sábado, 20 de abril de 2013

"LA MEMORIA DE TRELEW ESTA AUN MUY FRESCA"

Entrevista a Luis Lea Place, hermano de Clarisa Lea Place, fusilada el 22 de agosto de 1972 en la base.
 
Por Eduardo Anguita
      
Luis Lea Place es hermano de Clarisa Lea Place, fusilada el 22 de agosto de 1972 en la base Almirante Zar. “Hace unos meses estuve en Trelew, con el inicio del juicio, y la verdad es que los mejores recuerdos los tuve en ese momento. Fui invitado a una peña de compañeros de nuevas generaciones políticas: estuve con casi 200 compañeros jóvenes, que levantaban a los compañeros de Trelew. Es muy impresionante ver que después de 40 años jóvenes de la misma edad de los compañeros de Trelew tuvieran ese tipo de participación. La memoria histórica de Trelew está muy fresca a través de las nuevas generaciones”, dijo, entrevistada en el programa Hoy más que nunca, que se emite por Radio Nacional.
–¿Cómo era Clarisa?
–Desde muy chica era muy aplicada: tenía todo 10 en la primaria, en la secundaria, en la universidad. Una vez incluso sacó un 9 en Geografía cuando estaba en la secundaria, y yo la cargaba que ya estaba aflojando un poco en los estudios, y ella se reía. Una persona que a los 13 años era profesora de inglés. Entonces, con esa misma constancia, cuando entró a militar estando en la universidad, siempre la mantuvo en su vida. Hasta que fue fusilada.
–¿Dónde estabas en el momento en el que fusilan a Clarisa y al resto de los compañeros?
–Estaba preso en Resistencia. Yo y otros dos o tres compañeros más, como teníamos familiares en Rawson, pedimos el cambio a Rawson, porque estábamos al tanto de la fuga. En mi caso, quedé a mitad de camino, en la cárcel de Devoto. Me enteré de la fuga y luego de la masacre por radio, estando en Devoto.
–El otro día entrevistaba a Celedonio Carrizo. Se escaparon seis ese 15 de agosto, 19 quedaron en la base y un pelotón como de ciento y pico quedó ahí en la salida. Contó Celedonio que él vivió una situación muy extraña: llegó a entrar a los autos donde estaban los 19 y un compañero le dijo: “No, salí que viene fulano en tu lugar”. Había un orden de importancia por el compromiso que tenían los compañeros. Quería preguntarte: quizás, a lo mejor, vos hubieras estado en la lista de los 19 junto a tu hermana, o en lugar de tu hermana. ¿Alguna vez se te cruzó por la cabeza eso?
–Sí. Casualmente estando en el Chaco, por vía interna, nos enteramos de la fuga, entonces por eso pedimos allá. El orden de salida tenía dos criterios: uno era el de importancia política y el otro criterio era si uno tenía una causa demasiado grande. El segundo criterio me tocaba a mí, porque yo tenía una causa bastante grande, entonces quizás estaba dentro de los 19, si hubiera llegado.
–Estabas en la cárcel de Rawson cuando vos te enteraste de la bomba que pusieron en tu casa familiar de Tucumán.
–Sí, en el año 75. Todos los familiares de Trelew, en una u otra oportunidad, fueron asesinados. Como mi papá, que fue asesinado. También está el caso de la familia Pujadas. No solamente hubo una masacre de los compañeros en Trelew, sino que posteriormente nuestros familiares fueron perseguidos y asesinados.
–Pasaron 40 años. Mucho antes te habían detenido y tenés una anécdota en un traslado en tren. Tenías 18 o 19 años. Me gustaría que la contaras, porque muchos jóvenes por ahí no saben lo que era el compromiso revolucionario.
–Es importante lo que remarcás. Estamos hablando de la dictadura de 1966. No había libertades, estaban todas cercenadas. En esa época éramos todos muy jóvenes. No solamente yo, sino la generación que resiste al golpe del 66. Yo caí preso en Buenos Aires, tenía 18 años. Me buscaban desde Tucumán, una causa anterior que tenía, a los 17, por “actividades políticas”. Cuando me trasladaron en un tren, los que me llevaban se durmieron. Aproveché para zafarme de las esposas que tenía y salté del tren en Rosario. Así fue que me escapé.
 
Fuente: Miradas al Sur

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