lunes, 21 de junio de 2010

SQUADRISTAS: LA NUEVA CARA DEL FASCISMO

Raúl Arcomano
Nuestra idea no se discute, se impone. El futuro nos pertenece y no se lo entregaremos a nadie. Siempre leales, siempre fascistas.” Ése es el lema de los grupos squadristas argentinos. Esa denominación hace referencia a los squadristi, las milicias de la Italia de Benito Mussolini, las fuerzas de choque de su gobierno. Hoy, en Argentina, es la forma que han encontrado muchos jóvenes nacionalistas –por no decir nacionalsocialistas– para evitar “sucumbir ante la decadencia de la modernidad, exaltar nuestro amor por la Patria y respetar nuestras herencias culturales”, según explican. Camisas negras del nuevo siglo a los que les cuesta disimular sus puntos en común con los grupos neonazis.


Los miembros dicen que el squadrismo no es una organización establecida, sino un movimiento. Una forma de actuar y de pensar. Desde su web principal (
http://www.squadrismo.com ) explican: “Cuando hablamos de squadrismo no nos referimos a una organización o partido político en particular. Es una revolución cultural, política, psicológica y espiritual. Es el pensamiento fascista hecho acción”. Más adelante arengan: “Esta férrea milicia de activistas, esta resistencia violenta, activa, arrolladora, esta acción inmediata hermosamente peligrosa, esta voluntaria disposición a combatir para vencer, es la fuerza motriz del squadrismo . La manifestación más importante es la acción directa, la violenta e instintiva acción, necesaria, indispensable e imposible de separar del combate político.”


Para los seguidores, “todos somos squadristas”. “La inacción –aseguran–, la pereza mental y espiritual, el desentendimiento de nuestro deber como propagadores de la más hermosa, radiante, inquieta, violenta e irresistible concepción de mundo, es la única traición a nuestra idea y a nosotros mismos.” Sostienen que “todo pequeño foco de resistencia fascista tiene la opción instantánea de formar un núcleo de combate y resistencia activa antisistema”.


Una de esas acciones que pregonan se hizo realidad el 23 de marzo último. El día antes del nuevo aniversario del golpe de Estado de ’76, los squadristas hicieron su presentación en sociedad. Pintaron las paredes exteriores de El Olimpo, en el barrio de Floresta. El ex centro clandestino de detención amaneció con una frase que decía: “Acá murieron asesinos”, y mostraban un pañuelo blanco manchado con pintura roja. Familiares de víctimas del terrorismo de Estado, sobrevivientes de El Olimpo y vecinos hicieron una denuncia en la Justicia por la intimidación. Aún no hay respuestas.


Los camisas negras argentinos se consideran a sí mismos como “la nueva cara del fascismo argentino, a pesar de la persecución de parte de jodidos y marxistas”. Según comentó un miembro en un foro de Seprin, “los squadristas empiezan a salir a la luz, se están formando squadras en muchos puntos importantes”. El comentario dejado en el sitio de los espías vernáculos era para hacerse cargo de las pintadas. Porque los squadristas se asustaron cuando algunos foristas vieron una intencionalidad gubernamental. Un usuario de nombre Elpibetigre lo desmintió: “Esto no es joda, averigüen y verán que no fue ningún autoatentado. Fueron los squadristas y lo digo con conocimiento de causa”. Elpibetigre después muestra un poco la hilacha. Como nadie explica la verdadera motivación de la “elección” de la ideología de Il Duce: “Por más que chillen estos troscos de mierda, el fascismo no está prohibido. Sí el nacionalsocialismo. Así que se la van a tener que comer doblada. No pueden denunciar una pintada que dice una verdad más grande que el Obelisco: los zurdos fueron unos asesinos atroces.”


Salvo alguna pintada o una charla doctrinaria, el lugar de militancia de los squadristas es la web. Basta hacer una pasada rápida por algunos de sus blogs o grupos de Facebook para notar diferentes expresiones discriminatorias. Precisamente el último informe de la Fundación Simón Wiesenthal estima que hay diez mil páginas racistas. Y revela una tendencia que parece imparable en la red: los mensajes de odio contra minorías, ya sea por motivos raciales, religiosos, de sexo, nacionalidad.


Por estos días todos los sitios squadristas tienen una noticia en común: un nuevo aniversario de la muerte de Marcelo Scalera. Es el joven de 32 años que murió en mayo de 1996, después de recibir golpes mortales en una pelea que se produjo entre neonazis y punks en un recital callejero, en el Parque Rivadavia. La familia de Scalera siempre negó que Marcelo fuera skinhead. Sin embargo, Scalera es considerado un mártir para todo grupo nacionalista que se precie de tal. Los squadristas no son menos: señalan que Scalera murió luego de “un combate contra la lacra marxista”. Y agregan: “Todos lo recordamos levantando nuestro brazo derecho en su honor y bajo el grito viril de ¡Marcelo Scalera presente!”.


Hoy en los blogs fascistas se puede ver un video en el que una procesión marcha por un cementerio, para rendirle homenaje a su camarada. Se ven algunas cabezas rapadas, camperas aviadoras y banderas en los brazos. Para la ocasión se vinieron desde Montevideo los squadristas uruguayos. “Se organizó un acto en el que se continuó con la oratoria en honor al caído y luego concluimos el día con un set de baladas”, reseñó un blog. El homenaje a Scalera no es el día más importante del año. Sí lo es el 28 de octubre. Ese día recuerdan una trascendental –para todo fascista– fecha histórica: la Marcha sobre Roma.


Ya se puede contabilizar una decena de grupos squadristas. Se reparten entre Capital, Escobar, San Martín, San Antonio de Padua, Bariloche, Mar del Plata. Cada célula es llamada fascio. En la web de squadristas sostienen que “cada unidad autónoma dispuesta a activar un fascio de combate en su barrio puede autodenominarse a sí misma”. “Puede –aclaran– actuar individualmente o coordinadamente con otros fascios para la propagación de la idea, respondiendo únicamente a su propia voluntad espiritual de acción.”


El fascio de Caballito abrió en enero con una pintada en el barrio: “Unite a los que luchan”. Se trata de “un mensaje claro para la juventud cansada de ver la decadencia moral que la rodea, jóvenes dispuestos a poner su granito de arena en esta lucha que llevamos a cabo los fascistas desde hace ya años, pese a las persecuciones tanto de parte del Estado como de opositores”, dicen, y firman: “Ave Duce”. En su blog se puede leer un documento titulado Ni zurdo ni liberal. Entre otras cosas, dice: “El fascismo es la expresión política de lo más profundo del espíritu de un pueblo que se niega a sucumbir ante la decadencia de la modernidad, exaltando el amor por la Patria y el respeto por nuestras herencias culturales.” Sostienen que “un hebreo delirante llamado Karl Marx escribió una teoría económica que trataba de denunciar las flaquezas, ya en 1860 muy visibles, del sistema capitalista”.


Muy activo parece el fascio de Montevideo. El 11 de abril se realizó allí una reunión doctrinaria. Se habló de las políticas sociales del fascismo, “la época dorada de los trabajadores”. “La conferencia –informa su blog– contó con la presencia de squadristas de todas partes del país y otros invitados. Constatamos con orgullo que la cantidad de asistentes fue mayor que en la conferencia anterior”. Acá no hay puente cortado que genere disputas entre hermanos. “Los fascistas uruguayos somos conscientes de que compartimos con nuestros hermanos argentinos un destino y una lucha común, y por ese motivo nos hemos sumado junto a ellos esta bella y violenta lucha contra los enemigos de nuestra Nación, de Occidente y de la humanidad toda.”


Fue imposible contar con el testimonio de algún squadrista para esta nota. Ni siquiera por mail. Explican desde la web: “No respondemos a las agresiones o a entrevistas de los medios de des-información, por lo tanto agradecemos que no pierdan su tiempo.” Miradas al Sur decidió de todos modos perder un poco de tiempo e intentó obtener algún comentario. La respuesta que vino por mail fue lacónica y esperable: “No respondemos entrevistas”.


Estos grupúsculos, se sabe, no nacen por generación espontánea. Es fácil hallar sus raíces. “Los primeros grupos fascistas argentinos se formaron al calor del ascenso en Italia de Mussolini”, asegura a Miradas al Sur Germán Ferrari. El investigador sostiene que la identificación con el dictador italiano, en contraposición con la de Adolf Hitler, podría surgir porque Mussolini fue un líder “más potable, menos sanguinario y más orientado a lo social, todo entre comillas”. “Por eso para muchos jóvenes nacionalistas suele ser más atractivo.” También el historiador Federico Finchelstein investigó las conexiones culturales e intelectuales entre el fascismo italiano y el argentino. Lo hizo en su último libro, Fascismo trasatlántico. Finchelstein demuestra que, más allá de los contextos nacionales, el fascismo se transformó en un universo político itinerante. Escribió: “A ambos lados del Atlántico, el fascismo ha existido tanto en su forma clásica, representada por la ideología política de Benito Mussolini, como en sus diversas reformulaciones.”
Hete aquí, entonces, una nueva reformulación del fascismo, modelo Argentina 2010.

La marcha sobre Roma
Los esquadristas italianos nacieron en 1919. Fueron, al principio, un cuerpo paramilitar de la Italia fascista. Con los años lograron transformarse en organización militar. Su época de apogeo fue en 1922. Entre el 27 y el 29 de octubre de ese año se produjo la Marcha sobre Roma, con Benito Mussolini a la cabeza. En ese momento los camisas negras contabilizaban unos 200 mil hombres. Luego de esa movilización los squadristas se reorganizaron como milicia y un año después tomaron el nombre de Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. A sus integrantes se los conoció siempre como los camisas negras. El motivo es de fácil deducción: por el color que tenía el uniforme que vestían.


Los camisas negras hicieron escuela en ese sentido: la misma denominación usaron los blackshirts de la Unión Británica de Fascistas, de Oswadl Mosley: y los SS del partido nacionalsocialista alemán, la guardia personal de Adolf Hitler. Los camisas negras fueron las fuerzas de choque de Mussolini por muchos años. Sus métodos se fueron violentando de manera progresiva, de acuerdo con el poder que iba ganando Il Duce. La Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional funcionó hasta el armisticio italiano en 1943. La República de Saló, último territorio fascista en el norte de Italia ocupada por Alemania, reformó a los esquadristas y les cambió el nombre: Guardia Nacional Republicana.

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