martes, 9 de julio de 2013

UNA TRAZA PARA FRENA EL EMPASTILLADO

Algunos químicos que se mezclan con alcohol serán incluidos en el sistema de trazabilidad. Por recomendación de la Sedronar, las benzodiazepinas, algunos opiáceos y antipsicóticos entrarán en el sistema de trazabilidad que vigila la comercialización. Lo hacen para evitar la violencia que desata la mezcla con alcohol.
 

 Por Emilio Ruchansky
 
Las benzodiazepinas, nombre científico que agrupa a una serie de populares calmantes, entrarán en el sistema de trazabilidad de medicamentos por el uso problemático de estas sustancias combinadas con alcohol, en poblaciones vulnerables. La inclusión fue recomendada por la Sedronar, la secretaría especializada en políticas de prevención de adicciones y combate de narcotráfico, al Ministerio de Salud de la Nación. De esta forma se controlarán, desde su importación o producción hasta la venta en farmacias, medicamentos como clonazepam o diazepam y también ciertos opiáceos, entre otras sustancias. “En la recorrida por los barrios, y en los estudios en guardias hospitalarias y cárceles, vimos el daño que causan las mezclas de estos medicamentos con alcohol y la violencia que desencadenan en situaciones delictivas. Es necesario frenar la venta ilegal”, dijo Ignacio O’Donnell, subsecretario de Planificación, Prevención y Asistencia de la Sedronar.
Tal como recuerda la resolución 247 del 15 de enero pasado, el Sistema Nacional de Trazabilidad de Medicamentos lanzado por el Poder Ejecutivo en mayo de 2011 “consiste en la identificación individual y unívoca de cada una de las especialidades medicinales a ser comercializadas y el registro por parte de todos los eslabones de la cadena de suministro, conociendo todos los movimientos logísticos asociados a cada una de las unidades”. En una primera etapa, el sistema se ocupó del control de 200 medicamentos oncológicos, para enfermos hemofílicos y de VIH.
“Cuando la Presidenta lanzó estos controles se había descubierto el robo, falsificación y adulteración de remedios muy caros en las obras sociales. Fue una derivación del triple crimen de General Rodríguez. Ahora, la idea es ir por medicamentos más baratos, pero que provocan un gran daño a la salud cuando entran al circuito ilegal”, explicó a este diario Mario Donzelli, asesor de la Sedronar. La resolución, firmada por el Ministerio de Salud, será implementada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) a partir del 15 de junio.
La lista completa de los IFA (Ingredientes Farmacéuticos Activos) que pasarán a ser controlados por el Sistema de Trazabilidad tiene como protagonistas a las benzodiazepinas o tranquilizantes menores: alprazolam, bromazepam, clonazepam, diazepam, flunitrazepam, lorazepam. En la lista hay dos opiáceos, el tramadol y la dihidrocodeinona, que sirven para calmar el dolor; un antipsicótico sedativo con propiedades antiestamínicas, útil para distintas alergias, la prometazina, y un antiparkinsoniano, el trihexidenidilo. También figura el butamirato, sustancia con la que se tratan resfríos, la tos no productiva (sin presencia de mucosa) y alergias.
Según explicó O’Donnell, luego de las dolencias producidas por el tabaco y el alcohol, el abuso de psicofármacos es el factor de riesgo más mencionado en las guardias de los hospitales nacionales, según los datos preliminares de un estudio realizado en todas las provincias. El uso extendido de estas sustancias legales, obtenidas en el mercado negro, ya figuraba en la encuesta sobre consumo de sustancias legales e ilegales (Enprecosp), realizada en 2008 por el Indec, en 51 mil hogares.
“Vemos medicamentos para la tos, por ejemplo, que ya tienen un uso problemático, o el Rivotril (clonazepam) mezclado con alcohol. En las consultas médicas, el abuso de estas mezclas deriva en problemas asociados como los accidentes y la violencia familiar”, dijo el subsecretario de Planificación, Prevención y Asistencia de la Sedronar. O’Donnell y Donzelli aseguraron que es difícil investigar con precisión los efectos nocivos de la combinación de sustancias porque los propios prospectos médicos no contemplan estas situaciones de abuso.
Geraldine Peronace, toxicóloga especializada en pacientes con sobredosis, explicó que, en el caso de las benzodiazepinas mezcladas con alcohol, los efectos pueden ser tanto desinhibitorios como depresivos a nivel psíquico y físico (orgánico), y cuando hay un cuadro de intoxicación, los pacientes reciben un lavaje de estómago o simplemente duermen prolongadamente, debiendo estar monitoreados en la guardia. “Los tranquilizantes actuales tienen un mayor margen de seguridad. La mezcla con alcohol para uso recreativo se da en las clase media y baja, siendo consumidos de todas formas en el hogar por gran parte de la población general; de hecho hay bastante decomiso de estos medicamentos fuera de los boliches. El exceso de alcohol puede ocasionar paros respiratorios, y los sedantes empeoran la situación porque evitan que la persona reaccione ante el cuadro que está sufriendo. Mueren dormidos.”
La situación empeora con los opiáceos, más peligrosos por tratarse de calmantes de mayor rango y de una acción psicotrópica profunda. La lista de IFA que pasará a ser controlada no incluye aún los antidepresivos, que comienzan a ser utilizados con alcohol “sobre todo en la clase media alta y alta”, agregó la toxicóloga. “Esta mezcla gatilla para dos lados. O genera excitación, irritabilidad y euforia, dando paso a problemas cardíacos, cerebrales y renales; o genera una profunda depresión orgánica, afectando reflejos y la respiración. A veces, un estado viene después del otro.”
La euforia tiene solapada la angustia, la excitación es la contracara de la melancolía, aseguró la especialista, quien advirtió que muchos olvidan que el alcohol fue uno de los primeros anestésicos de la humanidad y en varios aspectos el uso concomitante con sedantes, opiáceos y antidepresivos agravan de manera considerable el cuadro: “Primero te estimula y desinhibe, y después te bajonea, anulando las funciones del pensamiento, así como los reflejos, el movimiento”. El resto de los IFA en cuestión –los antiparkinsonianos, antitusivos y antipsicóticos– causan efectos similares sobre el organismo, particularmente sobre el sistema nervioso central.
“Hoy estas sustancias están en la lista 3 y 4, de medicamentos controlados. En el caso de los opiáceos, se expenden bajo receta común duplicada, una para la farmacia y otra para la Anmat. En la lista 1 están las drogas prohibidas, como la cocaína; en la 2 la morfina o la codeína, que se dan bajo receta triplicada”, señaló el psiquiatra Juan Pablo Bellotti, especializado en neuropsicofarmacología. La mezcla con alcohol, agregó, seda y desinhibe zonas del lóbulo frontal, donde se localiza el freno moral. “El uso puede provocar tres cosas, dependiendo del peso y otras particularidades del usuario: te dormís, te desinhibís o te morís”, afirmó Bellotti.
La fiscalización de estas sustancias permitirá determinar dónde están físicamente los medicamentos y comparar y cruzar datos, a partir del sistema de etiqueta inviolable, que debe utilizarse para la trazabilidad. “Si una farmacia venía comprando 10 mil cajas de clonazepam y de pronto compra 60 mil, va a ser investigada por el Anmat. De esta forma vamos a lograr una reducción de la disponibilidad ilícita de estas sustancias”, planteó Donzelli, de la Sedronar. Los laboratorios deberán denunciar cualquier tipo de compra sospechosa como parte de la responsabilidad empresaria que les atañe. “Las reglas las pone el Estado, no las empresas”, resaltó este asesor.
 
Fuente: Página/12

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