y a la cultura de la excitación, responden con represión”.

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