sábado, 29 de mayo de 2010

ENSEÑANDO A VIOLAR LA CONSTITUCIÓN




“Dame el amor único de mi escuela: que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes. Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de mal entendida justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren, no me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé”.
(“Oración de la maestra” de Gabriela Mistral)


Entre los formadores de futuros abogados de la universidad pública hay un docente que asegura que a los militares se les paga "para matar", un profesor que critica a los "boliguayos" y una jefa de cátedra de derechos humanos que reivindica el terrorismo de estado. Pasen y vean.


Hay cientos de miles de películas que tratan sobre maestros: La sociedad de los poetas muertos, Mr. Holland’s Opus, Al maestro con cariño, esa en la que Michelle Pfeifer da clases en el Bronx, etcétera. La nota en común en todos esos films es que los docentes son tipos copados y “progres”. Sin embargo, en el universo de la educación también hay historias insólitas, donde quienes tienen la responsabilidad de educar son demonios. En esta nota te vamos a contar historias espeluznantes de catedráticos endemoniados y libros infernales. Y son todas reales. Es nuestra obligación advertirte de que si sos fácilmente impresionable dejes de leer y te vayas a ver la tele.


Serás lo que debas ser…y si no serás abogado
¿Te pusiste a pensar alguna vez que uno de los tres poderes -el Judicial- es exclusivo de los abogados? Y el Ejecutivo, no por casualidad, está básicamente conformado por ellos. La tradición marca que casi todos los políticos de primera línea salieron de la facultad de derecho. Como la representatividad se construye de diversas maneras, en el Legislativo no todos lo son, pero muchos sí, y sin dudas cada uno tiene unos cuantos asesores abogados. Se podría decir, en pocas palabras, “¡el poder es de los bogas!”. Cabe entonces preguntarse sobre sus maestros… ¿Quiénes forman las mentes de nuestros futuros dirigentes? Charly cantaba que inexorablemente “los dinosaurios van a desaparecer”. Después de echar un vistazo en algunas facultades de la UBA no estamos tan seguros. Los dinosaurios “enseñan” un mundo que –por suerte- no existe más.


Veamos los “casos”
“Llegué el lunes 9 de marzo a mi primera clase de Garantías Constitucionales en el Proceso Penal y el profesor empezó a hacer una crítica a la política de Derechos Humanos que sigue el Gobierno Nacional cuando se impulsó la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, machacando, a su vez, sobre las virtudes del sistema de garantías vigente en Estados Unidos. Levanté la mano para hacer una simple pregunta: ¿Acaso en la cárcel de Guantánamo, rige algún tipo de garantía?. Pero el doctor Solari siguió afirmando que los militares estaban para defender a la Nación de las invasiones. Frente a esta nueva aseveración volví a preguntar: ¿EE.UU fue invadido?’ –porque aparentemente yo no me había enterado- ¿Fue invadido nuestro país durante la década del 70, cuando sufrimos el golpe militar?. Su respuesta consistió en una pregunta general para todo el curso que avecinaba su verdadera faceta: “¿Para qué les pagamos a los militares?, ¿Para qué les pagamos?”, repetía. Se intuía que la respuesta que buscaba no era la que los alumnos imaginábamos: “para defender la democracia y sus instituciones constitucionales”. La respuesta del Dr. Solari no se hizo esperar más. “Para matar”. Ante semejante afirmación no pude evitar preguntar lo siguiente: “¿Está usted de acuerdo entonces con que se hayan matado 30.000 personas durante la última dictadura militar?” Vaciló como hasta entonces no lo había hecho y dijo que no tenía por qué responder”.



Martín, el pibe que cuenta este cuento de la cripta, inició un juicio académico en la Facultad de Derecho contra el profesor Alfredo Solari, quien a la vez es abogado defensor de represores y de varios ex integrantes de los grupos de tareas de la ESMA –entre otros, de los responsables de la muerte de Rodolfo Walsh- y escribe en el pasquín filonazi y antisemita Cabildo cosas como la siguiente: “En el año 2003 la Argentina sufre un segundo ataque de nuevo cuño del socialismo revolucionario marxista leninista, que en América Latina, y especialmente en nuestro país, no abandona su objetivo estratégico de imponer ese sistema en las repúblicas americanas al sur del Río Bravo”.



El pasado 16 de junio, el decano de Derecho, Atilio Alterini, firmó la resolución que elevó la causa de Solari al Consejo Superior de la UBA, luego de una votación en la que no sorprendió la abstención del afamado constitucionalista Daniel Sabsay. Veremos qué pasa.



La historia de la maestra de primaria que flipó en la Universidad Nacional de La Pampa, arrancando fotos de desaparecidos en una muestra organizada por el rectorado que conmemoraba el último golpe de estado es ya conocida. María Antonieta Guiñazú Mariani tuvo que pagar el “escandalete” con un escrache público y un juicio académico. Ahora bien, hay libros que merecerían –deberíamos inventar cómo- un escrache, o cuanto menos, ser ignorados y no consultados permanentemente en la Facultad de Derecho. Verbigracia, el Tratado de Derecho Civil de Jorge J. Llambías. Pasen y lean. “990 bis. PERSONAS DESAPARECIDAS: Una secuela lamentable que ha dejado la guerra subversiva ha sido la desaparición de un cierto número de personas, algunas de las cuales han pasado a la clandestinidad mientras otros verosímilmente han perdido la vida, ya por la represión ejercida contra ellos o por la acción de sus propios compañeros interesados en silenciar la información sobre los hechos y datos que pudieran trascender”. Alpargatas sí, libros como este, no.



Otro de los textos extravagantes de esta misma Facultad es el que se usa de apoyo para la materia Análisis Económico y Financiero en la Cátedra de Martín Krause, actual miembro del Consejo Consultivo del Departamento de Ciencias Sociales. Es una cátedra liberal y un poquito exagerada en algunas definiciones (que dicho sea de paso, no entendemos qué tienen que ver con el análisis económico): “La vida humana comienza desde la fertilización, y por lo tanto, el llamado “aborto” constituye un homicidio. En adelante haremos referencia al mal llamado aborto como homicidio en el seno materno, pues lo consideramos más pertinente”. El libro se llama Fundamentos de Análisis Económico de Alberto Benegas Lynch (H), y dice así en cuanto a la organización colectiva: “La masificación es el anti-individuo, es donde afloran resabios atávicos y donde se pone de manifiesto la capacidad zoológica; por otra parte las multitudes no sabrán nunca realizar actos que exijan una inteligencia elevada. En la muchedumbre lo que se acumula no es el talento, sino la estupidez”. ¡Extraordinario, doctor! ¡Fuente de doctrina!


Humor blanco
Fachos, xenófobos, racistas, los hay por doquier. Lo incomprensible es que no se aguanten las expresiones de odio frente a una clase de 40 alumnos en la universidad pública, donde se supone que tienen la responsabilidad social, por lo menos, de no hacer ciertos chistes…“Cursaba yo derecho procesal y el profesor titular, Rodriguez Saiach, explicaba el proceder ante un caso de mala práxis. Decía: `Imagínese Usted que va al hospital enfermo de cáncer. El médico boliguayo que lo atiende lo diagnostica de un resfrío y le da una aspirina. ¿Qué debe usted hacer?’ Yo, a punto y con muchas ganas de recibirme de una vez, dudé por un segundo si remarcarle al profesor su comentario xenófobo. Callé algunos minutos, a la espera de que alguno de mis compañeros de curso lo hiciera por mí. Pero no abundan los valientes y tuve, al menos, que empezar por preguntar: `Disculpe profesor, ¿Qué quiso decir con boliguayo?’ Y respondió sonriente: `¡Una mezcla de boliviano y paraguayo!´ Ante las carcajadas de mis compañeros de curso, la indignación me hizo dejar de lado la cautela… y se pudrió todo”, cuenta Julieta, ya recibida.


Libertad académica
A finales de 2005 estuvo a punto de designarse José María Dagnino Pastore -ex ministro de Economía de los gobiernos de facto de los generales Onganía y Bignone, representante financiero en Europa y embajador del dictador Jorge Videla- para dictar un Seminario en la Maestría de Derecho y Economía. El consejero estudiantil por la minoría en ese entonces, Norberto Berner, explicó que “el Sr. Pastore no sólo tuvo participación en dos de los regímenes más nefastos de nuestra historia, sino que esa misma participación alcanzó altos niveles. Esos procesos, que han recibido las mayores críticas de todos los sectores de nuestra sociedad y del mundo entero marcaron un rumbo que no resulta compatible con el objetivo de educación cívica que debe orientar a nuestra universidad”.



En los días que siguieron se armó un lindo revuelo mediático al respecto. Como es costumbre, los defensores de la Dictadura pasan a convertirse en fervientes protectores de la “libertad académica”. A ello los estudiantes respondieron que no es lo mismo libertad académica que irresponsabilidad social y que “uno de los límites es el haber participado activamente durante el terrorismo de Estado y haber atentado contra la democracia”. Final Feliz. El consejo votó no darle la maestría.



Hay dos malas noticias. Una es que Dagnino -¡qué nombre!- Pastore es actualmente profesor de la Facultad de Ciencias Económicas. Y la otra es que los finales no siempre son tan felices.
En el 2005, Demián hizo una denuncia contra la profesora de Derechos Humanos María Marta Pastor, quien dijo, en una clase de Derechos Humanos (la negrita y la redundancia son del autor): “Yo en la época de la dictadura trabajaba con mi marido en Prefectura. Estoy de acuerdo con la represión. Ustedes no vivieron esa época. A los subversivos habría que haberlos fusilado con pelotones en Plaza de Mayo. No estoy de acuerdo en cómo se hicieron las cosas, si los hubieran fusilado los militares se habrían ganado la adhesión de todos. Lo que hizo Kirchner en la ESMA fue una humillación, es una falta de respeto a los generales bajar el cuadro de Videla. Los militares no deberían estar en cárceles”. La denuncia está cajoneada desde entonces y Demián fue apretado por el titular de Cátedra, el Dr. Albanesse, y por el Dr. Flax, del Departamento de Derecho Público, para que la retire. Es fácil imaginar además la cantidad de veces que tuvo que rendir Derechos Humanos…



“Me inscribí para cursar la materia Historia del Derecho Argentino, sin referencias, sólo por horarios y porque me gusta la historia. En una clase (la última a la que asistí) se dio un debate respecto de la izquierda argentina y la falta de confiabilidad en la política de hoy. Un alumno dijo que el gran problema de nuestro país es que tenemos una izquierda ignorante. La docente, María Rosa Pugliese, acotó que el problema es que “seguimos revolviendo el pasado”, que tenemos que olvidar para seguir adelante. Agregó que el Proceso Militar se había visto agredido y por eso se defendió legítimamente, que lo mejor de la dictadura fueron los servicios y que cuando alguien caía era porque algo había hecho”. Alejandra, luego de esta poco académica reivindicación procesista, tuvo que dejar la materia. “Todavía me dura la indignación” dice. “Jamás pensé oír algo así en mi Facultad y me da mucha vergüenza contar con estos docentes dentro de la educación pública.”



Luego de estas crónicas, algunos concluirán: “con razón son todos garcas los abogados”. Pero nuestra intención es mostrar un poco las cosas que pasan, para entender al derecho no como una ciencia aséptica, sino como un campo de opciones que implican siempre un compromiso. Es decir, el derecho puede ser una herramienta para aspirar a un fin mayor: la Justicia o puede ser una herramienta para defender genocidas.



En definitiva, el derecho es política. Y los bogas no son todos garcas. Pero que los hay los hay.

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