miércoles, 17 de julio de 2013

CON ACENTO ORIENTAL Y ALGO MAS

Uruguay. El presidente José Mujica potenció su figura a nivel internacional y se mostró como referente para gobernantes de derecha e izquierda de España. La charla de Pepe con el papa Francisco en el Vaticano: “Si me necesita, me llama”.
 
Por  Ernesto Tulbovitz
      
A pesar de que su esposa y hasta él mismo dicen que la agenda “se la armó el enemigo”, la conclusión y los resultados del viaje que lo llevó, semanas atrás por China, El Vaticano y España, fueron para el gobierno uruguayo más que satisfactorios, confirmaron a Miradas al Sur fuentes de la Torre Ejecutiva y del Palacio Santos, sedes de la Presidencia y de la Cancillería, respectivamente.
Si bien canceló su visita a Italia, en virtud del gran desgaste físico que le generó el periplo euroasiático, Mujica cerró una gira en la que logró despertar el interés de inversores chinos en obras de infraestructura en Uruguay que fue a buscar, pero también otro resultado que no pretendía: una ponderación de su figura en el exterior al punto de que le solicitaron que hiciera gestiones ante el Papa en favor de una solución al conflicto en el País Vasco y que se lo sumara a una iniciativa junto a ex mandatarios, intelectuales y otras personalidades, para postular al jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, al Premio Nobel de la Paz, por las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Su viaje, que comenzó el 24 de mayo rumbo a China, concluyó en Montevideo el pasado jueves 6.
En España recibió el premio “Libertad Cortes de Cádiz”, escuchó expresiones de apoyo y sintonía de empresarios y autoridades, y gestos de simpatía de los habitantes de varias poblaciones que visitó.
Mujica y el presidente del País Vasco, Iñigo Urkullu, mantuvieron el viernes 31 una audiencia privada. Urkullu, un líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV), le solicitó al jefe de Estado uruguayo que le pida al papa Francisco que “ayude a solucionar el conflicto vasco”, según informaron al semanario uruguayo Búsqueda fuentes del gobierno. Le transmitió la idea de que quiere “hacer un pacto en serio, de desarme”, con ETA, que cesó las operaciones militares, pero con “garantías”, y al mismo tiempo “crear condiciones para que los presos paulatinamente sean liberados”.

En la delegación uruguaya y a nivel diplomático se valoró ese planteo como “un reconocimiento” a Mujica. “Están en un proceso de construcción de paz, pero con dificultades”, comentó una de las fuentes oficiales.
El mandatario uruguayo cumplió con la gestión que le encomendó Urkullu cuando se entrevistó el sábado 1º con el pontífice en Ciudad del Vaticano. En Guernica y Mondragón, Miradas al Sur pudo observar banderas en ventanas de viviendas reclamando la libertad de los presos políticos vascos.
Fransisco le dijo a Mujica que conocía “perfectamente ese proceso”. En ese encuentro en la Santa Sede que duró 45 minutos, Mujica direccionó la conversación hacia la situación de América latina y en particular, el caso de Colombia.
El Papa le agradeció que el gobierno uruguayo “no ha llevado a la polarización” de la sociedad, le dijo que la Iglesia debe preocuparse mucho más por los pobres y que es preciso dar una “gran batalla por la educación”. “Los ricos tienen cómo arreglarse. La Iglesia tiene que jugar mucho más en este campo. Hay mucho por hacer”, transmitió Francisco, y en ese sentido comentó que la institución religiosa se debe “transformar mucho”.
El argentino Jorge Bergoglio le contó a Mujica sobre los mensajes que dio a los obispos para que lleven una vida austera como forma de “acercarse a la gente”. También le dijo que, como ejemplo, llegó a la Santa Sede con tres calzoncillos y dos pares de zapatos que no mandó a arreglar, y que vive en una habitación sencilla.

 La fe fue obvia referente de la cita entre ambos jerarcas que, según fuentes diplomáticas se mostraron “como si fueran dos viejos conocidos”. Mujica le dijo a Francisco su sentir respecto de la vida más allá de lo terrenal. “Yo no sé si ando buscando a Dios a esta altura de la vida en la que estoy”, le dijo Mujica en otro momento de la entrevista.
“Si usted busca a Dios en algún momento lo va a encontrar. Siga su camino (...) haciendo lo mejor que pueda, lo que le toca hacer y en algún momento lo va a encontrar”, comentó Francisco.
El Papa le habló del Liceo Jubilar que funciona en el barrio Casavalle de Montevideo, en una zona muy deprimida, y le dijo que lo quiere conocer.
Mujica le planteó su preocupación por el conflicto armado en Colombia y le dijo que el trabajo de la Iglesia en un país muy católico como ese, puede ayudar. “Yo soy ateo, pero le tengo respeto al mundo religioso”, alegó.
“Yo no tengo nada con Santos, pero no le veo a este largo conflicto otra cosa que una salida por la vía de la negociación política. Mi deber es ayudar en todo lo posible”, le aclaró Mujica durante la reunión con el Pontífice.
Le dijo: “Si ve que le puedo servir para algo me llama. Estoy a la orden para lo que sea”.
El tema de Colombia reapareció en otro momento de la gira. El martes 4, tras una cena que ofreció en su casa en Madrid, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, le informó a Mujica de un movimiento de ex presidentes e intelectuales a favor de la postulación del mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, al Premio Nobel de la Paz.

 Pragmático, el jefe de Estado uruguayo resaltó la iniciativa y le dio instrucciones al canciller, Luis Almagro, para que se incluya su nombre entre los peticionantes. Dos ex presidentes socialdemócratas: el ex presidente chileno Ricardo Lagos y el español Felipe González están en esa nómina. El gobierno de Santos y la guerrilla colombiana mantienen desde octubre un diálogo para intentar terminar con un conflicto que lleva medio siglo, pero las negociaciones se presentan como una carrera contra el tiempo ante el escenario electoral que se avecina en Colombia. Las FARC incuso consideraron que la reelección de Santos garantizaba la consolidación del proceso de negociación iniciado en Oslo (Noruega) y que hoy continúa en La Habana (Cuba). El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe –del que Santos fue ministro– mantiene un duro enfrentamiento con su viejo compañero de gobierno.
En España, Mujica fue el principal disertante en un foro organizado por el Banco Santander, y hasta hubo espacio para el reencuentro del viejo guerrillero con sus propias raíces, en la Alcaldía de Muxica (Mujica en vasco). Agregó además en cada sitio –Cádiz, Madrid, Bilbao y Santiago de Compostela– encuentros con la colonia uruguaya en eventos donde, salvo en Madrid, decenas de personas terminaron con lágrimas en los ojos. Y en más de una ocasión los llantos provinieron de sus más cercanos colaboradores habituados, ciertamente, a su flama verbal.
Mujica, “un hombre sabio” según un vocero del Estado Vaticano, centró sus alocuciones en la historia del país como ámbito de inmigración, las razones de los uruguayos para irse en los últimos 40 años y una y otra vez dijo que “si uno ve una televisión sin volumen no notaría diferencias” entre las personas que están en Montevideo y en las ciudades europeas que visitó. Habló de la vida, de la muerte y anunció proyectos de futuros viajes cuando abandone su “changa de presidente”.
El presidente uruguayo y la mitad de su gabinete aterrizaron en Madrid para empezar la gira el 29 de mayo, en momentos de plena crisis europea. España tiene un 25% de desocupación, cifra que sube al 40% en materia juvenil. Además, en ese país existe un fuerte malestar ciudadano con la política y los políticos y una continua difusión de casos de corrupción a nivel nacional y regional.
Por tanto, Mujica prefirió hablar de “sobriedad” y no de “austeridad”, una palabra que consideró “prostituida en Europa”. La visita de Mujica fue evaluada por el gobierno español como “muy satisfactoria” y el jefe de Estado uruguayo fue definido como un “presidente moderado” de América latina.

 Tanto en Cádiz, donde recibió el premio “Libertad Cortes de Cádiz”, como en el País Vasco, Mujica conmovió a algunos sus escuchas hasta las lágrimas. “Me hiciste llorar dos veces Pepe”, le dijo al oído una uruguaya con más de tres décadas en Cádiz.
En Bilbao, la noche del viernes 31, el primer mandatario apeló a lo emocional. “Cuando la crisis pase, si pueden, guarden algo, no se gasten todo” porque “cuando uno se pone viejo quiere terminar muriendo cerca del lugar donde uno nació”, le dijo a la colonia de uruguayos.
Luego de visitar al papa Francisco el sábado 1º, Mujica volvió al País Vasco, un lugar al que ansiaba conocer desde hacía años. Pernoctó en una posada en la Alcaldía del pequeño pueblo de Muxica, conoció ese lugar situado en un valle rodeado de montañas y visitó el árbol que quedó tras el bombardeo nazi a la localidad de Guernica. El domingo 2, el alcalde del pueblo, un joven criador de vacunos, lo recibió en su puesto de trabajo. Jamás un presidente de la República había visitado ese pueblo, a tal punto que con la rúbrica de Mujica se inauguró el “libro de honor”.
Muxica está en la provincia de Vizcaya y hay otras dos provincias en el País Vasco: Guipúzcoa y Álava. Mujica visitó luego la ciudad de Mondragón, en la provincia de Guipúzcoa. El que sería el intendente de esa provincia, que allí se llama diputado general, es Martín Garitano y pertenece a la coalición Bildú, al igual que los alcaldes de Mondragón y Muxica. Bildú, sucesora con nuevos dirigentes del ilegalizado Herri Batasuna (HB), es la segunda fuerza política del País Vasco. Obtuvo el 21% de los votos en la última elección. Triunfador fue el gobernante Partido Nacionalista Vasco con el 27% y los partidos nacionales, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) –que coaligados encabezaron el anterior gobierno– no tienen mayor peso.
En el País Vasco la delegación uruguaya no percibió manifestaciones concretas de la crisis, pero eso fue lo contrario a lo que ocurrió en Galicia. Es que durante la visita de Mujica tanto a Santiago de Compostela como a La Coruña, grupos de no más de 25 personas de damnificados por hipotecas o estafados por la compra de acciones de una entidad financiera, hicieron escuchar su repudio al presidente de gobierno de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, así como a los alcaldes de las dos ciudades.

 Núñez Feijoo, uno de los “barones” del PP y hombre de referencia de Rajoy, habló el lunes 3 en la inauguración de la plaza Uruguay en Santiago de Compostela. Allí tuvo que soportar de esas personas gritos como: “fuera, fuera, fuera” “narcos”, “corruptos”, “Partido Popular, partido expoliador”.
Por el contrario, cuando habló allí Mujica se escucharon uruguayos gritándole: “Pepe, sos el uno”, “Grande presidente” e incluso apoyando la posibilidad de que recibiera “el Nobel de la Paz”.
En el almuerzo ese día ante los empresarios gallegos, Mujica insistió en la necesidad de integrarse en grandes bloques y dijo que es inevitable el comercio con un “elefante” como China, que “nadie lo puede detener”.
El presidente planteó a los empresarios gallegos la necesidad de que las industrias “medianas” sean “audaces” y “salgan fuera” para buscar “sociedades” con firmas de otros países como forma “inteligente” de crecimiento en un mundo en el que la globalización “no tiene marcha atrás”.
“Invito a los gallegos a agrandar el horizonte, ¿por qué les vamos a dejar la cancha libre a los gringos y a los chinos? ¿Por qué sólo pueden ser grandes ellos?”, preguntó. No tuvo respuesta. “¿Tu presidente siempre es tan directo?”, le preguntó luego un empresario gallego a un miembro de la delegación oficial. No hubo respuesta para una pregunta retórica. Era obvia.
 
Fuente: Miradas al Sur.

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