martes, 18 de mayo de 2010

"DIOS FUE JUZGADO EN NÜREMBERG"


Entrevista con el poeta y escritor de la extrema derecha en la Argentina.


Por Raúl Arcomano


Cuánta humillación a manos de la canalla usuraria. Despleguemos generosos nuestro odio múltiple y multicolor. Demos paso a nuestro odio blanco y negro. Fuego y fuego. Subamos nuestro odio todo rojo. Ese odio magistral para sacar mercaderes de los templos. Para que no vuelvan a entrar más en ningún lado. Hoy la oración será el blandir de las barreras, será multiplicar las ruinas. Ellos nos han chupado la sangre y esquilmado. Es justo que paguen con la sangre. Acordonar el barrio. Nadie se va sin previo aviso, sin posterior permiso. Se autoriza el saqueo, las requisas, lo que sea. El lugar ya lo conocen: el Barrio de la Usura.”

Estos versos forman parte del poema Rompan todo. Este, y otros textos del mismo autor, inundan sitios y blogs de innegable simpatía por cabezas rapadas y cruces gamadas. De Argentina y del resto de España y Latinoamérica. Por ejemplo, una web de jóvenes peruanos nacionalsocialistas calificó a su autor como el “más grande poeta nacionalista de la América hispana del siglo XX”. El autor es argentino. Su nombre: Gabriel Ruiz de los Llanos (65), poeta del semanario El Caudillo, escritor citado por nazis confesos y por derechistas seguidores de Pando y, además, un musulmán divulgador del Corán. Una mixtura rara.

Tiene una profesión terrenal: es profesor de yoga. Pero su vida, dice, es la escritura. Tiene 33 libros publicados. El primero es de 1968. En 1974 editó Si te dicen que he muerto, desconfía. Allí se pueden leer los poemas La desgracia de la democracia, El orden bajará de un carro policial y Adolf Hitler. Un año después escribió Venceremos, que contiene el “recordado poema al querido José Ignacio Rucci”. En 1984 escribió el libro El antisemita. Y ya en 2000, Avanza el enemigo, sobre “la guerra contra la subversión”.

Sus libros aparecen a la venta en librerías on line. Y quizás pueblan estanterías de algunos colegios. Como la escuela 4, del distrito 17, que lleva el nombre de su tatarabuelo, Rafael Ruiz de los Llanos. Un abogado que fue presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y condecorado por su participación en la guerra del Paraguay. Hace tres años su descendiente participó del ochenta aniversario del establecimiento y entregó a su directora tres ejemplares de El Corán Criollo, Santos Vega y El primer argentino.

A la redacción de Miradas al Sur llegó hace unos meses su último texto. El nombre llamó la atención del cronista: Kafka. ¿Es el antisemitismo un humanismo? El panfleto de 80 páginas empieza con una supuesta frase de Sarmiento: “El pueblo judío, esparcido por toda la tierra, ejerce la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere por una patria ideal que baña escasamente el Jordán”. Dentro, el panorama no es mejor. Dice Ruiz de los Llanos: “La sal de la herida, lo que vuelve difícil de secar es que en el fondo de sus corazones, los judíos siempre han sabido que lo que se ha dicho de ellos es verdad”. El libro hace hincapié en La metamorfosis, del escritor checo. Ese cuento es, para Ruiz de los Llanos, un testimonio “de lo que significa un judío para un judío”. “Más que vergüenza –escribió– Kafka sentía una agobiante lástima de ser quién era”. Este señor atendió una llamada de este diario y aceptó hablar de estos temas.

–Usted plantea en ese libro que el antisemitismo es un humanismo. ¿Cómo llegó a esa hipótesis?
–Me llama la atención que a usted no le haya despertado curiosidad la obra de Kafka.

Leí La Metamorfosis, pero no llegué a la conclusión que llegó usted.
–A 80 años de la aparición de ese libro, es curioso –más allá de que la cultura de Occidente está en manos de Israel– que no llame la atención el libro mismo. El antisemitismo puede ser definido desde más de una perspectiva. A mis ojos, el antisemitismo es lo que se opone al interés judío. Cuando Moisés sube el Monte Sinaí y baja las tablas de la ley, y cuando regresa al pie del mismo, encuentra que aquellos que debieron haber velado ese encuentro con el Señor, se habían entregado a la adoración del becerro de oro. Él dispone, como dicen las sagradas escrituras, colocar las espadas sobre los muslos y pasar cuchillo a tres mil judíos. Piense usted si eso no es un acto antisemita, desde la perspectiva que lo vemos hoy, en que cualquier mirada, gesto o intención en contra de los intereses judíos es tomado por antisemitismo. ¿No es así?

–No.
–Tome un pensamiento de Occidente, de Cátulo, Costantino, Crisóstomo o Agustín. O más cerca, a Shakespeare, Wagner, Nietzsche, Schopenhauer. Todos aquellos pensadores que pueda imaginar han tenido un pensamiento que les hubiera valido hoy un juicio o una causa judicial activada por el Instituto Nacional contra la Discriminación. No sé si usted sabía eso.

–Es que muchos de esos pensadores que menciona eran abiertamente antisemitas.
–Hay cientos de pensadores. El pensamiento occidental, en veinte siglos, se ha expresado unánimemente respecto de los judíos. Mi libro es de un escritor de extrema derecha. No son ideas originales mías ni del nacionalsocialismo. Esto tiene más de veinte siglos de historia. Le diré que en los años ’80 dicté más de 30 conferencias en instituciones judías. ¿Sabía eso?

–No. ¿En carácter de qué dio esas conferencias?
–Como una persona que en el año 1979 trató de saber si aquello que el mundo decía de los judíos era tal. En el libro de Kafka hay una nota final que dice: “No hay nadie en el mundo que conozca el mundo de los judíos como Ruiz de los Llanos”. Esto tiene que ver con una actitud que me llevó al corazón mismo del judiaje. Nadie me contó nada.

–¿Se considera antisemita?
–Si estar enfrentado a los intereses judíos es eso, seguramente.

–¿Cuáles son los intereses judíos?
–Son de dominio público e histórico: la dominación de las naciones. Es cuestión de que se dé una vuelta por la historia. No hace falta conocer mucho. Del mismo modo que el nacionalsocialismo no creó el antisemitismo. ¿Usted sabe que los judíos en la Edad Media llevaban distintivos? Santo Tomás se pronuncia en una noble que lo consulta si debían o no llevarse: eso está en la Suma contra los gentiles. Uno es una persona más que se expresa, pero que no inaugura este tipo de discursos.

–¿No tuvo denuncias por el contenido de sus libros?
–No. Los libros han llegado a lugares donde han sido leídos por personas pertenecientes a la comunidad. El libro no tiene ninguna mentira.

–Es ofensivo y discriminatorio.
–Yo no niego que a usted le pueda parecer eso. Eso no significa que lo que usted diga sea cierto. Lo que hablo respecto de esos personajes es verdad. No es una cuestión mía.

–Usted dice que Kafka escribió La metamorfosis para que el mundo supiera cómo se siente el pueblo judío en su fuero interno: como cucarachas.
–¿No leyó la biografía de Max Brod sobre Kafka? Dice que Kafka, taxativamente, nunca escribió más que sobre los judíos, sin nombrarlos. No lo digo yo. La metamorfosis no la escribí yo. No hay muchos libros en la literatura de Occidente que se expresen de esta manera. Si un nazi, un nacionalsocialista, hubiese escrito La metamorfosis hubieran sobrado las interpretaciones. Roland Barthes decía que los lectores interpretan de manera distinta los textos, y que todos los textos son interpretables.

–Por eso mismo: la suya es sólo una interpretación de La metamorfosis.
–Sí, lo tengo por escrito. No se lo estoy diciendo al oído. Nunca he usado seudónimo ni he tenido testaferros. Mis 33 libros publicados están registrados.

–¿Cómo se ubica políticamente?
–Filosóficamente, soy un tradicionalista. Políticamente, de extrema derecha.

–Es raro que alguien admita ser de extrema derecha. ¿No tiene problema?
–Como voy a tener problema en admitirlo, si Dios es nazi.

–¿Dios es nazi?
–Sí. Es muy sencillo: todo lo que se predica de Dios teológicamente, se predica, para la extrema derecha y para los nazis en particular, políticamente. Es decir: los principios de absoluto, de jerarquía, de tradición, de patria, de raza, de discriminación, todo se predica. Mucho antes por Dios y después, con el tiempo, ha sido predicado por los nazis.

–¿Se considera nazi?
–Eso no interesa. La cuestión es que quede que Dios lo es. El orden natural, la vida, es de extrema derecha. No hay nada en Dios que tenga que ver con la democracia, políticamente hablando. No hay nada en Dios que sea deliberativo, ni consensual, ni por favor. Todo lo que proviene de las divinidades, y del dios monoteísta en el que creemos, es absolutamente totalitario. Dios es totalitario, no los nazis. Seguro que esto no lo ha escuchado nunca. No lo puede haber escuchado porque no ha sido expresado con esta claridad. Aunque está en el ambiente.

–¿Cuál es su opinión sobre el régimen nazi?
–Yo creo que Dios fue juzgado en Nüremberg. Como los hombres han sido incapaces de juzgar a Dios, y con Él no se atreven, entonces en un momento juzgaron a los nazis. Es un momento de la historia. Este es el año 120 del nacimiento de Adolfo Hitler. Nació el 20 de abril de 1889. Ese año Dios, como en otras oportunidades, estaba harto de que los hombres sólo le pidan. Decidió cortar por lo sano. Y decidió acercar un mensajero que, de alguna manera, pudiera interpretarlo. Ese año Dios ilumina la mente, el entendimiento, de un extraordinario filósofo que fue Federico Nietzsche. El 3 de enero de 1889, en Turín, de golpe y en plena calle, Nietzsche encuentra sus propias sombras, en las que viviría once años más. Ese año el Señor toma la luz de Nietzsche y la lleva cien días más tarde hasta el pueblo de Braunau, en la frontera entre Baviera y Austria. Allí aguarda que nazca un niño para entregarle la luz. Ese niño fue Adolfo Hitler. Que no es otra cosa más que una forma que tuvo Dios de parar las hordas rojas, la marea roja del comunismo de ese entonces.

–Muchos de sus escritos son citados en decenas de sitios nazis. ¿Forma parte de algún grupo?
-No. No pertenezco a ninguna agrupación nacionalsocialista. Pero si perteneciera no se lo diría a usted.

–¿Qué opinión tiene de la última dictadura?
–Yo he estado al lado del Ejército argentino, contra la subversión marxista internacional. Del lado de las Fuerzas Armadas argentinas.

–¿Ideológicamente o participando?
–Ideológicamente. No he sido combatiente.

–¿No tiene temor de ser denunciado por infringir la ley antidiscriminación?
–Constantemente pueden denunciar a cualquier persona que esté en contra del pensamiento oficial.

–Más que pensamiento oficial, es un pensamiento nazi.
–¿Qué pueden decir de mí? ¿Qué soy nazi? Existe, más allá de la libertad de pensamiento, la libertad de opinión, consagrada en el artículo 14 de la Constitución.

–Son declaraciones, por lo menos, discriminatorias.
–El primero que ha discriminado es Dios, que ha creado las razas. El primer racista es Dios. Si hubiera querido que todos fuésemos iguales, nos hubiera creado a todos de la misma manera. Con la misma piel, el mismo modo de pensar y con el mismo espíritu. Sin embargo, creo a las razas y las ubicó en distintas partes del mundo. El hombre estúpido fue y las mezcló. Eso es otra cosa. ¿Dios merece un juicio del Inadi, entonces? ¿Por el diluvio universal habría que juzgar a Dios en un tribunal de guerra?.

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