lunes, 29 de abril de 2013

PRODUCCION VS. NARCOTRAFICO

Bolivia. Ecos de la ponencia de Evo Morales en Viena sobre la despenalización del acullico y la propuesta de industrialización de productos derivados de la hoja de coca.
 
Por Osvaldo Drozd
      
El presidente Evo Morales Ayma no solamente está bregando tenazmente por la despenalización de la hoja de coca, considerada como “sagrada” por los pueblos originarios del país andino, sino que también propone la industrialización y exportación de diversos productos derivados de la misma, que poseen valor tanto medicinal como alimenticio.
El 4 de marzo tuvo lugar en Viena, Austria, el 56 período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí, el mandatario andino agradeció a los 169 países que votaron a favor del retorno del país andino a la Convención de 1961, logrando que desde el 11 de febrero pasado quedara despenalizado el acullico. A su vez, Evo lamentó que 15 países se pronunciaran en contra de esta costumbre milenaria, y agregó que éste es un avance en el retiro de la “hoja sagrada” de la lista negra de la ONU. “Si no es ahora, tarde o temprano bajo el conocimiento y la reflexión del mundo, la hoja de coca será retirada de la lista de estupefacientes de las Naciones Unidas” aseguró el mandatario.
Evo diferenció la utilización de la hoja milenaria del flagelo del narcotráfico, aportando al debate la experiencia de lucha que su país viene desarrollando al respecto.
 
Coca no es cocaína. Según las leyendas transmitidas de boca en boca y de generación en generación, fue Manco Cápac, supuesto fundador de la cultura incaica, quien trajo el arbusto andino a los hombres, para que con sus hojas realizaran ofrendas a los dioses de la naturaleza. Según afirman los sabios andinos, la hoja de coca representa la fuerza y la vida, ya que es un alimento espiritual que les permite entrar en contacto con sus divinidades.
Lo cierto es que la utilización de la hoja sagrada además de su empleo religioso y tradicional por parte de los movimientos campesinos e indígenas, posee propiedades tanto medicinales como alimenticias, que son un patrimonio cultural desde tiempos anteriores a la conquista.
En tal sentido, el mandatario boliviano señaló en Viena que con la hoja se elaboran licores, tortas, pasteles, jarabes, refrescos e incluso pastas dentífricas. Estudios realizados por laboratorios alemanes confirman las propiedades de la coca en el tratamiento de afecciones dentarias y bucales.
Evo recordó que en el siglo XIX el francés Angelo Mariani ganó una medalla de oro del Vaticano por su vino de coca, el cual fue una de las bebidas preferidas del Papa León XIII. Cuando aún no había sido designado el cardenal argentino Jorge Bergoglio al frente del Vaticano, Morales expresó “espero que el nuevo Papa, quien será nombrado pronto, también beba el vino de Mariani”.
Según informaba la Agencia Boliviana de Noticias, de manera científicamente comprobada, los bolivianos consumen sin efectos secundarios ni colaterales infusiones de té, vino, pasta dental, harina y caramelos de coca, mientras que sometida a un criminal proceso sintético, en base de ácido sulfúrico, queroseno, gasolina y hasta cal, precipita una droga, la cocaína; agregando que de los 14 alcaloides de la coca también se obtienen, en procesos de laboratorio, la familia de los anestésicos de uso indispensable en tratamientos quirúrgicos, la lidocaína y el pentotal, mientras que del alcaloide 5 se fabrica la famosa bebida gaseosa Coca Cola.
Bolivia fabrica hoy, principalmente a través de empresas privadas, una extendida gama de productos extraídos de la hoja del arbusto, que fructifica en los valles mesoandinos de los Yungas, emplazados en unas estribaciones cordilleranas al oeste de La Paz, y también en los bosques tropicales del Chapare, en el centro subandino del país.
El miércoles 13 de este mes, se celebró por segunda vez en Bolivia el Día Nacional del Acullico dándose cita cientos de cocaleros en las principales plazas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Sucre.
René Jiménez, ejecutivo de las Seis Federaciones cocaleras del Trópico, expresó para el paceño diario La Razón que ahora el reto es trabajar en los derivados, ya que los cocacultores darán suministro del insumo necesario, precisando que “queremos ahora que se dé un valor agregado y esto es industrializar el producto”, ya que siendo que “la industrialización le daría ese valor agregado, por el momento estamos trabajando en la planta, tenemos licores, masitas, panetones y las ocho líneas de productos porque nuestro compromiso, ahora, y la obligación, como productores, es industrializar y dotar de la hoja a los empresarios que ya trabajan en la industria del producto”.
En tanto, la ministra de Desarrollo Rural y Tierra, y presidenta pro tempore del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) Nemesia Achacollo Tola, destacando la labor del presidente Evo Morales en la defensa internacional de la hoja de coca en Viena, y la importancia de la industrialización, subrayó que un segundo paso, después del respeto del acullico, es la industrialización de la coca, para la exportación y el consumo interno del país. “Nos estamos preparando para cumplir con el segundo paso, que es la industrialización de la coca. Como materia prima tenemos aquí a los pequeños y grandes comerciantes, que no sólo venden la coca como hoja, sino como jarabes, miel, dulces, licor y mates. El trabajo ahora es ampliar esta producción, para que pueda salir de nuestras fronteras”, señaló Achacollo.
 
La defensa de la coca y el combate a la cocaína. Si bien Morales manifestó que no cejará hasta que la hoja sagrada deje de estar en la lista de estupefacientes de la ONU, fue contundente en cuanto a la tarea que Bolivia viene desarrollando contra las actividades ilegales relacionadas con el narcotráfico. El mandatario andino condenó el doble discurso de algunas potencias que afirmando que luchan contra el narcotráfico, no hacen otra cosa que sostenerlo alentando ese negocio en el mundo. “La denominada lucha contra el narcotráfico es un instrumento de dominio”, aseguró, expresando que si se dejan de lado los intereses geopolíticos en las luchas contra las drogas o el terrorismo, se podrán lograr resultados positivos. “La droga es un negocio para algunos países y por eso la droga ilícita es la tercera industria más rentable del mundo”, dijo el dignatario andino, agregando luego que después de los alimentos y el petróleo, la droga genera “450 billones anuales bajo el colchón de los criminales”.
En Bolivia se invierten 40 millones de dólares en la lucha contra el narcotráfico y de ese monto actualmente no se recibe casi ningún aporte de los Estados Unidos, teniendo en cuenta que se trata de responsabilidades compartidas. Así y todo, Bolivia pudo reducir en 2011 el 12% de los cultivos ilegales, lo que representan más de 10 mil hectáreas. En 2012 fueron más de 11 mil y en lo que va de este año mil doscientas, que en comparación a igual período del año pasado ya representan el doble.
 
La paja en el ojo ajeno. El Departamento de Estado de los Estados Unidos, el mayor destino de drogas ilícitas para el consumo de sus habitantes, no tuvo empachos en cargar todas sus tintas contra la ponencia del mandatario suramericano en Viena, señalando en un informe que “pese a que los programas de erradicación superan los objetivos, los resultados de erradicación e interceptación no fueron suficientes para hacer frente al aumento de los niveles de producción de cocaína”, puntualizando que Bolivia “no coopera con la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA)”.
Vale recordar que este organismo fue expulsado del país andino por ser parte de la conspiración destituyente realizada por sectores contrarios al gobierno de Morales en 2008.
 
Fuente: Miradas al Sur

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