sábado, 20 de abril de 2013

"EN LA ARGENTINA HAY UNA MUJER ASESINADA POR DIA"

Entrevista a Liliana Hendel. Psicóloga y periodista especializada en cuestiones de género. La experimentada profesional hace un recorrido sobre los aspectos fundamentales de una problemática que estremece. La responsabilidad política, la indiferencia policial y judicial y la desarticulación de las organizaciones especializadas.
 
Por Diego Long
      
La violencia de género no es un tema nuevo ni son una novedad de esta época las mujeres que mueren a manos de los hombres que, en general, son o fueron sus parejas, y que confirman otro dato antiguo: el del peligro que constituye para ellas el ámbito doméstico o familiar. Pero, cada tanto, una serie de estos casos de horror y cobardía vuelve a copar las portadas, manteniéndose por un tiempo en la agenda mediática.
El tema ha dejado desde “héroes”, como el dentista Ricardo Barreda, que asesinó a escopetazos a su mujer, su suegra y sus hijas, hasta “infames”, como Eduardo Vásquez, el baterista de la banda Callejeros, que prendió fuego a su mujer. Algunos quedan para siempre en la memoria, como Fabián Tablado, que apuñaló 113 veces a su novia, Carolina Aló, o Marcelo Tomaselli, preso por haber violado a Carla Figueroa, liberado por el pedido de avenimiento de ella y condenado a cadena perpetua por haberla asesinado también a puñaladas una vez afuera.
Esta semana se pudo ver a Natalia Riquelme, una joven de Bahía Blanca, mientras era duramente golpeada delante de su pequeña hija por su ex pareja y padre de la niña. Fue el disparador detrás del cual se sucedieron otros múltiples casos en las planas de los diarios, desde el que golpeó y picaneó a su ex novia durante cuatro horas hasta el bajista de Divididos, Diego Arnedo. En el escenario hubo lugar para oportunistas y para los militantes de siempre en contra de la violencia de género. Estuvieron quienes reclamaron que se declare el estado de emergencia, quienes propusieron soluciones como el botón antipánico y quienes debieron aprovechar los quince minutos de fama para exponer un resumen de sus años y años de trabajo en el tema. Las denuncias en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aumentaron un 60 por ciento desde 2010. La ONG La Casa del Encuentro afirma que por esta causa muere una mujer en la Argentina cada dos días y medio. Pero, Liliana Hendel, psicóloga y periodista especializada en cuestiones de género, impactó con otro dato: “En la Argentina muere una mujer por día” asesinada por un varón.
La volatilidad de las cifras se debe a que no hay estadísticas oficiales, contra lo que manda la Ley 26.485, de protección integral a las mujeres. Hendel señala que la norma aun “tiene problemas, porque faltan algunas cosas, como las penalidades; no obstante ello, aclara que “es un ejemplo en la región” y destaca que “describe algunas violencias, como la mediática, la simbólica o la obstétrica, que es muy importante y, en ese sentido –afirma–, marca un camino”. Lo mismo opina del decreto 936, que prohíbe los avisos sexuales en los medios de comunicación. “Lo llevamos el año pasado a Marruecos y en el comunicado final de esas jornadas se tomó como ejemplo para el mundo. Por supuesto que tenemos claro que el hecho de que haya un decreto no significa terminar con la trata de personas. Pero que exista marca un camino que desnaturaliza, problematiza, algo que hasta hace muy poco era natural para la sociedad”, dice. En Marruecos se realizó el encuentro bianual que mantiene la Red Internacional de periodistas con visión de género a la que pertenece Hendel y de la que es una de las tres coordinadoras que el movimiento tiene en la Argentina. Además forma parte de la local RedPar, compuesta por más de 200 profesionales con perspectivas de género de todo el país.
Hace más de veinte años que Hendel trabaja en esta temática. No habla por hablar. Sabe lo que falta y lo que se avanzó. Y, con la misma soltura, puede ser crítica o autocrítica. Así, dice que “las cifras oficiales son muy malas y las estadísticas inadecuadas” compartiendo responsabilidades. Del mismo modo en que responsabiliza a la falta de presupuesto o explica que se trata de un tema que hasta hace muy poco era considerado menor, reconoce que en la Argentina “hay muchos observatorios y cada uno de ellos trabaja muy bien. Pero no hay alguien que articule sus trabajos, hay muchas cosas que se están haciendo pero una no sabe lo que hace la otra, aunque sea en el barrio de al lado”. Por eso, hace hincapié en que “el tema de las estadísticas es una deuda importante” y en que “hay que generar una organización que articule suficientemente bien a todos los organismos para tener observatorios que nos den las estadísticas adecuadas y poder generar políticas públicas que dispongan de los recursos necesarios”. Pero, sobre todas las cosas, Hendel destaca que “es absolutamente imprescindible que las y los profesionales que estén en esos lugares estén capacitados para ello. Porque la capacitación en género contiene una mirada diferente, no basta con ser abogado, o psicóloga, es preciso ser un profesional con capacitación en temas de género”.
Un ejemplo son las comisarías, donde “hay gente que no está capacitada y termina siendo el ámbito del terror para las mujeres”. La ex columnista de Santo Biasatti comparte con Miradas al Sur la experiencia de la ex legisladora María Luisa Storani, que trabaja mucho en zona norte, donde conviven la gente de las casas bonitas y la de las villas, y contó: “Si a un tipo le roban un Toyota, el comisario lo hará pasar, lo va a atender. Pero si va una mujer carente, de un barrio marginal, a decir ‘mi marido me pegó’, primero, la hacen esperar cuatro horas, después le piden que vaya con dos testigos, después le dicen ‘para qué va a hacer una denuncia, ya va a pasar, estaba un poco nervioso, tómeselo con calma, vuelva a su casa’”.
Antes de recibir la golpiza, Natalia Riquelme había hecho alrededor de 17 denuncias contra su ex pareja. Un caso emblemático es el de Corina Fernández, que hace dos años recibió seis tiros de su marido, Javier Weber, contra quien había presentado 80 denuncias por violencia, que fueron desestimadas.
Hendel confiesa que en los veinte años que estuvo en los medios masivos de comunicación “siempre que salió al aire un cadáver o una mujer denunciando una situación de violencia, antes de llegar a la tele hubo un largo recorrido en comisarías y juzgados, donde las denuncias no son tomadas en cuenta”.
La violencia contra las mujeres no es un flagelo exclusivo de nuestro país. Comprende la historia de las mentalidades, la sociología, los ritmos de la política en el mundo. “Habitualmente hago mucho hincapié en que estamos hablando de derechos humanos. De hecho –enseña Hendel–, la temática desaparece del escenario en situaciones de dictadura, no sólo en la Argentina, sino en el mundo en general, y vuelve a aparecer cuando se empieza a hablar y a pensar de nuevo en la posibilidad de acceder a los derechos humanos básicos. Y un derecho humano básico es vivir una vida sin violencia”.
“En el 83 –prosigue–, se retoman los estudios de género en la Argentina que la dictadura, por supuesto, había cortado en todas sus expresiones, porque, la verdad, es una revolución fuertemente subversiva la del feminismo, porque cambia la vida cotidiana de las personas, desde el interior del concepto mismo de familia, cambia el eje del poder, plantea compartirlo, y eso es realmente revolucionario”.
A fines del año pasado, en Berazategui, una mujer mató a su pareja con una maza e intentó cremarlo. Un mes más tarde, en año nuevo, Susana Freydoz mató a su esposo, Carlos Soria, gobernador de Río Negro, de un tiro en la cara.
–¿Qué pasa con los casos trágicos de mujeres contra varones?
–Esta es una pregunta habitual en los talleres, en las capacitaciones, en las notas periodísticas: ¿también hay mujeres violentas, también hay mujeres asesinas?, ¿hablamos de violencia de género al revés? No. los cadáveres son femeninos. Las historias que se repiten son la de Barreda, con lo cual es contundente, no hay interpretaciones simbólicas, los cadáveres son concretos. Cuando la Oficina de Violencia Doméstica o Fabiana Túñez, de La Casa del Encuentro, dan sus estadísticas, hablan de un 97 por ciento de denuncias de mujeres que denuncian varones. La verdad –reniega Hendel–, me llama muchísimo la atención que haya tanta preocupación por el tres por ciento restante.
–¿Qué países hacen mejor las cosas?
–Hasta hace algunos años, España era un ejemplo para nosotras. De hecho, la campaña “Sacá tarjeta roja al maltratador” (cuyos spots desde el miércoles están al aire, participaron más de 50 artistas, periodistas, referentes de agrupaciones diversas y dirigentes sociales de las grabaciones que se ven en todos los medios audiovisuales nacionales), es una campaña que copiamos de España. Hace mucho tiempo que venían trabajando y, hasta que llegó la derecha y (el presidente, Mariano) Rajoy, tenían un Ministerio de Igualdad. Por supuesto que si vamos al norte de Europa, Islandia, Finlandia, hay países donde la ley de cupos se cumple, donde la violencia de género se castiga. En España, por ejemplo, es un delito penal, en la policía hay personal capacitado en violencia de género, han logrado en muchos lugares bajar las cifras, el aborto es legal. Ahora no sabemos qué va a pasar con Rajoy, porque lo primero que hace esta gente es echar todo para atrás, sacando presupuesto, desmantelando ministerios. En la región hay experiencias interesantes en Venezuela, en Bolivia, pero todavía estamos lejos de la igualdad y de la equidad.
La especialista vuelve a recordar conquistas logradas en nuestro país: “La ley de cupos es un modelo, las argentinas tenemos una alta incidencia de participación femenina gracias a que en el 94 las mujeres de todos los partidos se sumaron, olvidando las diferencias, y lograron leyes históricas que siguen siendo un modelo en el mundo”. Eso sí, aclara Hendel, “que las mujeres hayan accedido a las bancas no quiere decir que se ocupen de los temas de género, ojo. Algunas son las mejores reproductoras del machismo y el patriarcado”, concluye..
 
Fuente: Miradas al Sur

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