jueves, 25 de abril de 2013

EL MACRISMO NI SIQUIERA RECIBE A LA JUNTA DE LA VILLA 21 PORQUE NO ES PRO

"Tendremos que pedir la autonomía del barrio", dice el presidente de la Junta Vecinal, Cristian Heredia. El barrio de 60 mil personas sufre la pronunciación del aislamiento y la desidia desde que un kirchnerista se impuso en las elecciones a los cinco macristas. La falta de presupuesto y servicios elementales se agravó desde entonces.
 
Por Roly Villani
 
El jefe de gobierno se la pasa diciendo que quiere dialogar con el gobierno nacional, pero no es capaz de establecer el más mínimo diálogo con los habitantes de una de las villas más grandes de Argentina." La sentencia es de Cristian Heredia, presidente de la Junta Vecinal de la Villa 21 – 24 de Barracas, quien en octubre pasado les ganó las elecciones a las cinco listas que respondían al PRO. "Desde que asumimos, le estamos pidiendo a Mauricio Macri que nos reciba para poder consensuar políticas, hay mucho que hacer en la villa y parece que estuviera esperando que haya una desgracia para sentarse a conversar."
Al día siguiente de que asumiera la nueva Junta Vecinal se desató una tormenta que, como siempre, generó destrozos en el barrio. Como un anuncio del ninguneo que vendría, cuando los vecinos fueron a reclamar a las cooperativas que administran los servicios, el macrismo les dio la espalda: "Ustedes no nos votaron, vayan a reclamarle a Cristina", fue la respuesta. Pese a que en la Villa viven más de 60 mil personas, las empresas de servicios no entran al barrio. "Para Edesur, por ejemplo, somos un gran terreno baldío", dice Heredia. "Llegan hasta Iriarte y Luna (una esquina de Barracas que funciona como entrada a la Villa) ponen un medidor para todo el barrio y arreglate." De manera que los servicios de electricidad, limpieza y cloacas son brindados por cooperativas que dan trabajo a gente del barrio. Esas cooperativas dependen de la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS) que dependen del gobierno de la Ciudad. "Por suerte, ahora tenemos diálogo con varias instancias del gobierno nacional y ellos nos ayudaron para que la empresa AYSA limpie todo el perímetro de la Villa, las calles Iriarte, Luna hasta Zepita y el Riachuelo. –explica Heredia–. La idea es que eso quede limpio para que desagote todos los canales del interior”.
–Pero si el barrio depende del gobierno de la Ciudad, ¿Cómo hacen para dialogar con el gobierno nacional?
–Porque el gobierno nacional tiene ganas de mejorar en serio la problemática de las villas. Por ejemplo, acá, en la 21 24, hay una comisión interministerial en la que participan ocho ministerios y está presidida por (el ministro de Trabajo) Carlos Tomada. Ellos nos están apoyando para los distintos proyectos que tenemos, el más importante es armar una red cloacal que funcione, porque siempre se ponen parches y cuando caen dos gotas de lluvia se desbordan todas las cloacas y los vecinos pierden enseguida lo poco que tienen. Es un tema serio, ese de las internas políticas, porque Macri ya va por su segunda gestión y nunca hizo una sola obra adentro de la villa. Y la Junta Vecinal anterior, que era macrista, nunca dijo nada de eso.
–¿Y ustedes creen que presionando a través del gobierno nacional, el PRO va a soltar más presupuesto?
–Si sigue pasando el tiempo y Macri no nos da bola, vamos a reclamar la autonomía de las villas. Tendremos que buscar las maneras de que sean distritos distintos, con su propio presupuesto. Algo vamos a tener que hacer para solucionar los problemas del barrio. O somos parte de la Ciudad o no lo somos. Y con respecto al presupuesto, el clientelismo que instala el PRO en el barrio es tremendo, nosotros no sabemos cuánta plata destina el gobierno de la Ciudad a las villas. ¿Cómo es posible? Queremos debatir sobre cómo se gasta esa plata, queremos participar en la elaboración de las prioridades, pero se maneja en secreto.
En la recorrida junto a los representantes del barrio, Tiempo Argentino pudo constatar que –pese a que el PRO aseguró en su campaña electoral que se dedicaría a reparar el atraso histórico del sur de la capital– el deterioro de la zona es evidente a simple vista y el proceso de urbanización de las villas, que arrancó con la construcción del Camino de Sirga, está detenido.
–Nosotros ganamos las elecciones con el discurso de la integración latinoamericana –dice Heredia–, es voluntad de los vecinos que se trabaje contra la discriminación, porque Latinoamérica late en los pasillos de la villa. Es una lástima que el jefe de gobierno porteño esté fomentando una política de exclusión social cuando desde el gobierno nacional y desde la ciudadanía se está hablando de integración y progreso. «
 Elecciones que son lecciones.
 
En octubre pasado, el macrismo porteño –que se había impuesto en los comicios, celebrados en 2008–fue derrotado por el kirchnerismo en las elecciones vecinales de la Villa 21-24, de Barracas.
El lema kirchnerista "Unidos y Organizados" logró sumar el 35,37% de los sufragios (1746 votos), mientras que el lema del PRO "Yo estoy por la 21-24" consiguió el 30,77% (1519 votos).
Esas elecciones surgen de lo dispuesto por la Ley de Urbanización Nº 148, que ordena que cada villa tenga sus autoridades barriales, para lo cual los vecinos deben ir a las urnas para conformar una Comisión Coordinadora Participativa y las diez secretarías que integran la Junta Vecinal.
Bajo el paraguas de Unidos y Organizados, el kirchnerismo de la Ciudad de Buenos Aires aglutinó a dos listas: la Multicolor, encabezada por Cristian Heredia, y la Azul y Blanka, que responde a La Cámpora.
En el caso del macrismo, cinco sublemas integraron "Yo estoy por la 21-24": la Verde, la Celeste y Blanca, la Amarilla, la Violeta y la Azulgrana. Esta última es la lista que había conseguido imponerse en los sufragios de 2008.
Heredia es docente de música y de sus talleres y movidas artísticas surgieron músicos que luego tocaron en bandas muy reconocidas como el grupo Green o Red, las bandas que acompañan a El Polaco o Karina, todos del ámbito de la cumbia. "En barrios como estos, las posibilidades que tienen los jóvenes son muy pocas: o salen futbolistas, o salen músicos de cumbia", dice. El resto de la lista estuvo conformado por gente que trabaja desde hace años en temáticas específicas como las adicciones, o la educación popular.
La Comisión de la populosa villa quedó encabezada entonces por Heredia y Lorena Carol Martínez Galos, de la Multicolor, y por su compañera de la Azul y Blanka, Zunilda Martínez.
En el caso de las diez secretarías de la Junta Vecinal, cuatro estarán conformadas por el kirchnerismo, dos por la Dorada (cercana al Ibarrismo), dos por la Azulgrana, una por la Roja y otra por la Violeta.
 Historia de una gorra.
 
"Quiero romper ese prejuicio que hay contra los pibes que usan visera", dice Cristian Heredia, con una gorra infaltable en su cabeza. "Mucha gente cree que los que usan gorra son chorros y eso es una pavada", desafía. El flamante presidente de la Junta Vecinal de la Villa de Barracas dice que quiere demostrar que una persona que está al frente de uno de los barrios más importantes de la Ciudad, que es capaz de acordar políticas con otros dirigentes y que escucha el reclamo de los vecinos, puede usar una gorra como símbolo de identidad, al igual que los demás pibes de la villa. "Sólo me voy a sacar la gorra si alguna vez tengo la suerte de que me reciba la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A ella le voy a regalar la gorra y no la voy a usar más", dice. Los muchachos del barrio que lo acompañan en la recorrida por los pasillos, que lo saludan, que le preguntan cosas o se acercan para ver en qué anda, se ríen cuando lo escuchan. "Es en serio, sólo a Cristina se la puedo regalar. A Macri no se la doy ni en pedo", remata.
 
Fuente: Tiempo Argentino

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