sábado, 29 de mayo de 2010

"SOY PERONISTA, RICOTERO Y CERVECERO"



Por Juan Cabandié y Martín Rodríguez


Fotos: Gianni Buonno


Aníbal Fernández es uno de los políticos más temidos por opositores y conductores de televisión y radio, y lo es por una extraña virtud en la política argentina: es capaz de decir exactamente lo que piensa. Sobre esa cornisa pisa a diario y la realidad multifacética ha hecho de este antiguo duhaldista “portador sano” (como se llamó a sí mismo en el 2002) alguien capaz de conjugar la agenda progresista, y de darle a eso una impronta bien peronista. Algo de Aníbal parece inventado en el universo capusottiano, porque sintetiza mundos que hasta hace no mucho se excluían. Rock y peronismo, lunfardo y defensa de los derechos de las minorías. Quizás en esas síntesis esté una de las inteligencias más precisas de la política argentina que encuentra exitosamente cómo pertenecer a una tradición y a una época con igual intensidad y fidelidad. Ahora Aníbal podría decir: “de duhaldista portador sano a kirchnerista paladar negro”, porque bien sabe que el hilo que continúa esas sagas es la esencia inefable del peronismo. Veamos.


- Empecemos hablando de una lista de medidas que se impulsaron en los últimos tiempos, como la despenalización del consumo de drogas o la unión civil entre gays, que no son necesariamente del gobierno pero de alguna manera sintonizan con su línea, en ese sentido, ¿cuál es la renovación que significó el kirchnerismo, siendo que hay una visión del peronismo como fuerza históricamente más conservadora?


- Es un error porque Perón de conservador nunca tuvo nada. Si vos me decís cuál es la procedencia de la cabeza de Perón, seguramente sea conservadora más que radical, pero como visión política estratégica siempre fue un tipo de una proyección fenomenal y nosotros aprendimos a armar frentes porque lo hacía Juan Perón. Y lo más importante que tienen Néstor y Cristina es que fueron capaces de transformar en realidad las cosas que decía Perón. No me digas más el discurso de Perón. ¡Hacé lo que decía Perón!


- Alguna vez Cristina dijo que del peronismo “se habla haciéndolo”.


- Claro, “como decía Juan Perón” (imposta la voz). Dejame de hinchar las pelotas con pelotudeces, ¿qué vas a hacer con el tema del hambre? ¿Los pibes van a morfar o no? Ahora, ¿la asignación universal por hijo sale o no sale? Sí salió, ¿sabés qué? Esto es peronismo ABC1. Todo lo que se hace tiene que ver con esa proyección, con ese criterio, entonces en ese mismo marco uno tiene que mirarse, pero no con un concepto progresista en el sentido de porque sos progresista sos un trasgresor. “¡Ah, el matrimonio homosexual! Yo soy trasgresor, tengo que estar de acuerdo.” No papi, tengo que estar de acuerdo porque este tipo y este tipo o esta señora y esta señora tienen una opción de género que ellos decidieron, es un derecho civil grande como un camión. Yo no soy progre, soy bien peronista, pero esto forma parte de mi defensa de los derechos civiles de todos, si a vos te cabe esta situación yo soy el primero que levanta la mano. Pero como no está debatido el tema no quiero llevarme puesto al gobierno, lo digo desde lo personal: estoy absolutamente de acuerdo con el matrimonio homosexual. Porque tienen derecho de opción, tienen derecho de elegir y de la misma manera estoy de acuerdo con la adopción, porque en la Argentina la adopción monoparental existe, un tipo como yo, suponete que yo fuera soltero, 53 años, jefe de Gabinete de Ministros, buen ingreso, un patrimonio aceptable, me presento y cuando me toque el momento me entregan un pibe y no tengo ningún problema. Y si yo vivo con un tipo, ¿cuál es el problema?


- Vos haces públicas tus posiciones en relación a la no judicialización del consumo de drogas.


- Sí, la no criminalización del adicto y del consumidor. Vos cazás un adicto, tiene dos porros encima, preso, listo. ¿Qué le resolviste? ¿O vos te creés que adentro el pibe no va a tomar una línea? La realidad termina siendo que se la lleva el papá, la novia, el primo, un amigote o se la venden adentro, entonces no resolviste nada. Hoy el Gobierno de Obama dice eso, la historia es muy clarita, nosotros antes del ‘73 teníamos una visión parecida de lo que significaba la forma de la reducción de daño. El problema empieza cuando Nixon presiona para penalizar el tema, y López Rega aplica esa misma política acá. Termina siendo que el consumidor es subversivo e insalvable, una cosa terrible, que se termina de profundizar en el ‘88 con la Convención Internacional que profundiza el tema de la represión y genera una política que mete a todo el mundo en la misma bolsa. Todos entramos más o menos en la misma política, algunos con mucha perversidad, como la DEA y todo lo que hacía Estados Unidos… ¿Qué lograron? No bajaron un solo metro cuadrado, un solo gramo de producción y generación. No bajaron un solo adicto, la represión demostró ser un fracaso. Lo que discutimos todos, Uruguay, Brasil, Chile, es qué vamos a hacer con la salud, más allá de que vayamos con toda dureza contra el narcotráfico.


- ¿Vos siempre tuviste esta postura?


- Toda mi vida. Hay cosas que sí las cambie, por ejemplo el tema de la adopción. No estaba convencido, lo discutí con la gente de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) cientos de veces hasta que un día me di cuenta que tenían razón.


- El tema de los anibalismos, ¿los pensás antes? El “¿Y Boston?”, los “patitos en fila”. ¿Cómo se cocinan?


El “¿Y Boston?…” es muy viejo. Hay un juego de palabras cuando vos decís “¿Y Boston?” “¿Y a Minnessotta?” “¿Y Johnny?”. Es juego de palabras de barrio. Pero esto tiene un concepto jauretchiano, porque Jauretche decía que tenés que hablar para que te entiendan los criollos, porque el secreto de lo que vos estás contando es que el interlocutor lo entienda. ¿Por qué tanto léxico? Mi vieja era portera, tenía hasta segundo grado y mi viejo era mecánico y tenía hasta primer grado, entonces, el código de la palabra de mi casa era muy chiquitito, ¿cómo lo amplié? Tenía un anotador donde escribía una palabra que me gustaba o no entendía, quince años hice eso, guardar información, releer… lo importante es tener la forma más simple para contar el ejemplo, porque le queda a la gente.


- ¿Cómo es tu relación con el rock? Todos sabemos que sos fanático de Los Redondos.


- A mí me encanta el rock, y el rock and roll es el rock and roll. Si te gustó no se te va más. Con Los Redondos no tenía mucho que ver. Estaba dedicado a la política. De los 12 años de mi hijo para abajo no tengo recuerdos, no me había dedicado al laburo de padre. Cuando decidí reparar eso, una de las cosas que vi que le interesaban era la música y así me acerqué. Mirá: mi vieja cuando viene del campo va con mi tía que era casera de una escuela, la 28. En el mismo terreno que está la escuela, en las espaldas del terreno, vivía el baterista de Vox Dei y ellos tocaban en las aulas de atrás. “Pelusa” era un tipo querido por la directora, había una relación. No era que se metían subrepticiamente. Ellos iban y tocaban ahí, y yo alguna vez he viajado de plomo ayudando, 14, 15 años tendría. Y desde esa época uno estaba con eso, era fanático de Sui Generis, de hecho hoy tengo una muy buena relación con Nito Mestre. Después aparecen otras cosas que son calidad, y el Indio es calidad.


- ¿Estuviste con el Indio?


- Sí, pero soy muy respetuoso. Ni lo cuento eso porque él ha hecho de su vida privada un culto y yo soy respetuoso de ese culto. A mí me gusta mucho todo lo que hace, toco varios temas de él en la guitarra, “Un ángel para tu soledad”, por ejemplo. A los 13 años empecé a tocar la guitarra y en algún momento creí dedicarme a eso, cuando tenía 17 años tocaba 5 horas por día y tocaba bien, ¡toco! Si me pusiera a calentar las manos… Cuando trajimos al Salón Blanco a Juanjo Domínguez, fui a verlo. Es muy amigo. Y cuando estaba tocando hizo cantar a dos o tres amigos que habían venido –uno era Dolina- y dice: “tengo un amigo acá que tiene la púa en la billetera”, y en diez segundos empecé, está grabado. Es el décimo tema del DVD, tocamos “Canto del arpa”, muy lindo, salió espectacular, después lo levantaron todos los noticieros.


- Alberto Fernández también toca la guitarra, ¿vos tocás mejor que él?


- ¡Tocaba la guitarra! Yo toco en serio, yo tengo mucho dedo, en algún momento creí vivir de la guitarra y cuando en la facultad perdí las tres materias en un cuatrimestre dije: “yo estoy en pedo, algo tengo que hacer, pensemos dos segundos”. Jugaba voleibol, tocaba la guitarra, había empezado a laburar y quería recibirme de contador. Guardé la guitarra y estuve como 3 años sin tocarla, de un día para el otro. Y fui a jugar un viernes y les dije “muchachos no vengo más”. Le di un beso a todo el mundo y me dediqué a estudiar.


- Yendo a lo político, ¿cómo la analizás la carrera del 2011?


- Nuestro grupo político tiene una forma de actuar muy particular y se cargó problemas severos de la sociedad argentina que nadie quiso sumar. Había que hablar fuerte de determinados temas como la Ley de Medios, de los monopolios, de la pobreza, de quienes no pagaban, de quienes no juegan con claridad en el marco de la economía. Una política heterodoxa que por momentos se convierte en ortodoxa cuando seguís teniendo superávit fiscal primario, gemelo y no se resigna. Cuando se acumulan reservas, cuando hay que pagar hasta el último centavo de deuda que no contrajo este gobierno. Todos estos elementos forman la masa crítica de la discusión que se viene. Y cuando haya que discutir, esa discusión ya no es una elección parlamentaria en donde uno puede jugar desde el punto de vista ideológico o romántico. Si te gusta, ahí viene una discusión de otra característica que es la de decir “¿quién va a administrar lo mío, los que nunca tocaron nada o los que solamente administraron la de ellos pero nunca estuvieron manejando lo público?”. En ese marco no tengo ninguna duda entonces que el presidente que viene, presidente o presidenta, es un hombre o una mujer de nuestro grupo político, y que por supuesto quienes encabezan ese grupo político son Néstor y Cristina.


- Aníbal, en la política estás caracterizado como un político de raza, un todo terreno, un tipo expeditivo que defiende todo. Quizás son atributos tuyos pero pasando los años, en el futuro, ¿cómo te gustaría que te recuerden?


- No lo pensé. Crisólogo Larralde decía: “la política sirve para muchísimas cosas, entre otras, para hacer amigos”. Por lo cual no tengo únicamente amigos en el peronismo ni mis amigos son peronistas, tengo amigos en todos lados y mis amigos saben que si tienen un problema me encuentran siempre, y los que no son amigos y hablan con tipos que son mis amigos y tienen un problema saben que levantan el teléfono y me encuentran siempre aunque no sean peronistas. Yo no estoy de acuerdo en recibir o atender solamente por los colores, hablo con todo el mundo y ayudo a todo el mundo, al que le pueda dar una mano le doy. Lo primero que me gustaría que se supiera es que he sido un buen tipo. Yo siempre fui un workaholic, y laburo como un enfermo, en ese marco siempre he tenido el convencimiento de que no te pueden vencer, es lo que dice Roberto Arlt en “Lanzallamas”: la prepotencia de trabajo. Siempre creí en eso, formate como sea, estudiá, leé, cosa que no dejo de hacer nunca, a lo demás le pongo quinientas horas de laburo, hoy entré 6 y media a la Casa de Gobierno y me voy a las 10, 11 de la noche, cuando se va la presidenta. ¿A servicio de qué? De un proyecto en el que creo.


- ¿A qué cosas le decís Ni a palos?


- Son muchas, me parece que vos cuando tenés definido lo que tenés como esquema político en la cabeza no lo podés negociar. Yo tengo muy claro lo que quiero de la política, yo ni a palos me iría de esa posición. Ni a palos, yo soy peronista, si después nuestra propuesta va con el Frente para la Victoria o mañana se llama Pato Donald, el nombre que le quieras poner vos, me tiene sin cuidado, yo sé que lo que estoy haciendo y donde voy a estar haciendo es esencia peronista. Ni a palos dejo el peronismo. Viste que en El Secreto de sus Ojos Francella dice que podés cambiar de partido político, pero que de pasión no se cambia, bueno para mí la política es la pasión, y no se cambia, con lo cual peronista, ricotero y cervecero no dejaré de ser nunca.

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