martes, 16 de abril de 2013

BRASIL: LOS MILITARES FALSEAN LA HISTORIA

La comisión de la verdad creada por Rousseff estudia el tema. Los colegios castrenses siguen enseñando a sus alumnos que en 1964 no hubo un golpe de Estado contra João Goulart, sino una "revolución de grupos moderados".

A más de un cuarto de siglo de la reinstitucionalización del país, y a dos de la creación de una Comisión de la Verdad que tiene la misión de auscultar en el pasado reciente del país, los colegios militares de Brasil siguen diciéndoles a sus alumnos que el 31 de marzo de 1964 no hubo un golpe de Estado contra el presidente João Goulart, sino una "revolución" puesta en marcha por "grupos moderados que respetaron la ley y el orden". Más allá del engaño intencional a quienes serán sus herederos en la conducción de las fuerzas armadas, los altos mandos militares incurren en un claro caso de insubordinación al poder civil democrático
La denuncia formulada ayer por el diario Folha de São Paulo apunta contra la "Colección Marechal Trompowski", editada por la Biblioteca del Ejército, que omite los casos de torturas, persecuciones, asesinatos y desapariciones durante el régimen que se extendió desde 1964 hasta 1985 y entre cuyas víctimas se encuentran la presidenta Dilma Rousseff y varios de sus ministros y asesores.
La situación revelada por el diario derechista está en la mira de la Comisión de la Verdad creada por Rousseff para incluirla dentro de las "recomendaciones generales" que deberá enumerar a mediados de 2014, cuando presente su informe sobre la dictadura.
El libro Historia de Brasil, Imperio y República", utilizado como texto de lectura obligatoria en 12 escuelas de las fuerzas armadas, dice que el general Humberto Castello Branco –el primero de los cinco dictadores de ese largo período de facto– fue elegido presidente de la República por el Congreso, simplemente porque Goulart hizo abandono del cargo. Más allá de la falsedad que se observa en la caracterización de la dictadura, el texto también omite toda referencia al origen constitucional del gobierno arrasado y al carácter democrático de quien lo encabezaba.
El mismo texto incluye un capítulo en el que aborda el combate a la guerrilla de Araguaia, un foco de resistencia armada que se implantó en la Amazonia en los años '70 del siglo pasado y del cual se registran 61 casos de desapariciones luego de la ejecución sumaria de esos combatientes. Sin preocuparse por aportar elementos para el análisis o el debate, los militares dicen que "los líderes guerrilleros lograron escapar". Con la misma malintencionada ligereza, el libro con el que estudian los cadetes de las tres armas también omite toda referencia a los cientos de muertos y desaparecidos del régimen y las decenas de miles de perseguidos que debieron irse al exilio, incluyendo al propio Goulart.
Según el diario, el Ministerio de Defensa no quiso pronunciarse sobre la denuncia, pero sí lo hizo el de Educación, que se limitó a decir que no puede interferir en el plan de estudios de los colegios militares. Entrevistado por el diario del empresariado paulista, el historiador Carlos Fico dijo que el gobierno debería ocuparse de monitorear qué es lo que se les está enseñando en las escuelas castrenses a los futuros oficiales de las fuerzas armadas, "porque no estamos ante una cuestión meramente militar, sino a un tema sumamente sensible que hace a la seguridad de toda la sociedad brasileña". «
 
Fuente: Tiempo Argentino

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