martes, 6 de marzo de 2012

LA "NO GENTE" COMO PERVERSA CATEGORIA POLITICA


Por Noam Chomsky
PROFESOR EMERITO DE LINGUISTICA Y FILOSOFIA DEL INSTITUTO DE TECNOLOGIA DE MASSACHUSSETS
Los africanos son “no gente”, para adoptar el término que usa George Orwell para designar a aquellos que no califican para entrar en la historia. El 12 de marzo del año pasado, la Liga Árabe obtuvo la categoría de gente al dar su apoyo a la Resolución 1973 de la ONU. Pero la aprobación pronto se diluyó cuando la Liga negó su apoyo al posterior bombardeo occidental de Libia. Y el 10 de abril, la Liga Árabe volvió a ser no gente al exhortar a la ONU a imponer una zona de exclusión de vuelo en Gaza y a levantar el sitio israelí, pedido que prácticamente fue pasado por alto.Esto también es lógico.Los palestinos son el prototipo de la no gente, como podemos ver a menudo . Analicemos el número de noviembre/diciembre de Foreign Affairs , que se inicia con dos artículos sobre el conflicto entre Israel y Palestina. Uno, escrito por los funcionarios israelíes Yosef Kuperwasser y Shalom Lipner, culpaba a los palestinos de la prolongación del conflicto por negarse a reconocer a Israel como Estado judío (ateniéndose a la norma diplomática: se reconocen los estados pero no los sectores privilegiados dentro de ellos). El segundo, escrito por el estudioso estadounidense Ronald R. Krebs, atribuye el problema a la ocupación israelí; la nota lleva el siguiente subtítulo: “Cómo la ocupación está destruyendo a la nación”. ¿Qué nación? Israel, por supuesto, que se perjudica por tener la bota en el cuello de la no gente.Otro ejemplo: en octubre, los titulares anunciaron con fanfarrias la liberación de Gilad Shalit, el soldado israelí que había sido capturado por Hamas. El artículo de la revista de The New York Times hablaba del sufrimiento de su familia.Shalit fue puesto en libertad a cambio de cientos de no personas , sobre las cuales no se nos dijo mucho, aparte de un serio debate sobre si su liberación podría perjudicar a Israel. Tampoco se nos informó nada sobre otros cientos de detenidos que están presos en las cárceles israelíes desde hace largo tiempo sin haber sido acusados formalmente. Entre los prisioneros no mencionados están los hermanos Osama y Mustafa Abu Muamar, civiles secuestrados por las fuerzas israelíes que atacaron la ciudad de Gaza el 24 de junio de 2006, el día antes de que Shalit fuera capturado. Los hermanos luego “desaparecieron” en el sistema carcelario israelí.Al margen de lo que opinemos sobre la captura de un soldado de un ejército atacante, secuestrar civiles es un delito mucho más grave. Estos delitos no suelen compararse con muchos otros, entre ellos los crecientes ataques a los ciudadanos israelíes beduinos, que viven en el Negev del sur de Israel.Estos están siendo expulsados otra vez conforme a un nuevo programa destinado a destruir docenas de las aldeas beduinas a las que antes se habían visto obligados a ir. Por buenos motivos, naturalmente. El gabinete israelí explicó que allí se fundarían diez colonias judías “para atraer nueva población al Negev” – es decir, para reemplazar a la no gente por gente auténtica. ¿Quién podría objetarlo? Esta extraña especie de no gente puede encontrarse en todas partes, incluso en los Estados Unidos: en las cárceles que son un escándalo internacional, en los comedores populares, en los deteriorados barrios bajos. Pobre y triste especie.Copyright The New York Times, 2012. Traducción de Elisa Carnelli

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